10 cosas que tienes que saber si visitas Luxemburgo

Luxemburgo es uno de los países más pequeños de Europa, pero también uno de los más prósperos y sorprendentes. A menudo pasa desapercibido frente a destinos vecinos más populares, sin embargo, ofrece una combinación muy atractiva de historia, paisajes, arquitectura y gastronomía. Su capital es moderna y cosmopolita, pero conserva un pasado fascinante que se refleja en cada rincón. Si estás pensando en visitarlo, estas diez claves te ayudarán a organizar el viaje y a comprender por qué merece un lugar destacado en cualquier ruta europea.

1. Cómo llegar a Luxemburgo

Luxemburgo es un país pequeño y muy bien conectado con el resto de Europa. Su capital, la ciudad de Luxemburgo, se sitúa en la confluencia de los ríos Alzette y Pétrusse, en una posición estratégica entre Francia, Bélgica y Alemania. Se puede llegar fácilmente en avión, tren o coche desde muchas ciudades europeas. A pesar de su tamaño reducido, el país destaca por su alto nivel de vida y por una renta muy superior a la media europea, lo que se traduce en infraestructuras modernas y eficientes. La capital es una ciudad cosmopolita y cultural, con una historia marcada por múltiples influencias, entre ellas más de dos siglos de pertenencia a la Corona española durante los siglos XVI y XVII.

2. La ciudad de Luxemburgo, punto de partida del viaje

La capital es el mejor lugar para comenzar a descubrir el país. Su tamaño permite recorrerla a pie sin dificultad, aunque su particular orografía, dividida entre ciudad alta y ciudad baja, le aporta un encanto especial. Puentes, miradores y valles conviven con barrios históricos, zonas verdes y áreas modernas. Es una ciudad tranquila, ordenada y elegante, ideal para pasear sin prisas y dejarse sorprender por su mezcla de tradición y modernidad.

3. El Palacio Gran Ducal

Uno de los grandes símbolos de Luxemburgo es el Palacio Gran Ducal, ubicado en pleno centro histórico. Este edificio, construido en el siglo XVI, fue originalmente la sede del Ayuntamiento, aunque con el tiempo se transformó en un espacio institucional vinculado a la casa ducal. Su fachada de estilo renacentista flamenco es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. Durante los meses de verano, algunas de sus estancias se abren al público y pueden visitarse. Además, en esta época se celebra el tradicional cambio de guardia, una ceremonia que atrae a numerosos visitantes. Justo enfrente se encuentra la Plaza Guillaume II, una de las más animadas de la ciudad, ideal para tomar algo en una terraza o ir de compras.

4. La Catedral de Notre-Dame

Situada en la ciudad vieja, en la zona más elevada de Luxemburgo, la Catedral de Notre-Dame es una parada imprescindible. Fue construida en el siglo XVII y destaca por su elegante mezcla de estilos arquitectónicos. Su interior es sobrio y luminoso, y uno de los espacios más visitados es la cripta. A pocos pasos se encuentra la Plaza de la Constitución, uno de los miradores más conocidos de la ciudad, desde donde se obtienen vistas espectaculares del valle y de los barrios bajos.

5. Las casamatas, el Luxemburgo subterráneo

Uno de los atractivos más singulares del país son las casamatas, una extensa red de pasadizos subterráneos excavados en la roca. Estas galerías defensivas comenzaron a construirse en el siglo XVII y permiten entender la importancia estratégica que tuvo Luxemburgo durante siglos. En la actualidad se pueden visitar unos 17 kilómetros de los más de 20 que llegaron a excavarse, tanto en la zona del Bock como en la de la Pétrusse. Las casamatas están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y ofrecen una experiencia diferente y muy recomendable.

6. Chemin de la Corniche, el balcón más bello de Europa

En el exterior de las casamatas se encuentra el Chemin de la Corniche, un paseo peatonal que bordea las antiguas murallas. Es conocido como “el balcón más bello de Europa” gracias a las impresionantes panorámicas que ofrece. Desde aquí se pueden contemplar los barrios históricos, el valle del río Alzette y, en contraste, los edificios modernos del distrito de Kirchberg, donde se concentran importantes instituciones europeas. Es uno de los recorridos más agradables de la ciudad.

7. El barrio de Grund

En la parte baja de la ciudad, a orillas del río Alzette, se sitúa el barrio de Grund, uno de los más pintorescos y con más personalidad. Sus calles empedradas, casas tradicionales y pequeños puentes crean un ambiente muy especial. Durante el día es perfecto para pasear y disfrutar del paisaje, mientras que por la noche se convierte en uno de los centros de la vida nocturna, con numerosos bares y restaurantes. Se puede llegar fácilmente a través de un ascensor panorámico que conecta esta zona con la ciudad alta.

8. Museo de Historia de la Ciudad de Luxemburgo

Si te interesa conocer el pasado del país, el Museo de Historia de la Ciudad es una visita muy recomendable. A través de su exposición permanente, recorre más de mil años de historia, desde el siglo X hasta la actualidad, e incluso ofrece una mirada al futuro con proyectos de desarrollo urbano. El museo combina objetos históricos, maquetas y recursos audiovisuales, lo que lo convierte en una visita didáctica y entretenida.

9. El Castillo de Berg y sus alrededores

A unos 25 kilómetros al norte de la capital, en la localidad de Colmar-Berg, se encuentra el Castillo de Berg. Aunque no está abierto al público, ya que es una residencia privada, merece la pena acercarse para conocer su entorno y admirar su exterior. Su origen medieval y su aspecto de castillo de cuento lo convierten en una excursión interesante para quienes desean explorar el entorno rural de Luxemburgo.

10. Gastronomía y escapadas fuera de la capital

Luxemburgo es pequeño en tamaño, pero grande en gastronomía. Su cocina combina influencias francesas, alemanas y locales, y destaca por su alto nivel culinario. Entre los platos tradicionales más conocidos se encuentran el Judd mat Gaardebounen, cerdo ahumado acompañado de habas y considerado el plato nacional, y el Bouneschlupp, una sopa de judías verdes muy popular, especialmente en otoño.

Si dispones de más tiempo, merece la pena salir de la capital. Echternach, la localidad más antigua del país, cuenta con un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad. Para los amantes de la naturaleza, la región de Mullerthal ofrece bosques, senderos y paisajes espectaculares. Y si buscas pueblos con encanto y castillos de postal, Vianden, Clervaux o Beaufort son paradas imprescindibles.