El burnout: ¿qué es y cómo afecta a nuestro día a día laboral?

En la actualidad, los horarios laborales suelen ser mucho más prolongados y las demandas en el trabajo, más exigentes. Esto se mantiene incluso en modalidades como el home office, donde la desconexión parece casi imposible. La hiperconexión constante y las expectativas laborales a menudo nos abruman, y muchas veces no logramos cumplir con todas las exigencias. Si a esta situación añadimos la falta de control sobre nuestras agendas, la carencia de empatía por parte de los superiores y la escasa conciencia organizacional sobre el bienestar de los empleados, podemos encontrarnos con un contexto que propicia el desarrollo del Síndrome de burnout.

El burnout, también conocido como el “síndrome de estar quemado”, se refiere a una respuesta prolongada al estrés crónico relacionado con el trabajo. Este término, según el diccionario de emociones y fenómenos afectivos de la lengua española, hace referencia a la sensación de agotamiento por el trabajo, y se manifiesta en tres principales dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y la percepción de falta de logro personal.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conceptualiza el burnout como un fenómeno estrictamente ocupacional, señalando que es el resultado del estrés crónico en el entorno laboral que no ha sido gestionado adecuadamente. Este problema no debe ser minimizado, ya que puede tener un impacto devastador tanto a nivel personal como profesional, afectando la salud mental, física y emocional.

Factores que contribuyen al burnout

Existen varios factores clave que desencadenan el burnout, y todos ellos están relacionados con demandas laborales que superan lo que un ser humano puede soportar a largo plazo. Entre ellos, se destacan seis principales causas:

  1. Carga de trabajo insostenible: Cuando las demandas laborales superan la capacidad de una persona, es común que esta se sienta abrumada y sobrecargada.
  2. Falta de control: La sensación de no tener el control sobre las tareas, los horarios y las decisiones en el trabajo genera una profunda sensación de impotencia.
  3. Recompensas insuficientes: No recibir una compensación justa o suficiente por el esfuerzo invertido, ya sea en términos económicos o de reconocimiento, aumenta la frustración y el desgaste.
  4. Ausencia de apoyo: La falta de una red de apoyo, tanto dentro como fuera del trabajo, profundiza el sentimiento de soledad y aislamiento en el entorno laboral.
  5. Falta de equidad: Las situaciones injustas o percibidas como tales, donde no hay un trato equitativo entre los empleados, pueden ser un detonante importante del agotamiento.
  6. Incompatibilidad entre valores y habilidades con el trabajo: Cuando las responsabilidades asignadas no coinciden con las habilidades o valores de la persona, la frustración se convierte en una constante.

El burnout puede afectar a cualquiera

El agotamiento laboral no discrimina. Puede afectar a cualquier persona, sin importar su edad o la industria en la que se desarrolle. Incluso los emprendedores, que suelen estar profundamente apasionados por sus proyectos, pueden sufrir de burnout al no poder establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal. La pasión desmedida y la falta de tiempo para descansar o desconectar suelen ser causas comunes de agotamiento entre quienes dirigen sus propios negocios.

 

En este contexto, observamos dos fenómenos clave: por un lado, el trabajo a menudo demanda más de lo que una persona puede ofrecer, y por otro, solo un pequeño porcentaje de los empleados está realmente satisfecho con su empleo. Un informe global de Gallup revela que apenas el 21% de los trabajadores se sienten a gusto en sus empleos, lo que deja en evidencia que una gran mayoría experimenta descontento o insatisfacción.

Impacto organizacional

El burnout no es solo un problema individual, sino que afecta de manera colectiva a las organizaciones. Se ha convertido en un síntoma generalizado en las empresas, independientemente de su tamaño. El cambio constante y la adaptación a nuevas formas de trabajo son ahora la norma, pero es vital entender que no se puede pasar del estrés al modo creativo sin hacer una pausa. Intentar avanzar sin una gestión adecuada del estrés conduce a la falta de agilidad y bloquea la creatividad.

Los líderes empresariales deben ser conscientes de que el burnout no es solo una cuestión individual, sino un reflejo de problemas más profundos en la organización. Es su responsabilidad estar atentos a los síntomas de agotamiento entre sus empleados y actuar como promotores del bienestar. Con frecuencia, los líderes se enfocan demasiado en los resultados y objetivos a corto plazo, ignorando las señales de alerta que indican agotamiento. A menudo, ellos mismos también sufren estos síntomas sin darse cuenta.

Lo ideal sería establecer un equilibrio entre productividad y bienestar. Aunque pueda parecer contradictorio, se ha demostrado que los empleados más saludables y felices son también más productivos. Un mayor nivel de burnout está asociado a una creciente despersonalización, lo que afecta negativamente las relaciones interpersonales y la percepción del trabajo en sí, generando una sensación de vacío interior.

Señales de burnout

El burnout se manifiesta a través de varias señales de alarma, entre las cuales se incluyen:

  • Sentimientos de inseguridad y desorientación.
  • Exhaustión extrema, tanto física como emocional.
  • Síntomas depresivos.
  • Visión pesimista o sombría del futuro.
  • Falta de entusiasmo por el trabajo y la vida en general.

Cuando estos síntomas se acumulan, el colapso es inevitable. El agotamiento puede llegar a afectar tanto el bienestar físico como el mental, y en casos graves, puede llevar a una crisis emocional. Para evitarlo, es fundamental aprender a establecer límites y hacer pausas regulares para descansar y procesar los cambios que estamos viviendo.

Estrategias para prevenir el burnout

Es importante que las empresas y sus líderes asuman la responsabilidad de crear un entorno de trabajo más saludable. Optimizar los horarios, asegurarse de que las tareas sean manejables y tomar medidas preventivas para evitar el agotamiento son tareas esenciales para el liderazgo moderno. Además, los líderes deben mostrar humildad al estar atentos a lo que ocurre a su alrededor, así como tener la capacidad de conectar con sus propias emociones para poder empatizar con los demás.

Por otra parte, aunque el burnout sea en gran medida un problema organizacional, cada individuo tiene la posibilidad de trabajar en su autoliderazgo y tomar medidas para proteger su bienestar emocional. Algunas recomendaciones para prevenir el burnout incluyen:

  • Practicar pausas regulares.
  • Dotar de significado a las actividades diarias.
  • Aprender a decir que no a nuevas tareas cuando ya estamos saturados.
  • Evitar el multitasking, que solo aumenta el estrés.
  • Elegir en qué actividades vamos a enfocar nuestra energía.
  • Practicar el autocuidado diario.
  • Tomarse descansos durante la jornada laboral.
  • Desconectarse del trabajo fuera de las horas de oficina.
  • Respetar los momentos de ocio y descanso.
  • Solicitar ayuda cuando sea necesario.

La importancia de decir “no”

Cada vez que nos enfrentemos a nuevas tareas o responsabilidades, debemos cuestionarnos: ¿cómo puedo organizar mi tiempo de manera más efectiva? ¿Cómo quiero pasar mis días? ¿A quién puedo pedir ayuda? Aprender a decir “no” sin sentir culpa es una habilidad crucial para establecer prioridades y no permitir que otras personas tomen decisiones por nosotros.

En definitiva, el burnout es un problema que afecta tanto a nivel personal como organizacional, y es necesario tomar medidas para prevenirlo. Al desarrollar conciencia emocional y ser capaces de establecer límites claros, podemos evitar el agotamiento y crear un entorno laboral más saludable y equilibrado.