Pequeños pueblos en Argentina que querrás conocer
Cada año, la Organización Mundial de Turismo (OMT) invita a diversos países a participar en el concurso “Mejores Villas Turísticas”. Esta competencia tiene como objetivo promover el desarrollo de destinos rurales que se destacan por cumplir con una serie de compromisos clave, como la preservación de paisajes naturales, la protección del medio ambiente y la integración activa de las comunidades locales en la cadena de valor turística. Argentina no es la excepción, y varios de sus pequeños pueblos han sido reconocidos por su capacidad para equilibrar el turismo sostenible con la conservación de su entorno y la promoción de la cultura local.
Estos pueblos se destacan por su encanto único y su compromiso con la sostenibilidad, protegiendo los recursos naturales que atraen a los visitantes y fomentando la participación de productores y emprendedores locales. Aunque algunos de ellos no son tan conocidos, su riqueza natural, cultural y ecológica los convierte en destinos imperdibles para cualquier viajero que busque una experiencia auténtica y respetuosa con el medio ambiente. A continuación, te presentamos una guía de algunos de estos pueblos argentinos que seguramente querrás conocer.
1. Villa Traful, Neuquén
Villa Traful es una pintoresca aldea de montaña situada en el Parque Nacional Nahuel Huapi, en la provincia de Neuquén. Esta pequeña comunidad, que cuenta con apenas 1000 habitantes, se encuentra a orillas del lago Traful, formando parte del famoso Corredor de los Siete Lagos. Rodeada de un entorno natural inigualable, sus paisajes cautivan a todo aquel que la visita.
Entre sus principales atractivos se encuentran el mirador Viento del Lago, desde el cual se puede admirar la inmensidad del lago, las cascadas Coa Có y Arroyo Blanco, y el fascinante Bosque Sumergido, donde los cipreses permanecen bajo el agua a una profundidad de 30 metros, creando un espectáculo único. También es recomendable visitar la gruta de la Virgen Stella Maris, ubicada en un acantilado de roca basáltica. Otra atracción natural es el Cerro Negro y los Penitentes, donde hay miradores que ofrecen vistas panorámicas excepcionales.
Cómo llegar: Desde Villa La Angostura, hay que recorrer 57 kilómetros.
Qué hacer: Se pueden recorrer senderos como la Senda Nasso y las Pinturas Rupestres, además de observar aves en su hábitat natural. Si las condiciones del lago lo permiten, se pueden practicar deportes acuáticos como el kayak y el windsurf.
2. Yavi, Jujuy
Yavi es un pequeño y encantador pueblo ubicado en la puna jujeña, a solo 16 kilómetros de La Quiaca. Este lugar tiene un gran valor histórico, ya que fue el único marquesado del Virreinato del Río de la Plata. Hoy en día, cuenta con poco más de 250 habitantes y es conocido como el “Oasis de la Puna”, debido a su ubicación en un valle alimentado por dos ríos con caudal permanente.
Entre sus atractivos, se destaca la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVII, que es uno de los principales símbolos del pueblo. A pocos metros se encuentran la biblioteca y el museo del Marqués de Yavi, donde se puede aprender más sobre la historia de la región. Otro punto imperdible es el mirador situado al norte del pueblo, desde el cual se obtienen impresionantes vistas panorámicas.
Cómo llegar: Yavi se encuentra a 312 kilómetros de San Salvador de Jujuy.
Qué hacer: Pasea por sus calles de casas de adobe, visita la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y el museo del Marqués de Yavi, y no te pierdas la vista desde el mirador del pueblo.
3. Laguna Blanca, Catamarca
Laguna Blanca es la puerta de entrada a la puna catamarqueña, situada a casi 450 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca. Este pequeño pueblo, con una población de 600 personas, es mayoritariamente habitado por miembros de la comunidad diaguita. Su principal atractivo es la Reserva Natural Laguna Blanca, un área de gran valor natural, arqueológico y cultural.
El paisaje de la zona se caracteriza por tonos marrones, anaranjados y grises, con una vegetación escasa en las zonas bajas que contrasta con la inmensidad del lugar. Los visitantes pueden disfrutar de la tranquilidad de la laguna y explorar el Museo de Arqueología, que alberga una interesante colección de artefactos prehistóricos.
Cómo llegar: Desde Belén, se recorren 80 kilómetros por la RP 43.
Qué hacer: No puedes perderte la visita a la laguna y al Museo de Arqueología, que ofrece un fascinante recorrido por la historia de los pueblos originarios de la región.
4. La Carolina, San Luis
La Carolina es un pintoresco pueblo de apenas 300 habitantes que ha sido distinguido por la OMT como una de las “Mejores Villas Turísticas”. Este reconocimiento se debe a su capacidad para preservar las tradiciones, proteger la biodiversidad y generar oportunidades para los habitantes locales. El pueblo se encuentra a los pies del cerro Tomolasta, a unos 80 kilómetros de la ciudad de San Luis.
La Carolina es conocida por su historia minera, y los visitantes pueden realizar excursiones para buscar oro en el río Amarillo o explorar las antiguas minas. Además, es posible recorrer sus calles empedradas, admirar la Iglesia de Piedra y la réplica del Cabildo de 1810, o subir al Cerro Tomolasta para disfrutar de vistas impresionantes.
Cómo llegar: Desde la ciudad de San Luis, se llega en una hora y media en auto.
Qué hacer: Explora las minas de oro, realiza cabalgatas por la zona y visita el Bodegón de Oro para disfrutar de un almuerzo abundante y delicioso.
5. Gaiman, Chubut
Gaiman es un pequeño pueblo de 8000 habitantes en Chubut, conocido por su herencia galesa. Los inmigrantes galeses se asentaron en esta región a mediados del siglo XIX, y su legado es evidente en la arquitectura del lugar, con casas de ladrillo a la vista y techos de chapa. Gaiman es famoso por sus casas de té, donde se sirven tortas galesas y otras delicias.
Entre los lugares destacados para visitar se encuentran la primera casa construida en el pueblo en 1874, la Capilla Bethel y el Museo Histórico Regional Galés, que ocupa la antigua estación de tren. También es recomendable disfrutar de las vistas desde el Mirador de Gaiman y explorar el cercano Geoparque Bryn Gwyn, una interesante muestra paleontológica.
Cómo llegar: Vuelo a Trelew y luego 36 minutos en auto.
Qué hacer: Disfruta de la torta galesa en alguna de sus casas de té, visita el Museo Tehuelche Mapuche y explora el Geoparque Bryn Gwyn, especialmente si viajas con niños.
6. Los Antiguos, Santa Cruz
Los Antiguos, con 6300 habitantes, es un oasis en plena Ruta 40, rodeado de un impresionante paisaje patagónico. Situado a orillas del lago Buenos Aires, el más grande de Sudamérica, este pueblo es la Capital Nacional de la Cereza. Durante septiembre, el valle en el que se encuentra se llena de colores, especialmente por las frutas finas como cerezas, frutillas y frambuesas.
Los visitantes pueden conocer las chacras productivas locales y explorar el Parque Nacional Patagonia, a solo 20 kilómetros de distancia, donde antiguamente funcionaba una estancia lanera.
Cómo llegar: A 456 kilómetros del aeropuerto de Comodoro Rivadavia.
Qué hacer: Recorre los senderos de trekking, pesca en el lago Buenos Aires o disfruta de un paseo en barco. También es recomendable la travesía por la ruta escénica Monte Zeballos.
7. Tolhuin, Tierra del Fuego
Tolhuin, en el corazón de la isla de Tierra del Fuego, es un lugar perfecto para desconectar y disfrutar de la naturaleza. Este pueblo de 10,000 habitantes está rodeado por el bosque andino patagónico y cuenta con lagos de origen glaciar. Es un destino ideal para quienes disfrutan del trekking, la pesca o el ciclismo.
En sus alrededores, se encuentran tres reservas provinciales: Laguna Negra, Río Valdez y Corazón de la Isla. Además, el Museo Kami ofrece una visión interesante de la cultura selk’nam.
Cómo llegar: A una hora y media de Ushuaia por la RN3.
Qué hacer: Disfruta de un pícnic a orillas del lago Fagnano, realiza cabalgatas por las reservas naturales o visita el Museo Kami para conocer la historia local.



