¿Cómo hacer ejercicio al aire libre si tienes alergia?

Para quienes padecen alergias, la llegada de ciertas épocas del año puede convertirse en un desafío, especialmente si quieren mantener una rutina de ejercicio al aire libre. La pregunta más común es: ¿se puede hacer deporte al aire libre si se tiene alergia? La respuesta es sí, pero con ciertas precauciones. Aunque hace algunos años se aconsejaba evitar las salidas al campo en primavera, hoy en día esto resulta impráctico, ya que el polen y otros alérgenos no solo están presentes durante más tiempo, sino que también afectan a un mayor porcentaje de la población.

En ciudades como Madrid, por ejemplo, el polen de gramíneas tiene su pico de incidencia entre finales de abril y principios de julio, pero también hay altas concentraciones de polen de arizónica entre diciembre y marzo, y nuevamente gramíneas en septiembre. Esto significa que muchas personas estarían encerradas en casa más de seis meses si siguieran la recomendación de evitar completamente los alérgenos al aire libre. Entonces, ¿qué se puede hacer para compatibilizar el ejercicio al aire libre con las alergias?

Claves para hacer deporte con alergia

El primer paso esencial es contar con un diagnóstico adecuado y un seguimiento médico regular. Esto permite que el paciente tenga acceso a la medicación correcta y, en algunos casos, a la inmunoterapia (vacunas para alergias), que pueden reducir significativamente los síntomas.

Además de esto, hay ciertos “truquillos” que pueden hacer la diferencia:

  • Usar gafas de sol: Protegen los ojos al reducir el contacto directo con los alérgenos, como el polen.
  • Aplicar sprays nasales: Algunos funcionan como filtros que disminuyen la entrada de partículas alérgicas a las vías respiratorias.
  • Tomar medicación preventiva: En casos de asma o síntomas severos, el uso de broncodilatadores antes del ejercicio puede ser una buena estrategia.

Un paciente bien informado y con tratamiento adecuado es capaz de identificar los primeros síntomas de una crisis y actuar rápidamente para controlarlos.

¿Qué hacer durante una crisis mientras haces ejercicio?

Aunque se tomen todas las medidas de precaución, es posible que, durante el ejercicio, se desencadene una crisis alérgica. En estos casos, lo más importante es escuchar al cuerpo y actuar con sentido común.

Si los síntomas son leves, como una leve congestión nasal o picazón, el ejercicio puede continuar, pero si se trata de una crisis de asma o disnea (dificultad para respirar), es fundamental moderar la actividad o detenerse por completo.

En casos de asma, los broncodilatadores son aliados importantes. Algunos pacientes los usan antes de comenzar el ejercicio para prevenir síntomas; otros los emplean durante la actividad si sienten molestias, o al final si han tenido dificultades respiratorias. Sin embargo, cuando la disnea es intensa o los síntomas empeoran rápidamente, la recomendación es detenerse y priorizar ejercicios menos exigentes, como la natación, que suele ser mejor tolerada por quienes padecen asma.

Condiciones climáticas: ¿cuándo evitar el ejercicio al aire libre?

El clima juega un papel crucial para quienes tienen alergias. Los días de mucho viento, por ejemplo, son especialmente complicados para los alérgicos al polen, ya que este se moviliza con facilidad. Por otro lado, los días lluviosos son beneficiosos para las personas con alergia al polen, ya que la lluvia reduce su concentración en el aire, pero resultan problemáticos para quienes son sensibles a los ácaros, que proliferan con la humedad.

Las tormentas también representan un riesgo para los alérgicos a los hongos, como la alternaria, ya que sus esporas aumentan significativamente antes y durante estos eventos meteorológicos. Por lo tanto, conocer el tipo de alergia que se padece y cómo las condiciones climáticas afectan la presencia de alérgenos es clave para planificar las actividades al aire libre.

¿Cuál es el mejor momento del día para ejercitarse?

La hora del día en la que se realiza ejercicio también influye en la exposición a alérgenos. El polen se libera principalmente por la mañana, alcanzando su punto máximo al mediodía y disminuyendo gradualmente por la tarde y noche. Por ello, los mejores momentos para hacer ejercicio son temprano, antes del amanecer, al atardecer o en las primeras horas de la noche.

Sin embargo, es importante recordar que si los niveles de polen son extremadamente altos, estas variaciones horarias pueden tener un impacto limitado. En las zonas urbanas, además, los niveles de polen suelen variar más tarde que en áreas rurales, lo que puede afectar la planificación.

Playa, ciudad o campo: ¿qué lugar es mejor?

El entorno también juega un papel importante para quienes tienen alergias. En general, las personas con alergia al polen suelen sentir alivio en zonas costeras, ya que el aire marino contiene menos alérgenos. Por otro lado, los alérgicos a los ácaros pueden encontrar que la humedad de la playa agrava sus síntomas.

En las ciudades, la contaminación puede potenciar los efectos del polen y otros alérgenos, lo que a menudo empeora los síntomas. Mientras tanto, en el campo, aunque la contaminación sea menor, la exposición directa al polen puede ser más intensa, lo que puede ser problemático para quienes son muy sintomáticos.

Deportes recomendados y estrategias adicionales

No todos los deportes son igualmente adecuados para las personas con alergias. La natación, por ejemplo, es una excelente opción porque la humedad del ambiente y el contacto con el agua tienden a reducir la exposición a alérgenos. Sin embargo, las piscinas climatizadas pueden ser un problema para los alérgicos a hongos o a ciertos compuestos químicos utilizados en el mantenimiento del agua.

Si los síntomas son intensos o las condiciones climáticas no son favorables, optar por un gimnasio puede ser una alternativa más segura. Esto permite realizar ejercicio en un ambiente controlado, minimizando la exposición a alérgenos externos.

¿Es útil usar mascarilla?

El uso de mascarilla, que se popularizó con la pandemia de COVID-19, resulta ser una herramienta muy efectiva para las personas alérgicas, especialmente al polen. Este accesorio actúa como una barrera que filtra los alérgenos, reduciendo significativamente su entrada al sistema respiratorio. Combinada con gafas de sol y un tratamiento médico adecuado, la mascarilla puede ser una gran aliada para quienes desean ejercitarse al aire libre sin complicaciones.

Hacer ejercicio al aire libre cuando se tiene alergia no solo es posible, sino que también puede ser beneficioso para la salud general. La clave está en tomar precauciones, escuchar al cuerpo y adaptar la actividad según las circunstancias personales y ambientales.

Desde elegir las horas más adecuadas hasta considerar el lugar y las condiciones climáticas, cada detalle cuenta para que el deporte sea una experiencia positiva y libre de complicaciones. Con un buen seguimiento médico, estrategias preventivas y herramientas como gafas, sprays nasales o mascarillas, es posible disfrutar del ejercicio sin que las alergias se conviertan en un obstáculo insuperable.