Los secretos de ‘El diablo viste a la moda’ que aún no conoces.

Hay películas que, a pesar del paso del tiempo, siguen fascinando a la audiencia con su estética, trama y personajes. ‘El diablo viste a la moda’ es una de esas cintas que no solo ha dejado huella en el cine, sino también en la industria de la moda. La historia de Andy Sachs, una recién graduada que, sin experiencia en el mundo de la moda, consigue el puesto de asistente personal de la temida editora en jefe de la revista ‘Runway’, es un referente obligado cuando se habla de estilo y alta costura en la gran pantalla. Bajo la dirección de David Frankel y con la inigualable interpretación de Meryl Streep y Anne Hathaway, la película se convirtió en un fenómeno cultural desde su estreno en 2006. Pero, más allá de la trama, uno de los aspectos más icónicos es sin duda su vestuario.

Este impecable trabajo estuvo a cargo de Patricia Field, una de las estilistas más influyentes de Hollywood, cuya firma ha estado presente en producciones tan emblemáticas como ‘Sexo en Nueva York’, ‘Gossip Girl’ y ‘Emily in Paris’. Gracias a su visión y creatividad, logró transformar a los personajes en verdaderos íconos de moda, consiguiendo que la cinta fuera nominada al Oscar a Mejor Vestuario. Pero, ¿qué secretos esconde el guardarropa de esta inolvidable película? A continuación, exploramos algunos de los datos más fascinantes detrás de su lujoso vestuario.

Una colección de lujo digna de la industria de la moda

El vestuario de ‘El diablo viste a la moda’ es un verdadero desfile de alta costura. Para vestir a sus personajes, Field recurrió a algunas de las casas de moda más prestigiosas del mundo, incluyendo Chanel, Donna Karan, Valentino, Vivienne Westwood, Dolce & Gabbana y, por supuesto, Prada. Se calcula que la producción invirtió más de un millón de dólares en prendas y accesorios, lo que convierte a esta película en una de las más costosas en cuanto a diseño de vestuario.

El poder de los accesorios: los zapatos como protagonistas

Uno de los aspectos más curiosos de la película es la importancia que se le da al calzado. Antes de esta producción, las escenas rara vez ponían énfasis en los zapatos, pero gracias al ingenioso trabajo de Patricia Field, los tacones y botas pasaron a ser elementos clave del estilo de Andy Sachs. La transformación de la protagonista queda sellada en una escena icónica en la que, tras su cambio de imagen, llega a la redacción de ‘Runway’ con un look impecable y deja sin palabras a su compañera Emily. Este momento, que resalta el impacto de un buen par de zapatos, es un guiño al legado de Field en otras producciones, como ‘Sexo en Nueva York’.

El cambio de imagen más esperado

Uno de los momentos más memorables de la película es la transformación de Andy. La joven, que inicialmente luce un estilo sencillo y sin preocupaciones por la moda, se convierte en una verdadera fashionista bajo la influencia de Miranda Priestly y su entorno. La elección de vestuario para este cambio fue clave y no pudo haber sido más acertada: un total look de Chanel. En particular, las botas over-the-knee que luce Anne Hathaway en esa escena se han convertido en un ícono de la moda cinematográfica.

Estas botas de Chanel fueron diseñadas por Karl Lagerfeld y se inspiran en la pasión de Coco Chanel por el calzado de caña alta. Curiosamente, este mismo diseño fue usado previamente por la supermodelo Claudia Schiffer durante el desfile de otoño/invierno de 1993-1994 en la Semana de la Moda de París. La elección de estas botas no solo realzó la imagen sofisticada de Andy, sino que también reforzó la conexión entre el cine y la alta costura.

Meryl Streep y el cabello blanco de Miranda Priestly

El look de Miranda Priestly es otro de los grandes aciertos de la película. Aunque muchos creen que el personaje está inspirado en Anna Wintour, la editora en jefe de Vogue, en realidad su estética y porte se basaron en figuras como la modelo Carmen Dell’Orefice y la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. De hecho, fue la misma Meryl Streep, en colaboración con Patricia Field, quien decidió que su personaje tuviera el cabello completamente blanco, aportándole un aire de sofisticación y autoridad. El estilismo estuvo a cargo de J. Roy Helland, peluquero de confianza de la actriz.

Gisele Bündchen y su cameo sorpresa

Un dato curioso es que la supermodelo Gisele Bündchen tuvo una breve participación en la película. Aunque la historia se desarrolla en el mundo de la moda, Bündchen no interpreta a una top model, sino a una empleada más de ‘Runway’. Su aparición fue un guiño a la industria y un pequeño regalo para los amantes de la moda que reconocieron su rostro al instante.

¿Qué significan los colores en la película?

Los colores del vestuario de la película también juegan un papel fundamental. En la primera mitad del film, Andy usa tonos oscuros y apagados, reflejando su falta de conexión con el mundo de la moda. A medida que evoluciona, su paleta de colores se vuelve más sofisticada, con tonos neutros, dorados y detalles llamativos que denotan confianza y poder. Miranda Priestly, por su parte, mantiene un vestuario dominado por colores fríos y elegantes, reafirmando su personalidad imponente y calculadora.

La moda como lenguaje narrativo

El vestuario en ‘El diablo viste a la moda’ no es solo un elemento estético, sino una herramienta de narrativa visual que refuerza la evolución de los personajes. Andy no solo cambia su ropa, sino que su actitud y postura también reflejan este crecimiento. Su vestuario actúa como un reflejo de su transformación interna, algo que Patricia Field logró plasmar de manera magistral.

Un legado que sigue vigente

A más de 17 años de su estreno, ‘El diablo viste a la moda’ sigue siendo una referencia obligada en la cultura pop y en la industria de la moda. Su vestuario continúa inspirando tendencias, y las lecciones de estilo que dejó Patricia Field siguen vigentes en la actualidad. Más allá de los lujosos abrigos de piel, los tacones de diseñador y los impecables trajes de sastrería, la película nos recuerda que la moda es una forma de expresión y que, en el mundo de la alta costura, la imagen puede ser tan poderosa como las palabras.

Sin duda, este film seguirá siendo un ícono para las futuras generaciones de fashionistas y cinéfilos. Y aunque creamos conocer cada detalle de su vestuario, seguramente aún quedan muchos secretos por descubrir en esta inolvidable historia basada en la novela de Lauren Weisberger.