5 éxitos de taquilla que probablemente no sabías que eran remakes
En el mundo del cine, los remakes son algo habitual. A veces, son versiones claramente anunciadas de películas anteriores; otras veces, se presentan como relecturas modernas de historias clásicas. Sin embargo, hay casos en los que ni siquiera el espectador más informado se da cuenta de que una película muy conocida y exitosa no es, en realidad, una idea original. Muchas de estas cintas, consideradas obras emblemáticas, están basadas en producciones previas que pasaron desapercibidas o se diluyeron en el tiempo.
A continuación, repasamos cinco grandes éxitos de taquilla que, aunque muchos no lo sepan, son remakes. Algunas incluso superaron ampliamente en fama y prestigio a las películas en las que se basan. Lo interesante es que todas están disponibles actualmente en plataformas de streaming, lo que permite redescubrirlas —y en algunos casos, conocer las versiones originales— con una nueva mirada.
Mentiras arriesgadas (1994)
Dirigida por James Cameron y protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Jamie Lee Curtis, Mentiras arriesgadas es considerada un clásico del cine de acción de los años 90. Con una mezcla equilibrada de humor, romance y explosiones espectaculares, la película fue un rotundo éxito de taquilla y consolidó aún más la carrera de Cameron, quien venía de dirigir Terminator 2.
Lo que pocos saben es que esta historia no fue concebida en Hollywood, sino que es una adaptación de la comedia francesa La Totale! (1991), dirigida por Claude Zidi. En su versión original, el tono era mucho más ligero y menos centrado en la acción. Cameron, fascinado por el concepto, tomó la idea base de un marido espía que oculta su verdadera profesión a su esposa y la transformó en una superproducción estadounidense. El resultado fue un filme que mezcló la espectacularidad visual con una historia íntima de pareja.
Curiosamente, esta fue la única película de la carrera de James Cameron que puede considerarse un remake directo. A pesar de que se ha señalado que Avatar (2009) tiene similitudes temáticas con otras producciones como Pocahontas o Bailando con lobos, Mentiras arriesgadas es su única adaptación reconocida de otro largometraje.
Heat (1995)
Heat es, sin duda, una de las películas más influyentes de los años 90. El thriller policial, dirigido por Michael Mann, enfrentó por primera vez en pantalla a dos leyendas del cine: Robert De Niro y Al Pacino, en un duelo interpretativo memorable. Con una narrativa compleja y una estética cuidada, Heat se ha ganado un lugar en la historia del cine como una obra maestra del género.
Lo sorprendente es que esta historia ya había sido contada antes por el propio Mann en una producción televisiva poco conocida: L.A. Takedown (titulada en español Corrupción en Los Ángeles), estrenada en 1989. La película para televisión tenía un presupuesto mucho más limitado, actores menos conocidos y una duración menor, pero ya incluía los principales elementos narrativos que luego serían ampliados y perfeccionados en Heat.
Más que un simple remake, Heat es una reimaginación completa y ambiciosa de una historia que su creador sabía que merecía una segunda oportunidad. Gracias a ello, hoy es considerada un referente obligado para cualquier amante del cine policial.
12 monos (1995)
Otra película de los años 90 que sorprendió por su originalidad fue 12 monos, dirigida por Terry Gilliam. Con una estética distópica y una narrativa fragmentada, la película sigue a un prisionero del futuro (interpretado por Bruce Willis) que es enviado al pasado para evitar una catástrofe global. Brad Pitt, en un papel secundario, ofreció una de las interpretaciones más aclamadas de su carrera.
Sin embargo, 12 monos no surgió de la nada. Está inspirada en el cortometraje experimental francés La Jetée (1962), dirigido por Chris Marker. Este film, compuesto casi exclusivamente por fotografías fijas, cuenta la historia de un hombre que viaja al pasado tras una guerra nuclear. Aunque la duración y los recursos de ambas producciones son muy distintos, los paralelismos temáticos y narrativos son evidentes.
Gilliam y los guionistas David y Janet Peoples tomaron la esencia de La Jetée y la transformaron en una película ambiciosa y comercialmente viable, sin renunciar a la profundidad filosófica del original. El resultado fue una obra única que hoy se considera un clásico del cine de ciencia ficción.
Infiltrados (2006)
Ganadora de cuatro premios Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director para Martin Scorsese, Infiltrados es una de las cintas más reconocidas de la filmografía del realizador neoyorquino. Ambientada en Boston, cuenta la historia de dos hombres infiltrados en organizaciones criminales y policiales opuestas, que tratan de descubrirse mutuamente.
Lo que muchos desconocen es que esta intrincada historia es en realidad un remake de Infernal Affairs (2002), una exitosa película hongkonesa dirigida por Andrew Lau y Alan Mak. Aunque la estructura de ambas películas es muy similar, Scorsese adaptó el contexto cultural y social al entorno estadounidense, reforzando la violencia, el desarrollo psicológico de los personajes y el conflicto moral.
Infiltrados no solo superó en popularidad a su predecesora, sino que también introdujo a un público occidental masivo a un tipo de cine que hasta entonces era casi exclusivamente seguido por fanáticos del cine asiático. El éxito de esta adaptación reabrió el debate sobre la originalidad en Hollywood y la validez de los remakes bien ejecutados.
El halcón maltés (1941)
Aunque muchos creen que la versión de El halcón maltés dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart es la primera adaptación cinematográfica de la novela homónima de Dashiell Hammett, lo cierto es que la historia ya había sido llevada al cine una década antes.
En 1931, Warner Bros. produjo una versión previa del mismo libro, aunque con mucho menos impacto en la audiencia y la crítica. Además, en 1936 se hizo otra adaptación libre titulada Satan Met a Lady, que se tomaba muchas libertades respecto a la historia original. No fue hasta 1941 que la obra encontró su forma definitiva bajo la batuta de Huston, quien supo captar el tono oscuro y cínico del relato y sentó las bases del cine negro clásico.
La versión de Huston es tan influyente y poderosa que casi ha borrado de la memoria colectiva a sus antecesoras. Sin embargo, técnicamente, se trata de un remake. Un ejemplo perfecto de cómo una historia puede encontrar su mejor expresión después de varios intentos.
Estas cinco películas demuestran que el hecho de ser un remake no le resta mérito a una obra cinematográfica. Por el contrario, cuando un director sabe reinterpretar una historia con una mirada propia y los medios adecuados, puede dar lugar a obras maestras que incluso superen a los originales. La próxima vez que disfrutes de una película aclamada, tal vez descubras que no todo comenzó ahí.




