Miles de jóvenes se movilizan para recordar a Sandra Peña
Miles de estudiantes andaluces salieron a las calles este martes para rendir homenaje a Sandra Peña, la adolescente de 14 años que falleció hace dos semanas en Sevilla, y para exigir un compromiso real de las autoridades frente al acoso escolar. Las manifestaciones, organizadas en distintas provincias de Andalucía, fueron una muestra masiva de solidaridad hacia la familia de la joven y un llamado a frenar una problemática que continúa afectando a miles de estudiantes en España.
Bajo el lema “Sandra, ¡no te olvidamos!”, los jóvenes protagonizaron marchas pacíficas en las principales ciudades andaluzas. En Sevilla, la concentración reunió a más de 40.000 personas, según los organizadores, mientras que la Policía Nacional estimó la cifra en alrededor de 4.000 participantes. El punto de partida fue la Plaza Nueva, desde donde los manifestantes avanzaron hasta el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz.
El tío de Sandra, Isaac Villar, quien actuó como portavoz de la familia, expresó que esta movilización iba más allá del dolor personal. “Creemos que la manifestación no es algo particular nuestro, sino algo contra la lacra que estamos sufriendo en este país: el acoso escolar. Estamos aquí para apoyar esta manifestación, no al revés”, declaró emocionado ante los medios.
El Sindicato de Estudiantes fue el encargado de convocar esta jornada de protesta, que incluyó una huelga nacional y concentraciones en 55 ciudades de todo el país. La organización reclamó más inversión pública para prevenir y atender los casos de acoso en los centros educativos, y denunció la falta de personal especializado para atender las necesidades emocionales y psicológicas de los alumnos.
Una de las principales exigencias de los manifestantes fue la dimisión de la junta directiva del colegio Irlandesas de Loreto, donde estudiaba la joven. Desde el sindicato señalaron que el centro educativo había recibido quejas formales por parte de la familia en al menos dos ocasiones, sin que se tomaran medidas efectivas. “El colegio conocía la situación, la familia lo advirtió y no hicieron nada. Esto demuestra que la educación concertada y privada muchas veces funciona como un negocio más”, afirmó Elena Ocaña, secretaria estatal del Sindicato de Estudiantes.
Miles de estudiantes se han movilizado hoy en contra del acoso escolar en ciudades como Madrid o Barcelona
Los manifestantes han exigido más financiación para los centros públicos y un mayor acompañamiento a los alumnos para abordar el ‘bullying’
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— 24 horas de RNE (@24horas_rne) October 28, 2025
Por su parte, la consejera de Desarrollo Educativo, Carmen Castillo, reconoció en una entrevista televisiva que “a pesar de que había indicios suficientes para hacerlo, no se activaron los protocolos correspondientes”, lo que generó aún más indignación entre los manifestantes.
Durante las marchas, los jóvenes portaron pancartas con mensajes contra el bullying, exigieron más psicólogos y psiquiatras en las escuelas y reclamaron políticas públicas que garanticen entornos educativos seguros e inclusivos. “No hay pedagogos, no hay orientadores, no hay psicólogos suficientes para atender a todos los alumnos. La salud mental de los estudiantes debe ser una prioridad”, expresó nuevamente Ocaña.
El sindicato también denunció que el acoso no solo se manifiesta en las aulas, sino que se alimenta de los mensajes de odio que circulan en redes sociales y en algunos sectores de la sociedad. “Los discursos racistas, machistas y homofóbicos se están normalizando. Y eso se refleja dentro de las escuelas, donde muchos jóvenes terminan siendo víctimas del entorno violento que los rodea”, agregó la dirigente estudiantil.
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, también se pronunció sobre el caso y advirtió que el acoso escolar no puede entenderse como un fenómeno aislado. “Si la sociedad es agresiva, descalifica y ridiculiza al que no piensa igual, todo eso se contagia en las aulas. Las escuelas no son un microcosmos, son parte de esa misma sociedad”, señaló.
Gabilondo subrayó que muchos centros han comenzado a aplicar programas donde los propios alumnos actúan como mediadores para resolver conflictos, una estrategia que considera fundamental para fomentar la empatía y la convivencia. “No hay vulnerabilidad más grande que la falta de entornos donde prime el afecto. Educar también es querer, confiar y acompañar. Lo peor que se puede hacer con un estudiante es darlo por perdido”, concluyó.
El caso de Sandra Peña ha conmovido profundamente a toda España y ha reabierto el debate sobre el papel de las instituciones educativas frente al acoso escolar. Las marchas en su memoria no solo sirvieron para honrar su vida, sino también para recordar que el silencio, la indiferencia o la burocracia no pueden ser la respuesta ante una problemática que cada año cobra nuevas víctimas.
