También Canadá sufre la ola polar en Norteamérica: Toronto amaneció paralizada tras una nevada histórica
Canadá atraviesa uno de los episodios invernales más intensos de los últimos años como parte de la ola polar que afecta a gran parte de Norteamérica. Toronto, la ciudad más poblada del país y uno de los principales centros urbanos del continente, amaneció completamente paralizada tras una nevada histórica que dejó hasta 60 centímetros de nieve acumulada en apenas unas horas. El fenómeno provocó serias complicaciones en la movilidad, interrupciones en servicios esenciales y un fuerte impacto en la vida cotidiana de millones de personas.
Una nevada sin precedentes en la mayor ciudad canadiense
La tormenta se desató durante el domingo y alcanzó su punto máximo por la noche, cuando quedó claro que la magnitud del evento superaría los registros habituales. Con temperaturas cercanas a los -15 grados, la nieve se acumuló rápidamente en calles, veredas y autopistas, convirtiendo a Toronto en una ciudad prácticamente inmovilizada. Las autoridades calificaron el episodio como una nevada de características históricas, tanto por el volumen de precipitación como por la velocidad con la que se produjo.
Ante este escenario, la Policía de Toronto recomendó a los casi seis millones de habitantes del área metropolitana que evitaran salir de sus casas salvo en casos estrictamente necesarios. El tránsito se volvió caótico en cuestión de horas, con avenidas principales bloqueadas y vehículos atrapados en la nieve. Las imágenes de autos abandonados y colectivos detenidos se multiplicaron en distintos puntos de la ciudad.
Cuando el alcance de la tormenta resultó evidente, las autoridades municipales declararon una emergencia climática que permitió activar medidas extraordinarias. Entre ellas, se dispuso la prohibición de estacionar vehículos en algunas de las arterias más importantes, con el objetivo de facilitar el trabajo de las máquinas quitanieves y los equipos de limpieza.
La prioridad inmediata fue garantizar el acceso de los servicios de emergencia y evitar que el colapso del tránsito agravara la situación. Sin embargo, incluso con estas medidas, la combinación de nieve, hielo y bajas temperaturas dificultó las tareas y extendió los tiempos de respuesta en distintos barrios de la ciudad.
Transporte bajo presión
El sistema de transporte público funcionó de manera parcial. La empresa municipal informó que varios autobuses quedaron inmovilizados debido a las condiciones de las calles, aunque el servicio de metro y tranvías logró mantenerse operativo en gran parte de la red. Aun así, se registraron interrupciones puntuales y demoras, especialmente en zonas periféricas.
El transporte de cercanías, clave para miles de personas que se desplazan diariamente hacia el centro de Toronto, también se vio afectado. Aunque los trenes continuaron circulando, los retrasos fueron significativos en las principales rutas, generando acumulaciones de pasajeros y cancelaciones de último momento.
Uno de los puntos más impactados por la tormenta fue el Aeropuerto Internacional Toronto Pearson, el más importante de Canadá y uno de los de mayor tráfico de Norteamérica. Allí se registraron 46 centímetros de nieve en un solo día, lo que marcó un nuevo récord histórico de precipitación. El récord anterior databa de 1966, cuando habían caído 36,8 centímetros.
La intensa nevada obligó a cancelar y demorar numerosos vuelos, afectando tanto a conexiones nacionales como internacionales. Los equipos del aeropuerto trabajaron de manera ininterrumpida para despejar pistas y calles de rodaje, aunque las condiciones meteorológicas extremas limitaron la velocidad de las tareas.
Escuelas cerradas y servicios reducidos
El impacto de la nevada también se sintió con fuerza en el ámbito educativo. Las escuelas y universidades de Toronto suspendieron sus actividades presenciales durante la jornada, al igual que la mayoría de las guarderías privadas. En contraste, algunas guarderías administradas por el municipio decidieron abrir, aunque con servicios reducidos y bajo estrictas recomendaciones de seguridad.
Para muchas familias, la combinación de calles intransitables y centros educativos cerrados obligó a reorganizar rutinas laborales y de cuidado. El llamado de las autoridades fue claro: permanecer en casa y evitar desplazamientos innecesarios hasta que mejoraran las condiciones.
Cientos de accidentes y vehículos atrapados
Las consecuencias de la tormenta quedaron reflejadas en las cifras de incidentes viales. En apenas 24 horas, la Policía de Toronto reportó 438 colisiones dentro de la ciudad. A esto se sumaron los datos de la Policía Provincial de Ontario, que contabilizó alrededor de 200 accidentes en rutas provinciales y al menos 150 vehículos atrapados por la nieve acumulada.
Las autoridades reiteraron la necesidad de extremar precauciones y evitar circular, ya que incluso los vehículos preparados para condiciones invernales encontraron grandes dificultades para desplazarse con seguridad.
Un operativo de limpieza que llevará días
Los trabajadores municipales comenzaron de inmediato un extenso operativo para despejar la nieve de calles y avenidas. La prioridad fue liberar los corredores principales y garantizar el acceso a hospitales, estaciones de bomberos y centros de emergencia. No obstante, se advirtió que el proceso completo podría demorar varios días debido al enorme volumen de nieve acumulada.
Una vez despejadas las calles, las cuadrillas deberán retirar toneladas de nieve y transportarlas fuera de la ciudad, una tarea habitual en inviernos intensos pero que esta vez se presenta especialmente compleja.
El temporal avanza hacia el este y golpea a Montreal
Mientras Toronto comenzaba lentamente a recuperarse, la tormenta se desplazó hacia el este del país, afectando con fuerza a otras grandes ciudades. En Montreal, las autoridades confirmaron la muerte de una mujer de 66 años que se encontraba en un departamento sin electricidad desde el domingo. Aunque se investigan las circunstancias del fallecimiento, se descartó que se trate de un hecho criminal.
Miles de personas permanecen sin suministro eléctrico en la ciudad, donde gran parte de las escuelas también suspendieron sus actividades. Montreal amaneció con una sensación térmica de -20 grados, que se espera descienda hasta los -25 durante la noche, junto con nuevas acumulaciones de nieve.
La ola polar que atraviesa Canadá vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de las grandes ciudades ante eventos climáticos extremos. Con temperaturas gélidas, servicios tensionados y comunidades enteras afectadas, las autoridades mantienen activas las alertas y piden a la población mantenerse informada y priorizar la seguridad, mientras el invierno continúa mostrando su cara más dura.



