¿Cuáles son los principales destinos de la costa de Río Negro?
Entre acantilados imponentes, playas de aguas transparentes y una biodiversidad que sorprende incluso a viajeros experimentados, la costa de Río Negro se consolidó en los últimos años como uno de los secretos mejor guardados del turismo argentino. Lejos de los balnearios masivos y del paisaje clásico del Atlántico, este litoral propone una experiencia distinta, donde la naturaleza domina la escena y el ritmo invita a desconectar.
El recorrido costero rionegrino se extiende desde la histórica ciudad de Viedma hasta la tranquilidad de Playas Doradas, pasando por bahías solitarias, pueblos pequeños y áreas protegidas de enorme valor ambiental. Se trata de un corredor turístico que combina descanso, aventura, fauna marina y una fuerte identidad patagónica.
Viedma y El Cóndor
El viaje suele comenzar en Viedma, capital provincial, ubicada a orillas del río Negro. La ciudad ofrece una costanera cuidada, balnearios fluviales y una vida urbana tranquila que funciona como base ideal para explorar la zona. Desde allí, la Ruta Provincial 1 conduce, a solo 30 kilómetros, al balneario El Cóndor.
El Cóndor se distingue por sus altos acantilados que enmarcan playas amplias y de pendiente suave, ideales para el descanso en familia. En la desembocadura del río Negro, la pesca deportiva encuentra uno de sus puntos más atractivos gracias a la riqueza de especies. Un rasgo único del lugar es la presencia de la mayor colonia de loros barranqueros del mundo, que anidan en los paredones de los acantilados y ofrecen un espectáculo natural difícil de olvidar.
Muy cerca se encuentra La Lobería, donde durante la bajamar se forman piletones naturales de agua templada. Este fenómeno permite disfrutar de baños relajantes al atardecer, bajo cielos despejados y silencios profundos. A pocos kilómetros, el Área Natural Protegida Punta Bermeja cuenta con miradores desde los cuales se observa una de las colonias de lobos marinos más grandes de Sudamérica.
De Bahía Rosas a Bahía Creek
Hacia el oeste, la llamada Ruta de la Costa abandona el asfalto y se transforma en un camino de ripio que atraviesa paisajes desolados y de gran belleza. Bahía Rosas es uno de los primeros puntos destacados, especialmente valorado por los aficionados a la pesca. La cercanía de aguas profundas a la orilla favorece capturas de gran tamaño, en un entorno prácticamente virgen.
Más adelante aparece Bahía Creek, un destino que crece de manera lenta y respetuosa con el ambiente. Sus dunas extensas, su pequeño caserío y la ausencia de grandes servicios turísticos lo convierten en un refugio ideal para quienes buscan desconexión total. En la cercana Caleta de los Loros, la presencia de flamencos rosados es habitual, lo que suma un atractivo especial para los amantes de la observación de aves.
El recorrido continúa hasta Pozo Salado, un sitio donde la soledad y las playas anchas invitan a largas caminatas. Allí, una pequeña lobería permite observar lobos marinos en un contexto íntimo, lejos de las multitudes.
Punta Perdices y el encanto del golfo
La siguiente parada importante es el Puerto de San Antonio Este, una localidad clave para la actividad portuaria y pesquera de la provincia. Muy cerca se encuentra Punta Perdices, uno de los lugares más fotografiados del litoral rionegrino. Sus playas de caracoles blancos y aguas de tonalidades turquesas rompen con la imagen tradicional del mar patagónico.
Gracias a su ubicación dentro del Golfo San Matías, la temperatura del agua suele ser más elevada que en otros puntos de la costa, lo que la vuelve ideal para nadar y pasar largas horas al sol. Este rincón se convirtió en un destino muy buscado durante el verano, aunque conserva un espíritu natural y relajado.
Las Grutas
Las Grutas es el centro turístico más importante de la costa de Río Negro y uno de los balnearios más concurridos de la Patagonia. Su principal atractivo son las formaciones rocosas y cuevas naturales que le dan nombre, además de playas extensas y una infraestructura completa con alojamientos, gastronomía y actividades recreativas.
La experiencia se complementa con excursiones a las Salinas del Gualicho, un inmenso salar ubicado tierra adentro. Visitarlo al atardecer permite contemplar cielos estrellados y paisajes que parecen de otro planeta, acompañados por relatos y leyendas locales que forman parte del acervo cultural de la región.
Sierra Grande y Playas Doradas
En el extremo sur del corredor costero aparece Sierra Grande, una localidad que combina mar y aventura. Muy cerca se encuentran las tranquilas Playas Doradas, conocidas por su arena fina, sus aguas calmas y su ambiente familiar. Este sector es ideal para quienes buscan descanso, pero también para quienes desean sumar actividades como trekking en las sierras cercanas, desde donde se obtienen vistas panorámicas del mar y la estepa.
Un corredor biológico de importancia mundial
El Golfo San Matías es uno de los grandes tesoros naturales de la región. Durante todo el año es posible avistar delfines y lobos marinos mediante excursiones embarcadas. Entre los meses de invierno y primavera, se suma la presencia de la ballena franca austral, un acontecimiento que atrae a visitantes de todo el país.
Frente a Playas Doradas, el Parque Nacional Islote Lobos protege colonias de lobos marinos y pingüinos de Magallanes entre septiembre y marzo. La biodiversidad de este sector se mantiene en estado casi virgen, lo que refuerza el valor ambiental del litoral rionegrino.
Claves para planificar el viaje
La costa de Río Negro puede recorrerse en vehículo propio, lo que brinda mayor libertad para explorar playas y bahías alejadas. Viedma cuenta con aeropuerto y buenas conexiones terrestres. Para transitar la Ruta Provincial 1, es importante considerar los tramos de ripio y planificar con previsión.
El Tren Patagónico ofrece una alternativa singular, conectando la costa con la cordillera a lo largo de 800 kilómetros de estepa. La gastronomía local, basada en pescados y mariscos frescos, es otro de los grandes atractivos, especialmente en el Puerto de San Antonio Este.
Durante el verano, fiestas y eventos tradicionales suman propuestas culturales y recreativas, consolidando a la costa de Río Negro como un destino diverso, auténtico y profundamente ligado a la naturaleza.



