10 restaurantes nuevos de Madrid que todo el mundo quiere probar

Tapeo castizo, brasas con producto top, omakases íntimos, coctelería de autor o cocina francesa de obrador. En Madrid la escena gastronómica no descansa: cada semana abre una nueva dirección que promete convertirse en “el sitio del que todo el mundo habla”. Entre planes, trabajo y vida social, seguir el ritmo de inauguraciones puede ser misión imposible. Por eso hemos reunido diez aperturas —y algún imprescindible reciente— que ya están dando que hablar. Tienen personalidad, buena cocina y ese ambiente que invita a reservar cuanto antes. Elige plan… y date prisa.

1) Qorte

Desde Valencia aterriza en el barrio de Salamanca con vocación de clásico contemporáneo. Al frente, el hostelero José Tomás Arribas y el chef Ricard “Capo” Tobella (con experiencia junto a Quique Dacosta) plantean una propuesta mediterránea centrada en el producto. Aquí el mar manda: mariscos de lonja, pescados a la brasa y un espacio dedicado a la langosta conviven con una sólida batería de arroces —secos y melosos— que van de la paella valenciana al arroz a banda o el meloso de almejas y espárragos verdes.

En los entrantes brillan la anchoa con yema curada sobre brioche o la sepia con mayonesa; entre los principales, salmonetes en tempura y pescados tratados con precisión. La sala es elegante y relajada, y la bodega —unas 150 referencias— acompaña con maridajes afinados. Guarda hueco para la torrija: apunta alto en el ranking madrileño.

Ideal para: comidas largas en familia o cenas especiales con amigos.

2) Gabo’s

No es “recién abierto”, pero sí el más codiciado del momento. En un semisótano de la calle Prim —antigua carbonería de techos abovedados— Gabriel Peña trae un pedazo de Nueva York a Salesas. La carta tiene acento neoyorquino sin complejos: hamburguesas, pizza por porciones (ojo a la de pepperoni con pecorino y miel), lobster roll, pastrami, sándwich de rosbif, sopa de cebolla, tartares y hasta nuggets con caviar.

Abre solo para cenas (con brunch el fin de semana) y el plan se completa con cócteles y DJ’s que suben la temperatura. Luz tenue, ambiente canalla y reservas que vuelan.

Ideal para: cenas informales con mucho ambiente y copas después.

3) OME

OME significa dualidad, y eso es lo que propone este omakase mexicano: un diálogo entre España y México en una barra para doce comensales, cara a cara con el chef Roberto Ortiz Blanco (con paso por elBulli, Arzak, Mugaritz y Punto MX). Cada servicio es una secuencia diseñada para el momento, con técnica depurada e ingredientes que viajan de lo prehispánico a lo contemporáneo.

Hay imprescindibles como la flauta de pato confitado y la opción “Mesa del chef” para una experiencia ampliada. Es cocina mexicana con sensibilidad moderna, relato y precisión.

Ideal para: celebraciones íntimas y amantes de las experiencias gastronómicas personalizadas.

4) Makáá

En la azotea del Hotel Thompson Madrid, entre Gran Vía y Sol, Makáá presume de luz natural, diseño de Patricia Bustos y una parrilla como protagonista. La cocina se muestra sin prisas y la brasa marca el ritmo: verduras, pescados y carnes tratados con mimo para una carta que firma el dúo Dani y el Flaco.

De la huerta salen la coliflor o el tomate a la brasa (servido como tartar); del mar, lubina o lenguado con punto exacto; de la granja, pollo a la brasa o pluma ibérica con toque ahumado. El entorno —con la ciudad como telón de fondo— convierte cada comida en planazo.

Ideal para: cenas con vistas y celebraciones al atardecer.

5) Snake Bar

En Justicia, este proyecto de GLH Singular Restaurants mezcla tapeo desenfadado y coctelería con banda sonora pop de los 70, 80 y 90. La carta invita a compartir: pollo gallego de corral frito, torrezno crujiente con guacamole, smash cheeseburger o pizza fina de salami picante. Los cócteles —con nombres inspirados en clásicos musicales— completan el plan.

Del afterwork a la noche, el ambiente evoluciona con sesiones de DJ (especialmente los miércoles) y un reservado secreto para celebraciones.

Ideal para: cenas informales que acaban en pista (o en barra).

6) Árdia

Nazario Cano regresa a Madrid con una casa de comidas contemporánea en el callejón más gastro de Jorge Juan. Aquí mandan los guisos, los platos de cuchara y los arroces con fondo clásico y ejecución actual. Recetas de temporada que reconfortan sin perder elegancia.

En la parte superior, ÂM-BAR ofrece coctelería para el afterwork o la copa tras la cena. Además, programan menús por estaciones y jornadas dedicadas al producto local.

Ideal para: comidas de cuchara con sello moderno y sobremesas largas.

7) GranDuke

En el “callejón de la moda” (Jorge Juan), GranDuke apuesta por el producto de temporada y la libertad creativa de sus chefs —uno italiano y otro madrileño— para construir platos con raíces y presentaciones cuidadas. De los callos con chorizo de ciervo a la ensalada de endivias con picaña, las lentejas caviar o el cordero, la carta combina tradición y refinamiento.

La bodega acompaña con acierto y el ambiente íntimo suma guiños pop del artista Vincent Vee (con retratos de Carlos III, David Bowie o Kate Moss) que aportan carácter.

Ideal para: citas gastronómicas con punto artístico.

8) Makoto

Junto al Rosewood Villa Magna, Makoto despliega más de 450 m² diseñados por Manuel Clavel: tonos dorados, luces tenues, terraza zen y doble barra (sushi y cócteles). El chef Makoto Okuwa propone una visión contemporánea de la cocina japonesa con ingredientes de primer nivel: wagyu A5, erizo de mar, vieiras de Hokkaido o atún toro de Oma.

Hay sushi de autor y cocina caliente en robata (parrilla japonesa), pensada para compartir. La experiencia se completa con cerca de 200 referencias de vino, selección de sakes y especial atención al whisky nipón.

Ideal para: noches sofisticadas con vocación cosmopolita.

9) Keli

Hay lugares que nacen clásicos. Keli es ese restaurante de barrio con alma al que vuelves porque siempre apetece. Cocina casera, reconocible y bien hecha para compartir: jamón ibérico, gildas, croquetas, ensaladilla rusa, bravas, gambas al ajillo, chipirones en su tinta o callos a la madrileña. Si quieres algo más contundente, albóndigas, pluma ibérica, steak tartar o rib eye.

Los postres invitan al capricho (tarta de limón “homenaje a Embassy”, milhojas, chocolate “a lo golfo”). El espacio, distribuido en tres alturas (Biblioteca, Salón, Comedor, Bodega y una Sala de Juegos con música y cócteles), permite encadenar planes sin salir del local.

Ideal para: desayuno, comida, tardeo y copas en un mismo sitio.

10) La Charcuterie

En Francia, la charcutería es un oficio con identidad propia. Este nuevo rincón madrileño reivindica esa tradición con elaboraciones como pâté en croûte, quiche lorraine, pâté de campagne o rillettes de cerdo. Detrás, Víctor Bergerot —con experiencia en Le Bistroman o Allegorie— y el pastelero Julien Germain, que combinan clásicos salados y dulces con alguna reinterpretación personal.

Ofrecen además un plato del día (18 € con principal, postre y copa de vino) que cambia cada semana, y una selección gourmet para llevar: quesos, embutidos, mostazas, vinos o mermeladas.

Ideal para: comidas caseras con sabor francés y compras delicatessen.


De la brasa al omakase, del guiso al sushi premium, de la barra castiza a la azotea con vistas, estas diez direcciones confirman que Madrid vive un momento dulce. Lo nuevo se hace viral en cuestión de días, así que si alguno encaja con tu próximo plan, reserva sin pensarlo demasiado. Porque en esta ciudad, el mejor restaurante… casi siempre es el que acaba de abrir.