¿Cómo asar pimientos rojos?

Aunque los puedes encontrar en conserva en cualquier supermercado, no hay nada que se compare con unos pimientos asados hechos en casa. Su sabor resulta mucho más dulce y profundo, su textura es más carnosa y jugosa, y su aroma… simplemente irresistible desde el primer momento en que salen del horno. Además, prepararlos en casa tiene una gran ventaja: puedes controlar el punto exacto de cocción, el nivel de tostado e incluso el tipo de aliño final según tus preferencias. No necesitas ser un experto en cocina para lograr un resultado excelente, ya que el proceso es sencillo y bastante agradecido.

Por si fuera poco, los pimientos asados son extremadamente versátiles. Funcionan igual de bien en una ensalada fresca que como guarnición de carnes, pescados o platos vegetarianos. También pueden convertirse en el ingrediente estrella de muchas recetas o en un acompañamiento que eleva cualquier plato cotidiano.

Aquí te contamos cómo hacerlos en casa paso a paso, cómo pelarlos sin esfuerzo y cuáles son las mejores formas de conservarlos durante semanas sin que pierdan su sabor ni su textura.

¿Qué pimientos elegir?

La mejor variedad para asar son los pimientos morrones grandes, firmes y carnosos, ya que soportan mejor el calor prolongado del horno y ofrecen un resultado final más jugoso. Es importante elegir piezas de tamaño similar para que todos se cocinen de manera uniforme y evitar que algunos queden crudos mientras otros se pasan de cocción.

Fíjate en que tengan la piel lisa, brillante y sin manchas ni golpes, ya que esto suele ser indicativo de frescura. Aunque el pimiento rojo es el más utilizado por su sabor dulce e intenso, también puedes mezclarlo con pimientos amarillos o naranjas para obtener un plato más vistoso y con matices de sabor distintos. Esta combinación no solo aporta variedad visual, sino también una riqueza gustativa interesante.

¿Cómo asar pimientos en el horno?

• Precalienta el horno a 200 °C para asegurar que los pimientos comiencen a asarse de manera uniforme desde el primer momento.

• Lava bien los pimientos bajo el grifo para eliminar cualquier resto de suciedad y sécalos cuidadosamente con un paño limpio o papel de cocina.

• Colócalos enteros sobre una bandeja de horno. Puedes cubrir la bandeja con papel vegetal o aluminio para facilitar la limpieza posterior. Úntalos ligeramente con aceite de oliva virgen extra para mejorar el tostado de la piel.

• Hornea durante aproximadamente 40 minutos a 180 °C, dándoles la vuelta a mitad de cocción para que se asen de manera homogénea por todos los lados.

• Si buscas un sabor más intenso, puedes activar la función grill durante los últimos minutos o incluso marcarlos directamente al fuego si tienes cocina de gas o parrilla. Esto aportará un toque ahumado muy característico.

• Sabrás que están listos cuando la piel esté bien tostada, con algunas zonas ennegrecidas, y los pimientos comiencen a arrugarse y a perder firmeza.

Durante el proceso de asado es normal que los pimientos suelten líquido. Este jugo es muy valioso, ya que concentra gran parte del sabor, por lo que conviene conservarlo para utilizarlo más adelante.

¿Cómo pelarlos fácilmente?

Una vez que los pimientos estén asados, el siguiente paso es pelarlos de la forma más sencilla posible. Para ello, colócalos inmediatamente en una bandeja y cúbrelos con papel film, o introdúcelos en una bolsa de plástico cerrada durante unos 15 minutos. El vapor que se genera en su interior hará que la piel se desprenda con mucha facilidad.

Pasado ese tiempo, retira la piel con los dedos o con ayuda de un cuchillo, elimina las semillas y corta los pimientos en tiras o trozos según prefieras. Es importante no lavarlos bajo el agua, ya que esto eliminaría parte de su sabor.

No tires el jugo que han soltado durante el reposo: es un auténtico concentrado de sabor que puedes aprovechar en vinagretas, salsas o como aliño para otros platos.

¿Cómo conservar los pimientos asados?

-En la nevera: guarda los pimientos ya pelados en un tarro de cristal limpio y cúbrelos completamente con aceite de oliva. De esta forma se conservan en buen estado durante unas 3 o 4 semanas. Es recomendable utilizar un recipiente hermético para mantener mejor sus propiedades.

-En conserva: si deseas almacenarlos durante más tiempo, esteriliza previamente los tarros de cristal, rellénalos con los pimientos y su jugo, cúbrelos con aceite y ciérralos herméticamente. Luego hiérvelos al baño maría durante unos 20 minutos. Este método permite conservarlos durante varios meses sin necesidad de refrigeración, siempre que se mantengan en un lugar fresco y oscuro.

También puedes congelarlos en porciones, aunque en este caso es posible que pierdan ligeramente su textura original, aunque seguirán siendo perfectamente utilizables para muchas recetas.

¿Con qué platos combinar los pimientos asados?

Son una guarnición extremadamente versátil que se adapta a una gran variedad de preparaciones, tanto sencillas como más elaboradas:

Carnes a la plancha o al horno como pollo, ternera o cordero, aportando jugosidad y un contraste dulce muy agradable.

Pescados y mariscos como bacalao, atún, sardinas o pulpo, donde su sabor equilibra perfectamente los matices salinos.

• Como relleno de empanadas, empanadillas o tartas saladas, combinados con cebolla, huevo o incluso queso.

• En ensaladas templadas o frías junto a huevo duro, aceitunas, atún o distintos tipos de queso, creando platos completos y equilibrados.

• En bocadillos, tostas o bruschettas, acompañados de ventresca, bonito o jamón, logrando combinaciones sencillas pero llenas de sabor.

Además, puedes aliñarlos con ajo, perejil, sal y un buen chorro de aceite de oliva para disfrutarlos solos como entrante. Incluso triturarlos para preparar cremas, salsas o bases de otros platos. Su versatilidad los convierte en un imprescindible en cualquier cocina.