Kolokithopita: cómo preparar esta tarta salada griega

Si se habla de tartas saladas tradicionales de Grecia, es probable que la primera que venga a la mente sea la spanakopita. Sin embargo, esta preparación elaborada con espinacas y masa filo no está sola dentro del recetario griego. Existe otra versión igual de interesante y sabrosa que merece atención: la kolokithopita, una tarta que comparte la misma base, pero cuyo ingrediente principal es el calabacín.

Bajo este nombre, que puede resultar difícil de pronunciar, se agrupan en realidad dos variantes. Por un lado, la versión salada con calabacín, que incluye queso feta, hierbas aromáticas y otros ingredientes que aportan frescura y sabor. Por otro, una alternativa dulce elaborada con calabaza, más habitual en los meses fríos. En este caso, nos centraremos en la versión salada, ideal para los días más templados.

La kolokithopita forma parte de la tradición de las “pites”, un conjunto de tartas muy populares en Grecia. Estas preparaciones tienen un origen ligado a las zonas rurales, donde se aprovechaban los productos de temporada para crear platos nutritivos y fáciles de transportar. Su versatilidad permitía consumirlas en distintas ocasiones, desde comidas familiares hasta jornadas de trabajo en el campo.

Hoy en día, esta tarta sigue siendo una opción habitual tanto en hogares como en panaderías. Se puede encontrar junto a otras preparaciones similares y suele consumirse como almuerzo ligero, aperitivo o incluso como plato principal acompañado de una ensalada. Su equilibrio entre textura crujiente y relleno jugoso la convierte en una propuesta muy atractiva.

En entornos rurales, la kolokithopita suele tener un aspecto más rústico, ya que la masa se prepara de forma casera y presenta una textura más gruesa. En cambio, en las versiones urbanas se utiliza masa filo comercial, que aporta una textura más fina y crujiente. Ambas opciones son válidas y ofrecen resultados deliciosos, dependiendo del estilo que se prefiera.

¿Cómo preparar tarta salada de calabacín?

La clave de esta receta está en lograr un relleno equilibrado, que conserve jugosidad sin exceso de humedad, y en trabajar correctamente la masa filo para obtener un acabado dorado y crocante.

Ingredientes

Para el relleno:

• 1 kg de calabacines

• 200 g de queso feta

• 100 g de queso ricotta o requesón (opcional)

• 2 huevos

• 1 cebolla pequeña muy picada

• 2 cucharadas de eneldo fresco picado

• 1 cucharada de menta fresca picada

• Sal (usar con moderación)

• Pimienta negra

• 3 cucharadas de aceite de oliva

Para el montaje:

• 8–10 hojas de masa filo

• 100–120 ml de aceite de oliva (o mezcla con mantequilla derretida)

• Semillas de sésamo (opcional)

Preparación:

  • Rallar los calabacines con su piel y colocarlos en un recipiente amplio.
  • Añadir una pequeña cantidad de sal y dejar reposar entre 20 y 30 minutos. Este paso permite que el vegetal libere su agua.
  • Escurrir muy bien el calabacín, presionándolo con las manos o utilizando un paño limpio. Es importante retirar la mayor cantidad de líquido posible para evitar que la tarta quede húmeda.
  • En un bol grande, mezclar el calabacín escurrido con el queso feta desmenuzado, el ricotta (si se utiliza), la cebolla picada, las hierbas frescas, los huevos, la pimienta y el aceite de oliva.
  • Integrar todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. El relleno debe ser jugoso, pero no líquido. Si queda demasiado húmedo, se puede añadir un poco de pan rallado fino.
  • Precalentar el horno a 180 °C y preparar un molde engrasándolo con aceite.
  • Colocar varias hojas de masa filo en la base, pincelando cada una con aceite antes de añadir la siguiente. Esto ayudará a lograr una textura crujiente.
  • Verter el relleno sobre la base y distribuirlo de manera uniforme.
  • Cubrir con el resto de las hojas de masa filo, repitiendo el proceso de pincelado entre capas.
  • Doblar los bordes hacia el interior para sellar la tarta.
  • Realizar cortes superficiales en la capa superior antes de hornear. Esto facilitará el porcionado posterior.
  • Pincelar la superficie con aceite y, si se desea, espolvorear semillas de sésamo.
  • Hornear durante 45 a 55 minutos, hasta que la superficie esté dorada. Si se dora demasiado rápido, se puede cubrir con papel para evitar que se queme.

¿Cómo conseguir un mejor resultado?

Durante los últimos minutos de cocción, se puede aumentar ligeramente la temperatura del horno para intensificar el dorado y lograr una textura más crujiente.

Una vez fuera del horno, es recomendable dejar reposar la tarta al menos 20 minutos antes de cortarla. Esto ayuda a que el relleno se asiente y facilita el servido.

También es importante no cubrirla mientras se enfría, ya que el vapor puede afectar la textura de la masa filo y hacer que pierda su característica crocante.

La kolokithopita es un ejemplo de cómo la cocina tradicional puede adaptarse a la vida moderna sin perder su esencia. Su preparación sencilla, combinada con ingredientes frescos y sabores equilibrados, la convierte en una opción ideal para quienes buscan platos caseros con identidad.

Además, su versatilidad permite disfrutarla en distintas ocasiones, desde una comida ligera hasta una reunión informal. Esta tarta griega demuestra que, con pocos ingredientes y una técnica accesible, es posible lograr un resultado lleno de sabor y tradición.