¿Cómo preparar canelones de espinaca?
Los canelones de espinaca son una excelente alternativa a los tradicionales canelones de carne. Esta versión vegetariana combina la suavidad de las espinacas con la cremosidad de la ricotta o el requesón, logrando un relleno sabroso y equilibrado que conquista incluso a quienes no suelen disfrutar de las verduras. Gracias a su textura suave y al gratinado final con queso parmesano, este plato se convierte en una opción ideal para incorporar más vegetales a la alimentación diaria sin renunciar al sabor.
Además de ser una receta nutritiva, los canelones de espinaca tienen otra gran ventaja: pueden prepararse con antelación. Esto los convierte en una solución práctica para quienes desean organizar sus comidas semanales o necesitan tener listo un plato para una reunión familiar o una comida especial. Basta con dejarlos montados en la fuente y hornearlos poco antes de servir para disfrutar de todo su sabor recién hecho.
Otra de las características más interesantes de esta preparación es su versatilidad. Dependiendo del tiempo disponible y del nivel de elaboración que se quiera alcanzar, es posible adaptar algunos pasos. Por ejemplo, se puede preparar una salsa bechamel casera o utilizar una ya elaborada. Del mismo modo, es posible emplear pasta fresca hecha en casa, placas de canelones tradicionales o incluso tubos listos para rellenar, una alternativa que simplifica considerablemente el proceso sin afectar el resultado final.
La receta que presentamos a continuación apuesta por una elaboración tradicional, con una bechamel casera y un relleno cremoso de espinacas y queso. El resultado son unos canelones suaves, jugosos y gratinados, perfectos para disfrutar en cualquier época del año.
¿Cómo preparar canelones de espinaca?
Ingredientes:
Para la bechamel:
- 600 ml de leche entera
- 40 g de mantequilla
- 50 g de harina
- Sal
- Nuez moscada al gusto
Para el relleno:
- 500 g de espinacas congeladas (o 400 g de espinacas frescas)
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 pizca de sal
- 250 g de ricotta o requesón
- 1 huevo
- 3 cucharadas de queso parmesano rallado
- 2 cucharadas de bechamel
Para montar los canelones:
- 24 placas de canelones
- El relleno de queso y ricotta
- 1 poco de mantequilla para untar el molde
- La salsa bechamel
- Queso parmesano rallado al gusto
Preparación:
- Comenzamos elaborando la salsa bechamel mientras las espinacas se descongelan. Para ello, calentamos los 600 ml de leche entera en un recipiente aparte. Mientras tanto, derretimos los 40 g de mantequilla en una cazuela a fuego medio. Cuando esté completamente fundida, incorporamos los 50 g de harina de una sola vez y mezclamos rápidamente hasta formar una pasta homogénea. Cocinamos durante unos minutos sin dejar de remover para que la harina se tueste ligeramente y pierda el sabor crudo.

- Una vez que la harina esté bien cocinada, añadimos una pequeña cantidad de leche caliente y mezclamos hasta obtener una masa espesa conocida como roux. Continuamos incorporando el resto de la leche poco a poco, removiendo constantemente para evitar la formación de grumos. Cuando toda la leche esté integrada, condimentamos con sal y nuez moscada al gusto y cocinamos la salsa a fuego suave durante unos 20 minutos, removiendo ocasionalmente. Al finalizar, retiramos del fuego y reservamos. Si se desea una textura más ligera, se puede sustituir parte de la leche por caldo de verduras o agua.
- Para preparar el relleno, descongelamos las espinacas y las escurrimos cuidadosamente para eliminar el exceso de líquido. Este paso es fundamental para evitar que el relleno quede demasiado húmedo. Una vez escurridas, obtenemos aproximadamente 400 gramos de espinacas listas para utilizar. Las picamos finamente sobre una tabla de cocina.
- Calentamos las 2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén amplia y añadimos las espinacas picadas. Las salteamos durante unos minutos para concentrar su sabor y evaporar cualquier resto de humedad. Después, las retiramos del fuego y las colocamos en un bol para que se enfríen ligeramente.

- Cuando las espinacas estén templadas, incorporamos una pizca de sal, los 250 gramos de ricotta o requesón, el huevo, las 3 cucharadas de queso parmesano rallado y las 2 cucharadas de bechamel. Mezclamos todos los ingredientes hasta obtener una preparación uniforme, cremosa y bien integrada. Reservamos este relleno mientras preparamos la pasta.

- Cocemos las 24 placas de canelones siguiendo las instrucciones indicadas por el fabricante. Para ello, llevamos abundante agua a ebullición en una olla grande e introducimos las placas en pequeñas cantidades para evitar que se peguen entre sí. Una vez cocidas, las pasamos a un recipiente con agua fría para detener la cocción. Después las escurrimos cuidadosamente y las extendemos sobre un paño limpio de cocina.
- Precalentamos el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Mientras alcanza la temperatura adecuada, comenzamos a rellenar los canelones. Colocamos una porción del relleno sobre cada placa de pasta utilizando una cuchara o una manga pastelera de boca ancha para obtener un resultado más uniforme. Enrollamos cada placa formando un cilindro y cerramos bien los bordes.
- Untamos una fuente apta para horno con un poco de mantequilla para evitar que la pasta se adhiera durante la cocción. Colocamos los canelones uno junto a otro con la unión hacia abajo. Cubrimos toda la superficie con la salsa bechamel reservada y espolvoreamos generosamente queso parmesano rallado por encima.
- Introducimos la fuente en el horno y cocinamos durante unos 20 minutos. Cuando la superficie esté dorada y el queso haya formado una capa gratinada y crujiente, retiramos los canelones del horno. Dejamos reposar unos minutos antes de servir para que los sabores se asienten y la textura sea aún más agradable.
Los canelones de espinaca son una propuesta ideal para quienes buscan recetas reconfortantes y equilibradas. La combinación de verduras, queso y pasta da lugar a un plato completo que puede servirse como comida principal acompañado de una ensalada fresca o de algunas verduras asadas.
Su textura cremosa, el aroma de la bechamel y el gratinado de parmesano hacen que cada bocado resulte irresistible. Además, al poder prepararse con antelación, se convierten en una alternativa práctica para el día a día sin renunciar a una elaboración casera y llena de sabor.


