¿Cómo preparar hojaldre de jamón y queso?
El hojaldre de jamón y queso es una de esas recetas que destacan por su sencillez y por el excelente resultado que ofrecen con muy pocos ingredientes. Gracias a la masa de hojaldre comercial, es posible preparar un plato sabroso y vistoso en muy poco tiempo, convirtiéndose en una opción ideal para una cena rápida, un almuerzo informal, un aperitivo o incluso para compartir en reuniones familiares.
En esta ocasión utilizaremos queso crema como base del relleno, ya que aporta suavidad y ayuda a mantener la preparación más jugosa. Sobre él colocaremos una capa de jamón cocido y otra de mozzarella, que al fundirse crea ese característico efecto elástico tan apetecible. Como toque final, unas semillas de sésamo aportarán un ligero aroma tostado y una presentación mucho más atractiva, aunque este ingrediente es totalmente opcional.
Otra de las ventajas de esta receta es que puede personalizarse fácilmente. Se pueden incorporar espinacas salteadas, tomates secos, aceitunas, champiñones, cebolla caramelizada o incluso sustituir la mozzarella por otros quesos como provolone, gouda, emmental o cheddar. También es posible utilizar jamón serrano, pechuga de pavo o combinar distintos embutidos para obtener sabores diferentes.
Para conseguir un hojaldre bien crujiente conviene trabajar siempre con la masa bien fría y evitar manipularla durante demasiado tiempo. Asimismo, es importante respetar la temperatura del horno y no abrir la puerta durante los primeros minutos de cocción para que el hojaldre pueda desarrollarse correctamente y forme sus características capas.
Este hojaldre puede servirse recién hecho, cuando el queso todavía está completamente fundido, aunque también resulta muy rico templado. Acompañado de una ensalada verde o de unas verduras asadas constituye una comida equilibrada y muy fácil de preparar para cualquier día de la semana.
¿Cómo preparar hojaldre de jamón y queso?
Ingredientes:
- 1 masa de hojaldre comercial refrigerado
- 60 g de queso crema (tipo Philadelphia)
- 180 g de jamón cocido
- 150 g de queso mozzarella rallado o en lonchas
- 1 huevo batido
- 1 cucharadita de sésamo (opcional, para espolvorear)
Preparación:
- Precalentamos el horno a 200 °C con calor arriba y abajo para que alcance la temperatura adecuada antes de introducir el hojaldre. Mientras tanto, forramos una bandeja de horno con papel vegetal y colocamos encima la masa de hojaldre refrigerada. Con ayuda de un tenedor pinchamos suavemente toda la superficie, procurando no perforarla por completo. Este sencillo paso ayuda a controlar el crecimiento de la masa durante el horneado y favorece una cocción más uniforme.
- Extendemos los 60 gramos de queso crema sobre toda la superficie del hojaldre utilizando una espátula o el dorso de una cuchara. Procuramos repartirlo formando una capa fina y uniforme, dejando libre un borde de aproximadamente dos centímetros alrededor de toda la masa para facilitar el cierre posterior y evitar que el relleno se salga durante la cocción.
- Colocamos encima los 180 gramos de jamón cocido distribuyéndolos de manera uniforme para cubrir prácticamente toda la superficie donde hemos extendido el queso crema. Si utilizamos lonchas grandes, podemos solaparlas ligeramente para que el relleno quede bien repartido y cada porción tenga una buena cantidad de jamón.
- Sobre una de las mitades del hojaldre repartimos los 150 gramos de queso mozzarella, ya sea rallado o en lonchas. Al igual que en los pasos anteriores, dejamos sin cubrir el borde exterior de unos dos centímetros. Esta distribución permitirá doblar la masa con facilidad y conseguir un relleno compacto que permanecerá en su interior durante el horneado.

- Doblamos cuidadosamente la mitad del hojaldre que no tiene queso sobre la parte que contiene todo el relleno, formando una especie de gran empanada rectangular. Presionamos ligeramente con las manos para eliminar posibles bolsas de aire y ayudar a que las capas queden bien asentadas.
- Sellamos todos los bordes utilizando las púas de un tenedor. Presionamos con firmeza, pero sin llegar a romper la masa, para conseguir un cierre resistente que impida que el queso fundido se escape mientras el hojaldre se cocina. Si observamos algún borde demasiado grueso, podemos acomodarlo ligeramente con los dedos.

- Pincelamos toda la superficie con el huevo previamente batido. Este paso proporcionará al hojaldre un acabado brillante y un atractivo color dorado una vez salga del horno. Conviene repartir el huevo de manera uniforme, llegando también a los bordes.

- Si deseamos añadir un toque decorativo y un ligero sabor tostado, espolvoreamos por encima una cucharadita de semillas de sésamo. Aunque este ingrediente es opcional, aporta un acabado muy vistoso y combina perfectamente con el resto de los sabores de la receta.
- Introducimos la bandeja en la parte central del horno y horneamos durante aproximadamente 15 minutos a 200 °C, o hasta que el hojaldre haya crecido, presente un bonito color dorado y el queso del interior esté completamente fundido. Una vez listo, retiramos del horno y dejamos reposar un par de minutos antes de cortarlo. Servimos inmediatamente para disfrutar de todo el contraste entre el exterior crujiente y el relleno caliente, cremoso y lleno de sabor.
La combinación del hojaldre crujiente con el queso fundido y el jamón cocido resulta prácticamente infalible. El exterior adquiere un bonito color dorado durante el horneado, mientras que el interior permanece cremoso y jugoso. Además, es una receta muy versátil que admite diferentes variaciones según los gustos o los ingredientes disponibles en casa.

