¿Cómo cocinar la quinoa en su punto justo?
La quinoa, también conocida como quinua, se ha convertido en un ingrediente cada vez más habitual en la cocina gracias a su versatilidad y a sus interesantes propiedades nutricionales. Aunque a simple vista puede parecer complicada de preparar, cocinar quinoa en casa es un proceso muy sencillo si se respetan unas proporciones adecuadas y se controla el tiempo de cocción. El resultado debe ser un grano suelto, tierno y ligeramente crujiente, perfecto para utilizar en ensaladas, guarniciones y todo tipo de platos.
Este pseudocereal pertenece a la misma familia botánica que las espinacas y puede utilizarse de una forma muy similar al arroz. De hecho, una de las claves para cocinar quinoa consiste en emplear una proporción de líquido adecuada. En esta receta utilizaremos dos partes de agua por cada parte de quinoa, una cantidad que permite que el líquido se absorba durante la cocción sin necesidad de escurrir los granos posteriormente.
¿Cuánta agua se necesita para cocinar quinoa?
La proporción de agua puede variar ligeramente según la marca y el tipo de quinoa. Algunas indicaciones recomiendan utilizar tres partes de agua por una de quinoa, mientras que otras reducen la cantidad hasta una proporción de 2:1. También existen métodos en los que se cuece la quinoa en abundante agua y después se escurre como si fuera pasta.
Para conseguir una quinoa suelta y evitar pasos innecesarios, en esta preparación utilizaremos dos partes de agua por una parte de quinoa, medidas en volumen. Además, después de apagar el fuego dejaremos reposar la quinoa tapada durante unos minutos. Este reposo permite que los granos terminen de absorber el líquido y se cocinen con el calor residual.
También podemos sustituir el agua por caldo de verduras o caldo de pollo. De esta manera, la quinoa adquiere más sabor y puede convertirse en una guarnición especialmente interesante para acompañar carnes, pescados o verduras.
¿Por qué hay que lavar la quinoa antes de cocinarla?
Uno de los pasos más importantes para preparar quinoa correctamente es lavarla antes de cocerla. La razón está en la presencia de saponinas, unos compuestos naturales que se encuentran principalmente en la capa exterior del grano y que pueden aportar un sabor amargo.
Aunque muchas quinoas que encontramos actualmente en los supermercados han sido sometidas a procesos para reducir la cantidad de saponinas, es recomendable enjuagarlas antes de la cocción. Para hacerlo, basta con colocar los granos en un recipiente, cubrirlos con agua, frotarlos suavemente y escurrirlos. Repetir esta operación varias veces ayuda a eliminar los restos que puedan quedar en la superficie.
Este sencillo paso también contribuye a conseguir un sabor más limpio y agradable en la quinoa una vez cocida. Después de lavarla, solo hay que escurrirla bien y llevarla al cazo con el líquido caliente.
Quinoa blanca, roja o negra: ¿se cocinan igual?
En el mercado podemos encontrar diferentes variedades de quinoa, entre las que destacan la blanca, la roja y la negra. Todas pueden cocinarse siguiendo un procedimiento prácticamente idéntico, aunque existen pequeñas diferencias en el tiempo necesario para alcanzar el punto adecuado.
La quinoa blanca suele cocinarse algo más rápido y presenta una textura tierna y ligera. La roja y la negra suelen conservar algo más de firmeza, por lo que pueden necesitar un par de minutos adicionales. En cualquier caso, conviene vigilar la cocción para evitar que los granos absorban demasiado líquido y terminen con una textura pastosa.
Una quinoa bien cocida debe quedar tierna pero suelta. Cuando los granos empiezan a abrirse y se aprecia una especie de pequeño rabillo alrededor de cada uno, es una señal de que están prácticamente listos.
¿Cómo cocinar quinoa paso a paso?
Ingredientes:
- 200 g de quinoa blanca, negra o roja
- 500 ml de agua o caldo de pollo o verduras (2 partes de agua por 1 de quinoa)
- Sal
Preparación:
- Colocamos 200 g de quinoa, ya sea blanca, roja o negra, en un bol grande y la cubrimos con agua. Frotamos suavemente los granos entre las manos para ayudar a retirar las saponinas. Escurrimos bien y repetimos el lavado un par de veces más. Finalmente, dejamos la quinoa lo más escurrida posible antes de cocinarla.

- Vertemos unos 500 ml de agua en un cazo y añadimos una pizca de sal. También podemos utilizar caldo de pollo o de verduras si queremos aportar más sabor. Calentamos a fuego fuerte y, cuando el líquido alcance el punto de ebullición, incorporamos con cuidado la quinoa previamente lavada. Esperamos a que vuelva a hervir.Bajamos el fuego a medio y dejamos cocer la quinoa durante unos 8 minutos si utilizamos la variedad blanca. Para la quinoa roja o negra podemos prolongar la cocción hasta unos 10 minutos. Evitamos cocinarla durante demasiado tiempo para que los granos no pierdan su textura y terminen excesivamente blandos.
- Comprobamos los granos cuando haya transcurrido el tiempo indicado. La quinoa estará lista cuando presente un aspecto más transparente y podamos observar que comienza a aparecer el pequeño rabillo característico alrededor del grano. Apartamos entonces el cazo del fuego, colocamos la tapa y dejamos reposar durante unos 2 minutos.
- Separamos los granos cuidadosamente con un tenedor para esponjar la quinoa y conseguir una textura más suelta. Una vez hecho esto, podemos servirla inmediatamente o dejarla templar para incorporarla a otras preparaciones.
Cocinar quinoa en su punto es mucho más sencillo de lo que puede parecer y solo requiere prestar atención a tres aspectos fundamentales: lavarla correctamente, respetar la proporción de líquido y controlar el tiempo de cocción. Una vez preparada, la quinoa puede convertirse en una excelente base para ensaladas, acompañamientos, salteados o platos completos, por lo que merece la pena incorporarla a la cocina habitual y aprovechar todas las posibilidades que ofrece este versátil ingrediente.



