Así luce hoy la protagonista de Mi primer beso, 35 años después

Han pasado más de tres décadas desde que Anna Chlumsky apareció en la pantalla grande interpretando a Vada Sultenfuss, la inolvidable protagonista de Mi primer beso (My Girl), una película que marcó a toda una generación durante los primeros años de la década de 1990. En aquel momento, la actriz tenía apenas 10 años y compartía protagonismo con Macaulay Culkin, convirtiéndose rápidamente en uno de los rostros infantiles más recordados de aquella época.

Con el paso del tiempo, sin embargo, la trayectoria de Chlumsky tomó un rumbo bastante diferente al que muchos podían imaginar. En lugar de mantenerse permanentemente bajo los reflectores, la actriz decidió alejarse durante varios años de Hollywood, concentrarse en sus estudios y desarrollar una vida personal alejada de la exposición constante que había experimentado desde pequeña.

Hoy, a sus 45 años, su aspecto es muy diferente al de aquella niña que interpretó a Vada. Pero el cambio más importante no está solamente en su apariencia, sino en el camino profesional y personal que recorrió desde el estreno de la película en 1991.

Mi primer beso se convirtió además en un éxito comercial considerable. La producción contó con un presupuesto cercano a los 17 millones de dólares y consiguió una recaudación aproximada de 59,5 millones, de acuerdo con los datos recopilados por Box Office Mojo. Durante su primer fin de semana en los cines estadounidenses obtuvo más de 12 millones de dólares.

El rendimiento de la película permitió que la historia continuara algunos años después con My Girl 2, estrenada en 1994. Anna Chlumsky volvió a ponerse en la piel de Vada, consolidando durante un tiempo su vínculo con uno de los personajes infantiles más reconocibles de su carrera.

Sin embargo, después de participar en diferentes proyectos durante su adolescencia, la actriz tomó una decisión que sorprendió a quienes seguían su carrera: se apartó de la actuación profesional. En lugar de continuar buscando papeles en el cine, decidió concentrarse en una formación académica.

Chlumsky estudió Relaciones Internacionales en la Universidad de Chicago y posteriormente comenzó a trabajar en el ámbito editorial en Nueva York. Durante esa etapa, su presencia en las producciones de Hollywood disminuyó considerablemente y durante varios años dejó de ocupar el lugar que había tenido cuando era una estrella infantil.

Su ausencia también generó especulaciones. Como sucede frecuentemente con antiguos actores infantiles que dejan de aparecer en televisión o cine, comenzaron a circular diferentes versiones sobre su situación económica y personal. Sin embargo, no existen evidencias confiables que indiquen que Anna Chlumsky haya terminado viviendo en la pobreza.

Tampoco hay información pública suficientemente sólida que permita establecer con precisión cuál es su patrimonio actual. Por ese motivo, las cifras sobre supuestas fortunas que aparecen en determinadas páginas dedicadas a celebridades deben considerarse con cautela y no como datos confirmados.

Lo que sí está documentado es que la actriz consiguió retomar su carrera profesional y hacerlo con notable éxito. Uno de los grandes puntos de inflexión llegó cuando obtuvo el papel de Amy Brookheimer en la reconocida serie Veep.

Su trabajo en esa producción le permitió demostrar que podía desarrollar una carrera sólida como actriz adulta, muy lejos de la imagen que había quedado asociada a su infancia. Entre 2013 y 2019 recibió seis nominaciones a los premios Emmy por su interpretación en la serie.

De esta manera, la historia de Chlumsky no terminó siendo la de una antigua estrella infantil que perdió su lugar en la industria. Su recorrido fue diferente: decidió alejarse durante un período prolongado, construyó otras experiencias profesionales y posteriormente consiguió regresar a la actuación con reconocimiento.

En los últimos años también volvió a aparecer en nuevos proyectos. Durante 2025, formó parte del elenco de la serie Smoke, producción de Apple TV+ protagonizada, entre otros, por Taron Egerton, Jurnee Smollett, Greg Kinnear y John Leguizamo. Chlumsky incluso participó de actividades públicas relacionadas con el estreno de la producción durante el Festival de Tribeca.

Ese mismo año también apareció en la película Bride Hard, confirmando que su carrera frente a las cámaras continúa activa y que no se trata simplemente de una actriz que decidió vivir de los recuerdos de su etapa infantil.

En el ámbito personal, Chlumsky también construyó una vida alejada de los grandes escándalos mediáticos. Está casada con Shaun So, a quien conoció durante sus años como estudiante en la Universidad de Chicago. La pareja contrajo matrimonio en 2008, después de haber mantenido una relación durante varios años.

So también tuvo una trayectoria vinculada con el servicio militar y formó parte de la Reserva del Ejército estadounidense, además de haber sido destinado en Afganistán.

El matrimonio tiene dos hijas, Penelope Joan, nacida en 2013, y Clara Elizabeth, nacida en 2016. La experiencia que Chlumsky tuvo durante su propia infancia también influyó en la manera en que entiende la crianza y la exposición de los niños.

De hecho, la actriz ha expresado que no desea que sus hijas conviertan la actuación en un trabajo profesional mientras sean pequeñas. Su intención es que puedan disfrutar de su infancia, experimentar distintas actividades y decidir por sí mismas, cuando sean adultas, si alguna de sus habilidades puede convertirse en una profesión.

La postura resulta especialmente significativa teniendo en cuenta que ella misma comenzó a trabajar frente a las cámaras cuando apenas tenía 10 años y experimentó desde muy temprano las consecuencias de la fama.

Por eso, aunque para millones de espectadores Anna Chlumsky seguirá siendo Vada, aquella niña que protagonizó Mi primer beso junto a Macaulay Culkin, su historia posterior demuestra que su identidad profesional fue mucho más amplia que aquel personaje.

A 35 años del estreno de la película que la convirtió en una estrella infantil, Chlumsky continúa vinculada con la actuación y ha conseguido desarrollar una trayectoria reconocida como adulta. Su recorrido demuestra que abandonar temporalmente Hollywood no necesariamente significa desaparecer para siempre.

Lejos de quedar atrapada en la nostalgia por su mayor éxito infantil, la actriz consiguió reconstruir su carrera, formar una familia y mantenerse activa en nuevos proyectos. Para quienes la recuerdan por su papel en Mi primer beso, volver a verla en producciones recientes puede resultar sorprendente, pero también permite descubrir una faceta completamente diferente de aquella pequeña Vada que quedó grabada en la memoria de toda una generación.