Revelan nuevos detalles sobre el crucifijo que causó la muerte del sacerdote Patricio Sánchez en Ecuador
La muerte del sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari, ocurrida durante una celebración religiosa en Guayaquil, Ecuador, continúa generando conmoción y preguntas sobre las circunstancias del accidente. En los últimos días, un compañero de la congregación compartió detalles sobre el crucifijo involucrado en el episodio y habló del impacto emocional que provocó la pérdida del religioso entre quienes compartían su labor pastoral.
El hecho tuvo lugar el sábado 17 de octubre de 2026, en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde el sacerdote, de 53 años según los reportes difundidos, se encontraba dirigiéndose a los fieles desde el altar. Durante la ceremonia, una gran cruz instalada en la pared se desprendió inesperadamente y golpeó al religioso. El episodio quedó registrado en una transmisión en vivo que posteriormente circuló en distintos medios de comunicación.
Poco antes del accidente, Sánchez Molinari había compartido una reflexión sobre la muerte, la fe y la importancia de dedicar tiempo a Dios y a las personas cercanas. Sus palabras adquirieron una relevancia especial después de lo sucedido, ya que abordaban precisamente la brevedad de la vida y el valor de los vínculos personales.
Durante su intervención, el sacerdote expresó: «Un día, todos los que estamos aquí también moriremos, y a veces el tiempo que hemos dedicado a las cosas no tiene tanto significado como el tiempo que pasamos con Dios».
La celebración transcurría con normalidad hasta que ocurrió el desprendimiento. Los presentes reaccionaron con preocupación y varios feligreses intentaron acercarse para asistir al religioso. Los servicios de emergencia acudieron al lugar, pero no lograron reanimarlo. Su fallecimiento provocó una profunda tristeza entre los miembros de la comunidad parroquial y tuvo repercusión internacional.
Las primeras evaluaciones de la Policía Nacional de Ecuador señalaron que el caso correspondía, en principio, a un accidente relacionado con el impacto recibido por el sacerdote. Sin embargo, la explicación inicial no despejó todos los interrogantes sobre las condiciones de instalación del crucifijo ni sobre los motivos que provocaron su caída.
Por ese motivo, la familia de Sánchez Molinari solicitó que se investiguen las circunstancias del episodio. Sus allegados quieren conocer cómo pudo desprenderse una estructura de esas dimensiones y si existieron fallas que pudieran haberse detectado antes de la celebración. También buscan determinar si corresponde establecer alguna responsabilidad por lo ocurrido.
Patricio León, familiar del sacerdote, manifestó públicamente la postura de la familia. Según declaraciones recogidas por el diario El Comercio, expresó: «Puede ser la voluntad de Dios, pero se debe llevar a cabo una investigación».
El pedido se produjo en medio de las dudas sobre el estado del crucifijo y los sistemas que lo mantenían sujeto a la pared. Especialistas citados por medios ecuatorianos señalaron que las autoridades judiciales deberían analizar si existen elementos que justifiquen investigar una posible responsabilidad por homicidio culposo, una figura legal vinculada con muertes que pueden derivarse de negligencia. No obstante, cualquier conclusión dependerá de las pruebas reunidas y de las determinaciones de las autoridades competentes.
Mientras continúa el interés por esclarecer el accidente, el sacerdote redentorista Pedro Calle, compañero de Sánchez Molinari, ofreció su testimonio a EWTN News Español. Calle, quien vive en Quito y participa en tareas administrativas de la Congregación Redentorista en la Provincia Andino-Caribeña, incluida Ecuador, describió el sufrimiento que la noticia produjo entre quienes conocían al religioso.
El sacerdote explicó que la pérdida había provocado un profundo dolor dentro de la comunidad y reconoció la dificultad de asimilar una muerte ocurrida de manera tan inesperada. Al recordar a su compañero, destacó que se encontraba realizando la tarea a la que había dedicado su vida.
«Murió haciendo lo que amaba», dijo. «No es tan fácil integrar, asimilar esta situación por la forma y manera (de la muerte del padre Patricio). Podría derrumbarme en cualquier momento por el dolor interno.»
Sus palabras reflejaron el impacto emocional que dejó el episodio entre sus compañeros. Más allá de las circunstancias del accidente, la muerte de Sánchez Molinari representó la pérdida de un integrante de la congregación que compartía con otros religiosos su compromiso con la fe y el servicio a los fieles.
Calle también brindó información sobre el estado del crucifijo después de la caída. Según su testimonio, la estructura no quedó destruida, aunque la base sufrió daños. El detalle llamó la atención porque aporta una descripción sobre las condiciones en que quedó el elemento religioso tras el accidente, pero no permite establecer por sí solo por qué se desprendió ni si existía algún defecto previo.
Al referirse a lo sucedido, el redentorista expresó: «Murió abrazado por la cruz. El crucifijo no sufrió daños, solo la parte de la base. Es interesante cómo él celebra la Pascua del Señor y el Señor celebra su Pascua con él… Y Patricio murió haciendo lo que amaba».
La declaración tuvo una fuerte carga simbólica desde la perspectiva religiosa del sacerdote, que vinculó la muerte de su compañero con su vocación pastoral. Sin embargo, las causas concretas del desprendimiento deberán determinarse mediante las actuaciones correspondientes y no pueden deducirse únicamente de los testimonios conocidos hasta ahora.
El caso también volvió a poner en discusión la importancia del mantenimiento y la seguridad de las estructuras dentro de las iglesias. Los elementos pesados colocados en paredes o sectores elevados requieren sistemas de fijación adecuados e inspecciones periódicas, especialmente en lugares donde se reúnen muchas personas para participar en ceremonias.
Por ahora, siguen abiertas las preguntas sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Patricio Sánchez Molinari. Su familia espera que la investigación permita reconstruir lo sucedido y aclarar si hubo factores que contribuyeron al accidente. Mientras tanto, sus compañeros y los fieles que lo conocieron continúan recordándolo por su vocación y su dedicación a la comunidad religiosa.
