Ocho trastornos psiquiátricos comparten factores genéticos, según un estudio
Una investigación científica aportó nuevos elementos para comprender por qué diferentes trastornos psiquiátricos pueden compartir síntomas, aparecer simultáneamente en una misma persona y presentar características biológicas similares. El trabajo identificó un conjunto de variantes genéticas capaces de intervenir en procesos relacionados con varias condiciones de salud mental, lo que podría ayudar a explicar algunas de las conexiones que existen entre ellas.
Durante décadas, los especialistas estudiaron por separado enfermedades como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Sin embargo, en la práctica clínica es frecuente encontrar pacientes que presentan características asociadas a más de un diagnóstico. Esta superposición puede dificultar la identificación precisa de cada condición y representa un desafío para el desarrollo de tratamientos adecuados.
Aunque se sabe que tanto la genética como las experiencias personales y los factores ambientales influyen en la salud mental, todavía quedan numerosos interrogantes sobre los mecanismos biológicos que intervienen en estos trastornos. En ese contexto, un estudio publicado en la revista científica Cell profundizó en la relación entre determinadas variaciones del ADN y el riesgo de desarrollar diferentes condiciones psiquiátricas.
Uno de los conceptos centrales para comprender este descubrimiento es la pleiotropía genética. Se trata de un fenómeno mediante el cual una misma variante genética puede influir en más de una característica o condición biológica. En otras palabras, una modificación en una región del ADN no necesariamente tiene consecuencias sobre un único proceso del organismo, sino que puede participar en distintas funciones.
Los antecedentes de esta investigación se remontan a 2019, cuando científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), junto con integrantes del Consorcio de Genómica Psiquiátrica y colaboradores de otras instituciones académicas, identificaron 136 regiones del genoma relacionadas con el riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos.
Dentro de ese conjunto, 109 regiones presentaban asociaciones con más de una condición. El resultado permitió reforzar la hipótesis de que distintas enfermedades mentales pueden compartir parte de sus bases biológicas, en lugar de tener mecanismos completamente independientes.
Estas regiones genéticas pueden influir en funciones fundamentales para el desarrollo y el funcionamiento del cerebro. Entre ellas se encuentran la producción de proteínas, la actividad de determinados genes y la formación de sinapsis, que son las conexiones mediante las cuales las neuronas intercambian información.
Cuando estos procesos presentan modificaciones, pueden producirse cambios en el funcionamiento de las células nerviosas. Esto no significa que una determinada variante genética provoque inevitablemente una enfermedad, sino que puede contribuir a modificar la susceptibilidad de una persona frente a ciertas condiciones.
Para avanzar sobre estos conocimientos, un nuevo trabajo encabezado por la doctora Hyejung Won y el doctor Patrick Sullivan, de la Universidad de Carolina del Norte, examinó con mayor detalle las variantes presentes en las regiones previamente identificadas.
El equipo analizó 17.841 variantes genéticas distribuidas en los 136 puntos de interés. El objetivo consistió en determinar cuáles tenían capacidad para modificar la regulación de los genes, un mecanismo esencial para controlar cuándo se activa un gen y qué cantidad de proteínas produce una célula.
Para realizar esta tarea, los investigadores utilizaron una técnica conocida como massively parallel reporter assay. Esta herramienta permite estudiar simultáneamente una gran cantidad de variantes y observar cómo influyen en la actividad genética. Gracias a este procedimiento, lograron identificar 683 variantes con efectos medibles sobre la regulación de los genes.
Posteriormente, los científicos organizaron los resultados en dos grandes categorías. Por un lado, ubicaron las variantes pleiotrópicas, que pueden estar relacionadas con más de un trastorno psiquiátrico. Por otro, identificaron las variantes que parecen tener una influencia más específica sobre una sola condición.
La comparación entre ambos grupos mostró diferencias importantes. Según los resultados, las variantes compartidas presentan características vinculadas con una actividad más prolongada durante el desarrollo cerebral y una mayor sensibilidad frente a determinados cambios biológicos.
Esto podría ayudar a explicar por qué algunas alteraciones genéticas participan en distintos procesos relacionados con la salud mental. En lugar de afectar únicamente una función aislada, determinadas variantes pueden intervenir en mecanismos que se encuentran conectados entre sí y que participan en diferentes etapas del desarrollo del sistema nervioso.
Otro aspecto destacado es la relación entre estas variantes y las redes de proteínas. Muchas de las proteínas involucradas interactúan con numerosos componentes celulares. Por esa razón, una modificación en un elemento de estas redes podría repercutir en diferentes rutas biológicas.
En contraste, las variantes consideradas específicas parecen tener una influencia más limitada. Su actividad estaría asociada principalmente con determinados mecanismos vinculados a una condición particular, aunque esto no significa que todos los trastornos psiquiátricos tengan causas completamente separadas.
Los resultados también podrían tener consecuencias importantes para la investigación médica. La identificación de mecanismos genéticos compartidos abre la posibilidad de estudiar tratamientos que actúen sobre procesos biológicos presentes en más de una enfermedad.
La doctora Hyejung Won destacó el potencial de este enfoque, ya que las variantes pleiotrópicas, que anteriormente podían complicar la clasificación de los trastornos, también podrían convertirse en objetivos relevantes para futuras investigaciones terapéuticas.
Si en el futuro se consigue comprender cómo modificar de manera segura la actividad de los genes involucrados, podrían desarrollarse estrategias capaces de intervenir sobre mecanismos comunes a distintas condiciones. Esto permitiría explorar tratamientos con aplicaciones más amplias, en lugar de concentrar todos los esfuerzos en medicamentos diseñados exclusivamente para un diagnóstico.
Para alcanzar esos objetivos, los investigadores también cuentan con tecnologías como CRISPR, que permite modificar regiones específicas del ADN en condiciones experimentales, y con neuronas desarrolladas a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPSC). Estas últimas ofrecen modelos celulares que permiten estudiar determinados procesos del sistema nervioso en el laboratorio.
La combinación de estas herramientas con los análisis computacionales representa un avance importante para la neurociencia y la genética. Permite evaluar miles de variantes y estudiar sus efectos con un nivel de detalle que resultaba mucho más difícil de alcanzar mediante métodos tradicionales.
De todos modos, los hallazgos no significan que ya exista un tratamiento capaz de prevenir o curar ocho trastornos psiquiátricos mediante una única intervención. Tampoco permiten predecir con certeza qué personas desarrollarán alguna de estas condiciones. La salud mental depende de una interacción compleja entre factores genéticos, ambientales, biológicos y personales.
Por ahora, el principal aporte del estudio consiste en ofrecer una explicación más detallada sobre los mecanismos que podrían compartir distintas enfermedades. Comprender esas conexiones permitirá orientar nuevas investigaciones y explorar posibles objetivos terapéuticos.
El descubrimiento refuerza una idea cada vez más importante dentro de la medicina: los trastornos psiquiátricos pueden compartir parte de sus fundamentos biológicos, aunque cada condición tenga características propias. A medida que avance la investigación, estos conocimientos podrían contribuir al desarrollo de métodos de diagnóstico más precisos y tratamientos adaptados a las necesidades de cada paciente.
