¿Cómo ayudar a alguien que no puede dejar el teléfono?

Cada vez es más común oír hablar de la adicción al celular, un fenómeno que ha crecido tanto que ya se considera un problema de salud pública, y que afecta a personas de todas las edades. Este tipo de dependencia, conocida como nomofobia, hace referencia al miedo o ansiedad de estar sin el teléfono móvil. Sin embargo, en esta ocasión, no nos centraremos en los aspectos médicos o psicológicos de este problema, sino en cómo afecta a nuestras relaciones cercanas. ¿Cómo lidiamos con la adicción al teléfono de aquellos que queremos? Todos llevamos nuestros celulares a cuestas, pero no todos podemos desconectarnos de ellos en momentos importantes, lo que puede afectar nuestras relaciones y la calidad de las interacciones con los demás.

Existen personas que logran establecer límites saludables con su teléfono. Estas personas pueden apagar las notificaciones o dejar el celular de lado cuando están en una conversación o una reunión social. Pero, ¿qué sucede cuando uno de nuestros seres queridos no puede hacer lo mismo? ¿Cómo abordar esta situación sin causar enojo o malestar en la relación? Muchas veces, una salida o un encuentro puede arruinarse si insistimos en que nuestro acompañante deje de revisar su celular, lo que genera tensiones o discusiones innecesarias. Por ello, es esencial explorar estrategias para manejar este tipo de adicción, de manera que nuestros vínculos no se vean dañados y que la interacción sea enriquecedora para ambas partes.

Cuando compartimos un momento con alguien y esa persona divide su atención entre nosotros y su teléfono, estamos perdiendo una oportunidad valiosa de conectar a un nivel más profundo. Las interacciones cara a cara son fundamentales para construir y mantener relaciones saludables, pero la constante distracción del celular dificulta esto. Al expresar a alguien cercano que nos sentimos desconectados cuando su atención está en su dispositivo, estamos abriendo una puerta para una conversación honesta y constructiva. El objetivo no es imponer ni generar conflictos, sino crear un espacio donde ambos puedan sentirse escuchados y valorados, y donde el vínculo que los une pueda fortalecerse sin la interferencia de las distracciones tecnológicas.

Entonces, ¿cómo se puede abordar el tema sin causar un conflicto? ¿Qué estrategias podemos utilizar para recuperar la atención de alguien que está atrapado en su celular?

Estrategias para tratar la adicción al celular en relaciones cercanas

  1. Anticipar la conversación sobre el uso del celular: Una forma de evitar malos entendidos es hablar sobre el tema antes de que ocurra. Por ejemplo, si planeas un encuentro, podrías decir: “Me gustaría que no uses el celular o lo pongas en silencio un rato cuando nos veamos”. De esta manera, estás estableciendo una expectativa clara de lo que esperas, y la otra persona puede estar más consciente de su comportamiento. Esta estrategia puede ser útil para evitar interrupciones y malentendidos durante el encuentro.
  2. Expresar tus sentimientos de manera amorosa: Es crucial comunicar cómo te sientes cuando el celular interrumpe la conversación, pero hacerlo desde un lugar de empatía y sin acusaciones. En lugar de decir algo que pueda sonar confrontativo, como “Siempre estás en tu celular”, podrías decir: “Cuando chequeás constantemente el celular, me siento molesto; me hace sentir que no valorás mi tiempo”. Al hablar desde tu propia experiencia y sentimientos, es menos probable que la otra persona se sienta atacada, lo que puede llevar a una conversación más productiva y menos conflictiva.
  3. Negociar un acuerdo mutuo: En lugar de hacer exigencias, es útil proponer soluciones que beneficien a ambos. Por ejemplo, podrías decir: “Ambos podemos poner en silencio nuestros teléfonos para no ser interrumpidos por las notificaciones. Valoraría mucho poder sentirme escuchado por vos, y después de la cena podemos revisar las notificaciones”. Esta estrategia no solo fomenta el diálogo, sino que también permite que ambos tengan la oportunidad de llegar a un acuerdo que funcione para los dos. De este modo, se establece un equilibrio entre las necesidades tecnológicas y el tiempo de calidad que buscan compartir.
  4. Validar los sentimientos de la otra persona: Es posible que, al pedirle a alguien que deje de usar su celular, surjan emociones de malestar o incomodidad. Es fundamental reconocer y validar esos sentimientos, lo que significa que comprendes por qué puede resultar difícil para la otra persona desconectarse del teléfono. Una forma de hacerlo es decir algo como: “Entiendo que dejar el celular es complicado para vos debido a las responsabilidades que tenés, pero para mí también es importante sentirme escuchado”. Este tipo de enfoque muestra empatía hacia la situación de la otra persona, mientras reafirmas tus propias necesidades.
  5. Gestionar tus propias emociones: Cuando el uso excesivo del celular de otra persona te afecta, es importante mantener la calma y evitar caer en confrontaciones verbales o ataques. Mantener la serenidad durante la conversación ayuda a que no se convierta en una discusión. El objetivo es abordar el problema sin que la situación termine en un mal momento. Tomarte un momento para respirar o reflexionar antes de hablar puede ser útil para mantener un tono respetuoso y constructivo.

Si no se abordan este tipo de comportamientos, las consecuencias para la relación pueden ser perjudiciales. La frustración acumulada por la falta de atención puede generar resentimientos a largo plazo. Además, la persona adicta al celular puede no darse cuenta del impacto que su comportamiento tiene en sus relaciones si nadie se lo comunica de manera clara. Es importante recordar que muchos comportamientos adictivos, como el uso excesivo del celular, no siempre son intencionales, y a menudo surgen de la necesidad de escapar de la realidad o de la ansiedad. Sin embargo, esto no significa que debamos tolerarlos indefinidamente si están afectando nuestra relación.