¿Cómo hacer panqueques?

Los panqueques, también conocidos como tortitas, son uno de esos platos universales que nunca pasan de moda. Funcionan igual de bien en un desayuno dulce compartido en familia, en una merienda especial para consentirse o incluso como base de una cena rápida y creativa. Su mayor virtud es la versatilidad: pueden ser dulces o salados, simples o elaborados, clásicos o innovadores. Además, son tan fáciles y rápidos de preparar que se convierten en una receta infaltable en cualquier cocina. A continuación, te invitamos a conocer un poco más sobre su encanto, su historia y, por supuesto, cómo prepararlos paso a paso para que siempre queden perfectos.

El encanto de los panqueques

Lo que hace realmente especiales a los panqueques es su capacidad de adaptarse a cualquier gusto y ocasión. Su sabor neutro permite combinarlos con una enorme variedad de ingredientes: frutas frescas, mermeladas, miel, chocolate, dulce de leche, cremas, quesos, jamón, verduras salteadas o incluso carnes. Esto los convierte en un lienzo en blanco para la creatividad culinaria.

Otra de sus grandes ventajas es que admiten múltiples versiones según los ingredientes disponibles en casa. Se pueden preparar con diferentes tipos de harina, con leches vegetales, sin azúcar o con rellenos salados, lo que los hace ideales para aprovechar restos de la nevera. Además, su textura suave y esponjosa resulta irresistible para grandes y chicos.

Esa esponjosidad tan característica no es casual: se logra gracias a una reacción química fundamental. La levadura química, al entrar en contacto con los ingredientes húmedos y el calor de la cocción, libera dióxido de carbono. Este gas forma pequeñas burbujas en la masa, haciendo que el panqueque se eleve y quede liviano. El equilibrio entre la cantidad de líquido y la levadura es clave: una masa más líquida dará como resultado panqueques finos y flexibles, similares a los crêpes, mientras que una mezcla más espesa permitirá obtener tortitas gruesas y aireadas, al estilo americano.

Origen e historia de los panqueques

La historia de los panqueques es tan interesante como antigua. Se cree que sus orígenes se remontan a la Prehistoria, cuando el ser humano comenzó a mezclar granos molidos con agua y a cocinar esa preparación sobre piedras calientes. Aquellas tortas rudimentarias pueden considerarse los antepasados directos de los panqueques actuales.

Una versión más documentada de su historia nos lleva al siglo V, en el contexto de la Iglesia Católica. En la preparación para la Cuaresma, se prohibía el consumo de ciertos alimentos como los huevos, la leche y las grasas animales. Para no desperdiciar estos ingredientes antes del período de ayuno, se comenzaron a elaborar tortitas sencillas a base de harina y agua. Con el tiempo, cuando las restricciones se flexibilizaron, se incorporaron nuevamente la leche y los huevos, dando lugar a una receta más cercana a la que conocemos hoy.

A lo largo de los siglos, cada cultura adoptó y adaptó esta preparación básica. En Francia surgieron los famosos crêpes, finísimos y de gran diámetro, tanto dulces como salados. En Rusia aparecieron los blinis, pequeñas tortitas más gruesas, elaboradas con harina de trigo sarraceno y levadura, tradicionalmente servidas con salmón ahumado o caviar. En los países anglosajones se popularizaron los pancakes esponjosos, acompañados casi siempre con sirope de arce. En Dinamarca, los aebleskiver llaman la atención por su forma esférica y su cocción en moldes especiales, generalmente rellenos de mermelada.

En España y en gran parte de Latinoamérica, los panqueques —también llamados tortitas, hotcakes o crepas, según la región— se han ganado un lugar privilegiado en desayunos y meriendas, y su popularidad no deja de crecer gracias a su sencillez y adaptabilidad.

Cómo hacer panqueques paso a paso

Ingredientes

  • Harina de trigo: 200 g
  • Huevos: 2
  • Leche entera: 250 ml
  • Azúcar (para versión dulce): 40 g
  • Mantequilla derretida: 30 g
  • Levadura química: 10 g
  • Sal: una pizca
  • Opcional: esencia de vainilla o ralladura de limón

Preparación

  1. Mezclar los ingredientes secos.
    Tamizar la harina junto con la levadura en un bol. Añadir el azúcar y la sal, y mezclar bien para que los ingredientes queden bien distribuidos.
  2. Batir los ingredientes húmedos.
    En otro recipiente, batir los huevos con la leche hasta integrar. Incorporar la mantequilla derretida y, si se desea, la esencia de vainilla o la ralladura de limón.
  3. Unir ambas preparaciones.
    Formar un hueco en el centro de los ingredientes secos, como un volcán, y verter allí la mezcla líquida poco a poco. Remover con varillas hasta obtener una masa lisa y sin grumos. Si resulta demasiado espesa, se puede añadir un poco más de leche.
  4. Dejar reposar la masa.
    Cubrir el bol y dejar reposar la mezcla en la nevera durante una hora. Este paso ayuda a mejorar la textura final de los panqueques.
  5. Cocinar los panqueques.
    Calentar una sartén antiadherente a fuego medio y engrasarla ligeramente. Verter un cucharón pequeño de masa en el centro y dejar que se extienda. Cuando aparezcan burbujas en la superficie, dar vuelta con cuidado y cocinar unos segundos más.
  6. Repetir hasta terminar la mezcla.
    Colocar los panqueques cocidos en un plato y cubrirlos con un paño limpio para mantenerlos tibios y tiernos hasta el momento de servir.

Con estos pasos, tendrás una base perfecta para disfrutar de los panqueques como más te gusten, demostrando que, a veces, las recetas más simples son las que más alegrías dan en la cocina.