¿Cómo hacer sopa con remolacha?
El borsch es una de las sopas más representativas de la cocina del este de Europa y una receta que ha pasado de generación en generación gracias a su sencillez, su intenso sabor y su característico color rojo. Aunque suele asociarse principalmente con Ucrania, también es muy popular en países como Polonia, Lituania, Rumanía y algunas regiones de Alemania, donde existen diferentes versiones adaptadas a los ingredientes y costumbres de cada lugar.
La gran protagonista de esta preparación es la remolacha, una hortaliza que no solo aporta su inconfundible tonalidad, sino también un sabor ligeramente dulce que combina a la perfección con el resto de las verduras. El resultado es una sopa completa, nutritiva y muy aromática que puede disfrutarse tanto en invierno, bien caliente, como en otras épocas del año, servida templada.
A diferencia de otros platos de cuchara, el borsch no resulta pesado. Su base está formada por una abundante variedad de verduras que se cocinan lentamente hasta conseguir un caldo lleno de sabor y una textura muy agradable. La combinación de remolacha, zanahoria, patata, apio, cebolla, tomate y lombarda crea un equilibrio perfecto entre dulzor, frescura y un ligero toque ácido proporcionado por el vinagre.
Aunque la lista de ingredientes pueda parecer extensa, la preparación es bastante sencilla. El único aspecto que requiere un poco más de tiempo es lavar, pelar y cortar todas las verduras antes de comenzar la cocción. Tener todos los ingredientes listos desde el principio facilita mucho el proceso y permite que la elaboración resulte más cómoda y organizada.
Uno de los secretos de esta sopa está en respetar los tiempos de cocción para que cada hortaliza conserve parte de su textura sin llegar a deshacerse por completo. También es importante utilizar una remolacha fresca, ya que ofrece un color más intenso y un sabor más equilibrado que las versiones ya cocidas.
Otro detalle característico del borsch tradicional es el equilibrio entre el dulzor natural de las verduras y el toque ácido del vinagre. La pequeña cantidad de azúcar ayuda precisamente a armonizar ambos sabores, consiguiendo una sopa mucho más redonda. Finalmente, la crema agria y el eneldo, que suelen añadirse al servir, aportan frescura y un agradable contraste con el caldo caliente.
Receta tradicional de borsch
Ingredientes
- 500 g de remolacha cruda
- 1 zanahoria grande
- 1 patata grande
- 1 rama de apio
- 1 cebolla morada
- 2 dientes de ajo
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de comino en grano
- 1 hoja de laurel
- 1,5 litros de caldo de carne
- 2 tomates medianos
- 1/4 de lombarda
- 2 cucharadas de vinagre de vino tinto
- 1 cucharada de azúcar moreno o panela
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida
Preparación
- Comenzamos preparando todas las verduras antes de encender el fuego. De esta manera, una vez iniciada la cocción, solo tendremos que ir incorporando los ingredientes en el momento indicado y la receta resultará mucho más fluida.
- Pelamos la remolacha y la cortamos en dados de tamaño similar. Si es posible, conviene utilizar guantes para evitar que el intenso color de esta hortaliza manche las manos durante la preparación.
- Pelamos también la zanahoria y la patata y las cortamos en cubos parecidos a los de la remolacha para que todas las verduras se cocinen de forma uniforme.
- Lavamos el apio y lo cortamos en rodajas finas. Picamos la cebolla, rallamos los dientes de ajo, pelamos los tomates y los cortamos en pequeños dados. Finalmente, cortamos la lombarda en tiras finas o juliana.
- Calentamos el aceite de oliva virgen extra en una cacerola amplia y añadimos la remolacha, la zanahoria y la patata. Rehogamos las verduras durante un par de minutos, removiendo para que se impregnen bien del aceite.

- Incorporamos el apio, la cebolla y el ajo. Continuamos cocinando a fuego medio durante unos cinco minutos, removiendo de vez en cuando para que las verduras se ablanden sin llegar a dorarse en exceso.
- Añadimos el comino en grano, la hoja de laurel y el caldo de carne. Salpimentamos al gusto y dejamos que la preparación hierva suavemente durante unos 15 minutos desde que rompe el hervor.

- Pasado ese tiempo, incorporamos el tomate, la lombarda, el vinagre de vino tinto y el azúcar moreno. Mezclamos bien y continuamos la cocción entre 20 y 30 minutos más, hasta comprobar que todas las verduras, especialmente la remolacha, estén completamente tiernas.
- Retiramos la hoja de laurel y servimos el borsch bien caliente. Tradicionalmente se acompaña con una cucharada de crema agria y un poco de eneldo fresco o seco, que aportan un contraste muy agradable tanto en sabor como en textura.

El borsch es una sopa que demuestra cómo ingredientes sencillos pueden transformarse en un plato lleno de personalidad. Su intenso color, el equilibrio entre el dulzor de la remolacha y la ligera acidez del vinagre, junto con la variedad de verduras que incorpora, hacen de esta receta una opción reconfortante y muy completa. Además, como sucede con muchos guisos tradicionales, su sabor suele intensificarse después de unas horas de reposo, por lo que también resulta ideal para preparar con antelación y disfrutar al día siguiente.

