¿Cómo hacer wafles salados?
Pocos aromas resultan tan tentadores como el de un wafle cocinándose. Esa mezcla inconfundible de harina, leche, huevos, mantequilla y azúcar nos lleva directamente al mundo de los postres. Además de su sabor, su forma característica de pequeñas celdas, lograda gracias a la waflera, los convierte en un clásico irresistible para los amantes del dulce. De hecho, los wafles son tan populares que cuentan con su propio Día Mundial, celebrado cada 25 de marzo.
El origen de los wafles se remonta a la Europa medieval, cuando los monjes cocinaban obleas entre dos placas de hierro calentadas al fuego. Más adelante, los famosos wafles belgas saltaron a la fama mundial gracias a su presentación en la Feria Mundial de Bruselas en 1958 y, unos años más tarde, en la Exposición Universal de Nueva York de 1964. Sin embargo, Suecia también tiene un papel importante en esta historia: allí el 25 de marzo se celebra el Våffeldagen, el día del wafle. Curiosamente, esta tradición surgió de un error lingüístico, ya que Vårfrudagen (‘Día de Nuestra Señora’ en sueco) se confundió en la pronunciación popular con Våffeldagen (‘Día del Wafle’). Sea cual sea su verdadero origen, hoy cualquier excusa es buena para disfrutar de ellos.
Aunque solemos pensar en los wafles como un postre dulce, existe todo un universo de versiones saladas, perfectas para una comida diferente o una cena ligera. A continuación, te enseñamos cómo preparar la base para tus wafles salados y algunas recetas originales para disfrutarlos.
¿Cómo preparar la base para wafles salados?
La masa de los wafles salados es muy similar a la versión dulce, pero en este caso, eliminamos el azúcar y podemos incorporar ingredientes que potencien su sabor. Estos son los pasos básicos:
- Bate la mantequilla hasta que espume ligeramente.
- Agrega los huevos uno por uno, batiendo después de cada incorporación.
- Incorpora la harina tamizada con una pizca de sal y mezcla bien.
- Añade la leche poco a poco, integrando todo hasta obtener una mezcla homogénea.
- Agrega queso rallado para darle un toque especial y deja reposar la masa unos 30 minutos.
- Mientras tanto, precalienta el horno a 80°C para mantener calientes los wafles una vez listos.
- Cocina los wafles en la waflera previamente calentada, hasta que estén dorados y crujientes.
Ahora que ya tienes la base, puedes usarla para crear distintas combinaciones saladas. Aquí te proponemos algunas ideas deliciosas.
Recetas de wafles salados
Wafles de queso con huevos poché
Prepara huevos poché cociéndolos en agua con un chorrito de vinagre hasta que la clara esté cuajada pero la yema líquida. Unta los wafles con una capa generosa de guacamole, coloca encima los huevos poché, espolvorea con sal y pimienta negra y roja, y decora con brotes frescos. Un plato sencillo pero lleno de sabor.
Wafles salados con jamón, queso y huevo
Fríe huevos en abundante aceite con una pizca de sal y retíralos sobre papel absorbente. Sobre un wafle coloca una loncha de queso, dos lonchas finas de jamón dulce y un huevo frito. Cubre con otro wafle para formar un sándwich. Repite hasta terminar con todos los ingredientes. Es una opción ideal para un desayuno contundente o un brunch especial.
Wafles de zanahoria y calabacín rellenos de jamón y queso
Primero cocina zanahorias y calabacines al vapor o hervidos. Mezcla en un bol harina, polvo de hornear, leche, huevos y mantequilla derretida hasta obtener una masa suave. Añade las verduras cocidas a la mezcla. Cocina la masa en una gofrera engrasada hasta que los wafles estén dorados. Luego, ábrelos y rellénalos con jamón cocido y lonchas de queso. Una forma deliciosa de integrar verduras en tu alimentación diaria.
Wafle de espinacas y avena
Precalienta la gofrera mientras preparas la mezcla. En una batidora, procesa avena, espinacas frescas, leche, huevos y un toque de sal hasta conseguir una masa homogénea. Si la mezcla queda muy espesa, puedes añadir un poco más de leche. Cocina en la gofrera durante aproximadamente 5 minutos hasta que los wafles estén dorados. Sirve acompañado de frutas confitadas, miel o sirope de agave y un puñado de muesli crujiente. Una opción perfecta para un desayuno nutritivo y diferente.
Wafles de espinacas con salmón
Lava y rehoga espinacas frescas en un poco de aceite durante dos minutos, añadiendo una pizca de sal. En un bol grande, bate huevos con leche y yogur natural, incorpora harina tamizada con levadura, y mezcla con las espinacas salteadas. Cocina la mezcla en la gofrera caliente. Para el acompañamiento, extiende lonchas de salmón ahumado en una superficie de trabajo, pon una cucharadita de queso crema y otra de huevas de salmón en cada loncha, enróllalas en forma de cilindro y córtalas a la mitad. Sirve los wafles calientes acompañados de los rollitos de salmón. Una propuesta elegante, perfecta para ocasiones especiales.
Sándwich-wafle de pollo, bacon y espinacas
Arma un sándwich colocando entre dos wafles una pechuga de pollo a la plancha, una loncha de queso Cheddar, tiras crujientes de bacon y algunas hojas de espinacas frescas o lechuga. Puedes añadir un toque de mayonesa o mostaza para realzar los sabores. Es ideal como almuerzo rápido o para una merienda diferente.
Consejos extra para unos wafles perfectos
- Engrasa la waflera antes de cada uso para evitar que los wafles se peguen.
- No sobrecargues de ingredientes la masa; los extras como queso, verduras o hierbas deben estar bien integrados para no afectar la cocción.
- Deja reposar la masa unos minutos para que los ingredientes se amalgamen mejor.
- Mantén la temperatura constante: si tu waflera pierde calor, los wafles no quedarán crujientes.
- Personaliza al gusto: añade hierbas como tomillo o romero a la masa para dar un toque aromático.



