¿Cómo preparar rollitos de calabacín y ricotta?
El calabacín es uno de esos ingredientes que conviene tener siempre a mano en la cocina. Es ligero, versátil y fácil de adaptar a recetas sencillas o más elaboradas. Con un aporte calórico muy bajo, alrededor de 17 calorías por cada 100 gramos, resulta ideal para quienes buscan platos livianos sin renunciar al sabor. Su alto contenido en agua ayuda a mantener una buena hidratación, mientras que la fibra contribuye a generar sensación de saciedad. Además, contiene antioxidantes y micronutrientes que lo convierten en una verdura muy completa. Aunque se encuentra durante todo el año, su mejor momento llega con el calor, cuando está más tierno, sabroso y a mejor precio.
El ricotta, por su parte, es otro ingrediente que suma muchos puntos en esta receta. Se trata de un producto suave, cremoso y muy agradable al paladar, que aporta proteínas de buena calidad y minerales como el calcio, con menos grasa y calorías que otros quesos más curados. Su textura lo hace perfecto para rellenos y preparaciones frescas, y su sabor neutro permite combinarlo fácilmente con hierbas, cítricos o verduras. Aunque popularmente se lo considera un queso, en realidad se elabora a partir del suero de la leche, lo que explica su ligereza y su perfil nutricional más suave.
Calabacín y ricotta: una combinación que funciona
La unión de calabacín y ricotta es un ejemplo claro de cómo dos ingredientes simples pueden complementarse a la perfección. El calabacín aporta frescura y una textura flexible ideal para enrollar, mientras que el ricotta suma cremosidad y un punto lácteo delicado que equilibra el conjunto. Las verduras y los quesos suelen formar grandes parejas gastronómicas, y en este caso el resultado es un plato ligero, vistoso y muy fácil de preparar.
Una de las formas más atractivas de cocinar el calabacín es en láminas finas, transformándolo en pequeños rollitos rellenos. Este formato no solo es práctico, sino también muy versátil, ya que admite infinidad de rellenos, tanto fríos como calientes. En esta receta apostamos por una versión sencilla y fresca, con ricotta, albahaca y cebollino, ideal como entrante, como plato principal ligero o incluso como parte de una mesa de picoteo.
La única parte que puede parecer un poco más delicada es el corte del calabacín en láminas finas, pero con una mandolina o un pelador ancho se resuelve en pocos minutos. El resto del proceso es rápido y no requiere técnicas complicadas, por lo que es una receta apta incluso para quienes no tienen mucha experiencia en la cocina.
¿Cómo preparar rollitos de calabacín y ricotta?
Ingredientes:
Para los rollitos
• 2 calabacines medianos
• aceite de oliva
• sal
• pimienta
Para el relleno
• 250 gramos de ricotta
• 2 cucharadas de queso parmesano rallado
• 6 a 8 hojas de albahaca fresca
• 1 cucharada de cebollino fresco picado
• ralladura de medio limón (opcional)
• sal
• pimienta
Preparación:
Preparación de los calabacines
Lava bien los calabacines y córtalos en láminas finas a lo largo, utilizando una mandolina o un pelador ancho. Procura que todas las láminas tengan un grosor similar para que se cocinen de manera uniforme y se puedan enrollar sin romperse.
Coloca las láminas sobre papel de cocina, espolvorea ligeramente con sal y deja reposar durante unos 10 minutos. Este paso ayuda a que el calabacín suelte parte de su agua y quede más flexible. Pasado ese tiempo, sécalas con papel absorbente para retirar la humedad.
Calienta una sartén o plancha con un poco de aceite de oliva y dora las láminas de calabacín durante 1 o 2 minutos por cada lado, hasta que estén tiernas y ligeramente doradas. Retíralas y déjalas enfriar sobre un plato.
Preparación del relleno de ricotta
En un bol coloca el ricotta y añade el queso parmesano rallado si decides utilizarlo. Incorpora la albahaca y el cebollino finamente picados, junto con la ralladura de limón si te gusta el toque cítrico.
Salpimienta al gusto y mezcla bien con una cuchara o espátula hasta obtener una crema homogénea. El relleno debe quedar suave pero con cuerpo, fácil de untar y sin exceso de líquido.
Montaje de los rollitos
Coloca una lámina de calabacín sobre la superficie de trabajo y añade una cucharadita de relleno en uno de los extremos. Enrolla con cuidado, presionando ligeramente para que quede compacto, pero sin apretar en exceso.
Dispón los rollitos en una fuente o plato con la parte del cierre hacia abajo. El propio relleno de ricotta ayudará a que se mantengan cerrados sin necesidad de palillos, siempre que no se haya añadido demasiado relleno.
Antes de servir, rocía los rollitos con un chorrito de aceite de oliva extra y, si lo deseas, decora con más cebollino picado o unas hojas pequeñas de albahaca fresca.
Estos rollitos de calabacín y ricotta se pueden servir tanto fríos como a temperatura ambiente, lo que los convierte en una opción muy práctica para preparar con antelación. También puedes adaptarlos a tu gusto añadiendo al relleno frutos secos picados, aceitunas, tomates secos o incluso un toque de ajo muy suave. El resultado seguirá siendo ligero, fresco y lleno de sabor, perfecto para disfrutar del calabacín en su mejor momento.



