¿Cuáles son los beneficios de la postura del loto?
Cuando se habla de yoga, una de las imágenes más representativas es la postura del loto, conocida en sánscrito como Padmasana. Se trata de una de las asanas más emblemáticas y utilizadas en prácticas de meditación y respiración consciente. Su imagen transmite serenidad, equilibrio y conexión interior, pero detrás de esa aparente sencillez hay una postura que exige preparación, flexibilidad y atención.
El loto completo consiste en sentarse con las piernas cruzadas, colocando cada pie sobre el muslo contrario. Las rodillas descienden hacia el suelo y la columna se mantiene erguida. Aunque muchas personas asocian esta posición con relajación inmediata, lo cierto es que requiere una importante apertura de caderas y una adecuada movilidad en rodillas y tobillos. No todos pueden adoptarla desde el inicio, y forzar el cuerpo puede generar molestias o lesiones. Por eso, la progresión gradual es clave.
La postura del loto simboliza estabilidad y conexión con la tierra. Al apoyar firmemente las piernas y mantener la columna recta, el cuerpo crea una base sólida que favorece la quietud. Esta estabilidad resulta ideal para la meditación, ya que permite permanecer sentado durante varios minutos sin perder el equilibrio.
Además, la alineación de la espalda facilita una respiración más profunda y consciente. Al mantener el pecho abierto y el cuello estirado, los pulmones pueden expandirse con mayor amplitud. Esto no solo mejora la oxigenación, sino que también contribuye a generar una sensación de calma y claridad mental.
¿Cuáles son los principales beneficios de la postura del loto?
La práctica constante de Padmasana aporta beneficios tanto a nivel muscular como articular. Entre los más destacados se encuentran:
• Mejora la apertura de caderas, favoreciendo mayor movilidad.
• Aumenta la flexibilidad en rodillas y tobillos.
• Fortalece los músculos de los muslos, especialmente los isquiotibiales.
• Promueve una correcta alineación de la columna vertebral.
• Estimula la circulación en la zona pélvica.
• Facilita una respiración más amplia y controlada.
Al trabajar la apertura de caderas, el cuerpo gana soltura y estabilidad. Esta zona es fundamental en la movilidad general, y su rigidez suele estar asociada a largos períodos de sedentarismo. Con práctica regular, la postura del loto contribuye a contrarrestar esa falta de movilidad.
Más allá de lo físico, esta asana tiene un fuerte impacto en el plano mental. Su estabilidad favorece la concentración y la introspección. Al permanecer inmóvil con la espalda erguida, la mente tiende a aquietarse. La respiración profunda y rítmica ayuda a reducir el estrés y a mejorar la capacidad de enfoque.
También puede resultar útil para aliviar tensiones acumuladas, favorecer el descanso nocturno y reducir dolores de cabeza asociados al estrés. La combinación de postura firme y respiración consciente genera un efecto de equilibrio entre cuerpo y mente.
¿Cómo realizar la postura del loto?
El loto completo suele practicarse sentado sobre un cojín o manta doblada, lo que ayuda a inclinar ligeramente la pelvis hacia adelante y mantener la columna recta.
- Siéntate con las piernas cruzadas y apoya bien los isquiones en el suelo o soporte.
- Lleva el pie derecho hacia el muslo izquierdo, colocándolo lo más cerca posible de la cadera.
- Asegúrate de que la rotación provenga de la cadera y no de la rodilla.
- Si te resulta cómodo, repite el movimiento con el pie izquierdo, apoyándolo sobre el muslo derecho.
- Intenta acercar las rodillas al suelo sin ejercer presión.
- Coloca las manos sobre las rodillas y une pulgar e índice en un gesto de concentración.
- Mantén la espalda recta, el cuello alineado y los hombros relajados.
- Realiza al menos diez respiraciones lentas y profundas.
- Desarma la postura de manera suave y controlada.
Si el loto completo resulta demasiado exigente, el medio loto es una excelente alternativa. En esta variante, solo un pie se coloca sobre el muslo contrario mientras la otra pierna permanece apoyada en el suelo.
Para evitar molestias, conviene incorporar estiramientos previos que trabajen la apertura de caderas y el calentamiento de piernas. Algunas pautas útiles son:
• Utilizar un soporte bajo la pelvis para facilitar la alineación.
• Alternar la pierna que se coloca primero en cada práctica.
• Mantener la respiración fluida y evitar tensiones en el rostro.
• Incrementar el tiempo de permanencia de forma gradual.
• Respetar siempre los límites del cuerpo.
La paciencia es fundamental. La flexibilidad se desarrolla con constancia, no con imposición. Intentar forzar la postura puede provocar molestias en las rodillas, que son especialmente sensibles en esta asana.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
Uno de los errores más comunes es presionar las rodillas hacia el suelo para “lograr” la postura. La apertura debe generarse desde la cadera. También es habitual encorvar la espalda, lo que disminuye los beneficios respiratorios y puede generar tensión lumbar.
Para evitar estos problemas:
• Mantén la pelvis ligeramente inclinada hacia adelante.
• Activa suavemente el abdomen para sostener la espalda recta.
• Si aparece dolor agudo, abandona la postura.
• Practica variantes hasta ganar movilidad suficiente.
La postura del loto puede parecer inalcanzable al principio, pero con práctica constante se vuelve cada vez más accesible. No todas las personas alcanzarán el loto completo, y eso no impide obtener beneficios similares con variantes adaptadas.
Lo esencial es encontrar comodidad y estabilidad. La meta no es la forma perfecta, sino la experiencia de equilibrio, respiración consciente y concentración que la postura facilita. Con el tiempo, Padmasana puede convertirse en una herramienta valiosa para mejorar la flexibilidad, fortalecer el cuerpo y cultivar serenidad interior.
Practicarla con atención y sin prisas permite aprovechar sus beneficios de manera segura y sostenible, transformando una simple postura en un espacio de conexión profunda entre cuerpo y mente.



