El riesgo de tomar mate muy caliente: qué dicen los especialistas sobre la salud

El mate es parte esencial de la identidad cultural argentina y un símbolo de encuentro en la vida cotidiana. Se comparte en rondas familiares, en reuniones con amigos e incluso en ámbitos laborales. Sin embargo, detrás de esta tradición tan arraigada existe un aspecto poco considerado: la temperatura del agua. Según distintos especialistas, consumir la infusión demasiado caliente puede tener consecuencias serias para la salud, en especial en lo que respecta al sistema digestivo.

El cardiólogo Jorge Tartaglione, en diálogo con LN+, explicó que el verdadero problema no radica en la yerba mate, sino en el calor con el que se ingiere. “Una de las costumbres que tenemos es la de tomar bebidas muy calientes. Cuando la mucosa del esófago se irrita de manera constante, esa lesión puede transformarse con el tiempo y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de esófago”, señaló el médico, dejando en claro que se trata de un hábito cultural que conviene revisar.

Las advertencias no son nuevas. En 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió un informe elaborado por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) que confirmaba que las bebidas ingeridas a temperaturas superiores a los 65 o 70 grados centígrados incrementan la posibilidad de dañar el esófago. El estudio fue contundente: no importa si se trata de té, café o mate, lo que genera el riesgo es la exposición repetida del tejido interno a un calor excesivo.

La investigación de la IARC se apoyó en datos obtenidos en países como China, Irán y Turquía, además de naciones de Sudamérica. En todas esas regiones existe la costumbre de beber infusiones muy calientes y se detectó que quienes mantienen ese hábito con frecuencia tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas en el esófago. Por el contrario, el consumo de las mismas bebidas a temperaturas moderadas o tibias no mostró evidencias de riesgo oncológico.

En la Argentina, la tradición marca que el agua para el mate suele usarse apenas por debajo del punto de ebullición, es decir, alrededor de 90 grados. Los especialistas recomiendan modificar esta práctica y no superar los 65 grados, ya que esa diferencia puede ser determinante para prevenir el daño a largo plazo. Tomar el mate más templado, además de más seguro, permite apreciar mejor el sabor de la yerba.

El cáncer de esófago es una enfermedad poco común, pero de alta gravedad. Según la OMS, provoca cada año alrededor de 400.000 muertes en el mundo, lo que representa un 5% de los decesos por cáncer. Una de sus particularidades es que, al detectarse en etapas avanzadas, su tratamiento suele ser más complejo y con pronóstico reservado.

Además de las bebidas a temperaturas extremas, existen otros factores de riesgo bien establecidos. El consumo de alcohol y el tabaco son las principales causas vinculadas a este tipo de cáncer, sobre todo en los países de altos ingresos. No obstante, en regiones como Sudamérica, donde el mate forma parte del día a día de millones de personas, la temperatura de la infusión se suma como un elemento a tener en cuenta.

El mate no está en discusión como bebida beneficiosa en varios aspectos: contiene antioxidantes, vitaminas y ayuda a la concentración. El punto central es cómo se lo consume. Los médicos insisten en que no es necesario renunciar al ritual, sino adaptarlo. Tomarlo a una temperatura más baja no solo reduce el riesgo de lesiones en el esófago, sino que permite disfrutarlo con mayor seguridad.

En definitiva, el consejo de los especialistas es claro: mantener la tradición del mate es posible, pero hacerlo de manera consciente. Regular la temperatura del agua y evitar que llegue demasiado caliente puede ser un cambio simple que marque la diferencia en términos de salud a largo plazo.