Enfermedades que pueden transmitirse al besarse: lo que debes saber para proteger tu salud

El beso es una muestra de afecto universal, una forma íntima y cercana de conectar con otra persona. Sin embargo, aunque para la mayoría representa un gesto cotidiano y seguro, también puede convertirse en una vía de transmisión de diversas infecciones cuando existen microorganismos presentes en la saliva o en la mucosa oral. Esto no implica dejar de besar ni vivir con miedo, pero sí conviene conocer qué afecciones pueden propagarse para tomar decisiones informadas y cuidar la salud bucal y general.

Una de las infecciones más conocidas en este contexto es la mononucleosis infecciosa, popularmente llamada “la enfermedad del beso”. Está causada por el virus de Epstein-Barr, un microorganismo que se transmite principalmente a través de la saliva. Muchas personas pueden portarlo sin saberlo, y la mayoría de los contagios ocurren mediante el contacto directo boca a boca. Aunque suele ser una infección autolimitada, puede provocar cansancio intenso, malestar general y molestias en la garganta, por lo que es importante reconocerla y consultar cuando los síntomas persisten.

Otra condición frecuente es la provocada por el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1). Este agente viral es el responsable de los conocidos “fuegos” o herpes labial. Su transmisión ocurre por contacto directo con las lesiones cuando están visibles, aunque también puede producirse en fases en las que aún no se observan signos claros en la piel. Esta característica lo vuelve especialmente común. Aunque no es una infección peligrosa, sí puede generar brotes repetidos que incomodan y requieren cuidado para evitar pasarlo a otras personas.

En los últimos años se ha prestado más atención al VPH oral, una infección frecuente en la boca y la garganta. Este virus se asocia principalmente al sexo oral, pero también puede transmitirse mediante el contacto boca a boca, especialmente cuando hay microlesiones o intercambio de fluidos. En la mayoría de los casos, el organismo elimina el virus de forma natural, aunque algunas variantes pueden persistir y requerir seguimiento médico.

Además de virus, el beso también puede facilitar la transmisión de ciertas bacterias orales. Estas incluyen microorganismos relacionados con la caries, la gingivitis y la enfermedad periodontal. Aunque muchas veces forman parte de la flora normal de la boca, pueden pasar de una persona a otra cuando existe un contacto prolongado o frecuente, especialmente si uno de los dos presenta una infección activa, sangrado en las encías o mala higiene bucal.

A pesar de estos riesgos, es importante destacar que la mayoría de las enfermedades mencionadas no se transmiten de manera inevitable. Mantener una buena salud bucal, evitar besar cuando hay lesiones activas en la boca, y consultar al médico o al odontólogo ante cualquier molestia inusual son medidas simples y efectivas para reducir cualquier posibilidad de contagio.

También resulta clave prestar atención a cambios como ardor, aparición de llagas, dolor prolongado o manchas en la mucosa oral, ya que pueden ser indicadores de una infección que necesita evaluación. La prevención no se basa en evitar el afecto o el contacto, sino en reconocer señales de alerta y actuar a tiempo.

Conocer qué enfermedades pueden transmitirse mediante un beso ayuda a derribar mitos y a tomar decisiones más seguras sin renunciar a una de las expresiones de cariño más importantes. Mantenerse informado, cuidar la boca y respetar los tiempos de recuperación cuando hay infecciones activas permite disfrutar de esta muestra de afecto sin preocupaciones innecesarias.