Eritritol: qué dice la ciencia sobre este edulcorante y su posible relación con el riesgo de ACV
El eritritol, un edulcorante presente en numerosos productos comercializados como alternativas al azúcar, volvió a despertar el interés de la comunidad científica por sus posibles efectos sobre la salud cardiovascular. Utilizado en bebidas sin azúcar, barritas proteicas, golosinas y alimentos bajos en carbohidratos, este compuesto se popularizó entre quienes buscan reducir el consumo de azúcar. Sin embargo, investigaciones recientes plantean interrogantes sobre su interacción con las células que protegen al cerebro y su posible relación con el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV).
Uno de los trabajos que contribuyó a este debate fue realizado por investigadores de la Universidad de Colorado y publicado en una revista científica especializada en fisiología. En sus experimentos, el equipo analizó cómo reaccionaban determinadas células de la barrera hematoencefálica cuando eran expuestas al eritritol. Los resultados señalaron cambios celulares que podrían afectar algunos mecanismos relacionados con la protección del tejido cerebral y la regulación de los vasos sanguíneos.
Estos hallazgos deben interpretarse con cautela. La investigación se realizó en condiciones de laboratorio y no demuestra que consumir productos con eritritol provoque directamente un ACV en las personas. Para establecer una relación causal es necesario reunir más evidencia, realizar estudios adicionales y comprobar si los cambios observados en las células también se producen de la misma manera dentro del organismo humano.
La barrera hematoencefálica es una estructura fundamental para el funcionamiento del cerebro. Está formada por células especializadas que regulan el paso de sustancias desde la sangre hacia el tejido cerebral. Su función consiste en facilitar el ingreso de los componentes necesarios para el funcionamiento de las neuronas y, al mismo tiempo, limitar la entrada de sustancias potencialmente perjudiciales.
Cuando esta barrera pierde parte de su capacidad protectora, el tejido cerebral puede quedar más expuesto a determinadas alteraciones. Por eso, los científicos estudian los factores que podrían modificar su funcionamiento, entre ellos algunos compuestos presentes en la alimentación, los procesos inflamatorios y el estrés oxidativo.
En el experimento relacionado con el eritritol, los investigadores observaron señales compatibles con un aumento del estrés oxidativo. Este proceso aparece cuando existe un desequilibrio entre la producción de moléculas reactivas y la capacidad del organismo para neutralizarlas mediante sus sistemas antioxidantes. En determinadas circunstancias, puede afectar el funcionamiento normal de las células.
Los resultados también señalaron modificaciones en la actividad de algunas moléculas que intervienen en la regulación de los vasos sanguíneos. Entre ellas se encuentran el óxido nítrico, que favorece la relajación de las paredes vasculares, y la endotelina-1, que participa en su contracción. Mantener un equilibrio entre estos mecanismos es importante para regular la circulación y garantizar que los distintos órganos reciban suficiente sangre.
De acuerdo con las observaciones realizadas en el laboratorio, la exposición al eritritol alteró la actividad de estas sustancias. Los investigadores también detectaron cambios en mecanismos relacionados con la respuesta del organismo frente a la formación de coágulos. Uno de los elementos estudiados fue el activador tisular del plasminógeno, conocido como tPA, una proteína que interviene en la disolución de los coágulos sanguíneos.
La formación de coágulos puede convertirse en un problema cuando obstruye el flujo de sangre hacia una parte del cerebro. Este mecanismo está relacionado con el ACV isquémico, que ocurre cuando una arteria que lleva sangre al cerebro queda bloqueada. No obstante, los cambios observados en células aisladas no permiten afirmar que el eritritol produzca ese fenómeno en personas que consumen el edulcorante.
La preocupación científica también se apoya en investigaciones observacionales anteriores. Un estudio publicado en la revista Nature Medicine en 2023 analizó la relación entre los niveles de eritritol en sangre y determinados eventos cardiovasculares. Los investigadores encontraron que las concentraciones más elevadas estaban asociadas con una mayor frecuencia de problemas como infartos y accidentes cerebrovasculares.
En uno de los grupos analizados, las personas con niveles más altos de eritritol presentaron aproximadamente el doble de probabilidades de experimentar determinados eventos cardiovasculares graves durante el período de seguimiento, en comparación con quienes tenían concentraciones más bajas. Sin embargo, una asociación estadística no demuestra que el eritritol sea la causa directa de esos problemas.
Existen distintas explicaciones posibles para este tipo de resultados. Por ejemplo, las personas con mayor riesgo cardiovascular pueden presentar alteraciones metabólicas que influyan en los niveles de eritritol detectados en sangre. Además, el organismo produce pequeñas cantidades de este compuesto de manera natural, por lo que medir su concentración no equivale necesariamente a determinar cuánto se consumió a través de los alimentos.
Estas limitaciones explican por qué los científicos consideran necesario continuar investigando. Los estudios observacionales permiten identificar relaciones que merecen atención, mientras que los experimentos celulares ayudan a explorar posibles mecanismos biológicos. Para conocer los efectos reales del consumo habitual, hacen falta investigaciones que integren distintas fuentes de evidencia y permitan evaluar la exposición a largo plazo.
El interés por el eritritol también se relaciona con su creciente presencia en la industria alimentaria. Se trata de un polialcohol o alcohol de azúcar que aporta menos calorías que el azúcar común y tiene un efecto reducido sobre la glucosa en sangre. Estas características lo convirtieron en un ingrediente habitual de productos destinados a personas que buscan controlar su consumo de carbohidratos.
Su sabor relativamente parecido al del azúcar y su menor intensidad de dulzor también facilitan su utilización en alimentos procesados. Puede encontrarse en productos etiquetados como sin azúcar, bajos en carbohidratos o aptos para determinadas dietas. No obstante, la composición de estos alimentos varía considerablemente y algunos incluyen varios edulcorantes en una misma fórmula.
El eritritol cuenta con autorizaciones para su uso alimentario en distintos países, dentro de las condiciones y los límites establecidos por las autoridades correspondientes. Estas evaluaciones se basan en la evidencia disponible en el momento de su revisión, pero la investigación científica continúa y puede aportar información nueva sobre aspectos específicos de la seguridad alimentaria.
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud publicó en 2023 una recomendación condicional contra el uso de edulcorantes sin azúcar para controlar el peso corporal a largo plazo o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles. Esa recomendación no constituye una declaración de que todos estos productos sean tóxicos y tampoco reemplaza las evaluaciones individuales de seguridad de cada sustancia.
Frente a este panorama, no es necesario concluir que cualquier consumo de eritritol representa un peligro inmediato. Los resultados disponibles justifican seguir estudiando sus posibles efectos, pero todavía no permiten establecer que las cantidades utilizadas habitualmente en alimentos provoquen daños cerebrales o aumenten directamente el riesgo de ACV.
Para quienes desean reducir el consumo de azúcar, una estrategia razonable consiste en revisar la alimentación en su conjunto, limitar la dependencia de productos muy procesados y priorizar alimentos variados. Las personas con diabetes, enfermedades cardiovasculares u otras condiciones médicas pueden consultar con un profesional para elegir alternativas acordes con sus necesidades.
La prevención de los accidentes cerebrovasculares continúa dependiendo de factores ampliamente reconocidos, como controlar la presión arterial, evitar el tabaco, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y tratar adecuadamente las enfermedades que elevan el riesgo cardiovascular.
En definitiva, el eritritol se encuentra bajo investigación por sus posibles efectos sobre las células vasculares y determinados mecanismos de protección cerebral. Los resultados de laboratorio y las asociaciones observadas en estudios con seres humanos constituyen señales que merecen atención científica, pero no son suficientes para afirmar que este edulcorante cause accidentes cerebrovasculares. Hasta que existan pruebas más concluyentes, la mejor decisión es informarse a partir de fuentes confiables y evitar tanto las afirmaciones alarmistas como la idea de que cualquier sustituto del azúcar está completamente libre de interrogantes.
