La promesa que nunca pudo cumplir: el desgarrador adiós de Eric Clapton a su hijo
Lo que parecía ser una alegre visita familiar se transformó en uno de los episodios más dolorosos en la vida del legendario músico Eric Clapton. Su hijo de tan solo cuatro años, Conor, falleció en un trágico accidente que dejó una marca imborrable en el corazón del artista. Aunque muchos conocen la historia, pocos saben que Clapton había hecho una emotiva promesa a su pequeño justo antes de que todo cambiara para siempre.
En marzo de 1991, Clapton se encontraba en Nueva York, donde había planeado pasar unos días junto a su hijo y la madre de este, la actriz italiana Lory Del Santo. Aunque ya no eran pareja, mantenían una relación cordial por el bienestar del niño. Fue en ese viaje cuando el músico decidió dedicar tiempo exclusivo a su hijo, incluso organizando un paseo al circo que marcaría la última experiencia juntos.
Esa salida, llena de risas, payasos y elefantes, fue especial para Clapton. Por primera vez, tuvo la oportunidad de compartir una jornada completa a solas con su hijo. Al volver al apartamento, y viendo el entusiasmo de Conor al hablar del espectáculo, el guitarrista se sintió conmovido. Fue entonces cuando le prometió que al día siguiente irían al zoológico, seguidos de una comida en un restaurante italiano. Clapton quería convertirse en el padre presente que hasta entonces no había logrado ser.
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Sin embargo, esa promesa nunca llegó a cumplirse. A la mañana siguiente, mientras Lory se preparaba, ocurrió lo impensado. Una ventana, que había sido limpiada y no se cerró correctamente, quedó abierta. En un instante, la alegría se convirtió en tragedia. Conor falleció, y la vida de Clapton dio un giro irreversible.
A partir de ese momento, la estrella de rock se alejó del ojo público. Llevó los restos de su hijo a Inglaterra, donde fue sepultado en Ripley, la ciudad que vio crecer al músico. Fue allí donde intentó hallar consuelo, aunque nada parecía ser suficiente para llenar el vacío.
Buscando sanar, Clapton se retiró por un tiempo a Antigua, donde vivió casi un año en soledad. Allí, con una guitarra como única compañía, comenzó a transformar su dolor en música. En ese periodo de introspección, nació una de sus composiciones más emotivas: “Tears in Heaven”, una canción que no solo le permitió procesar su pérdida, sino también rendir homenaje a su hijo.
Pero el momento más conmovedor aún estaba por llegar. Poco después del funeral, Clapton recibió en su casa una carta escrita por Conor, enviada días antes del accidente. En ella, con la ayuda de su madre, el niño había garabateado las palabras “Te quiero”. Aquella nota, sencilla pero profunda, rompió nuevamente el corazón del músico.
La historia de Clapton y su hijo es un recordatorio de lo efímera que puede ser la vida y de cómo, a veces, las palabras no dichas y las promesas por cumplir se transforman en recuerdos que nos acompañan para siempre. A través de su música, Clapton ha mantenido viva la memoria de Conor, convirtiendo el dolor en arte y demostrando que, incluso en medio de la pérdida, el amor puede perdurar.