Las pérdidas que marcaron la vida del legendario actor que nunca ganó un Oscar como intérprete
La figura de Robert Redford ha sido durante décadas sinónimo de elegancia, talento y compromiso con el cine. Sin embargo, detrás de su exitosa carrera como actor y director, el artista estadounidense ha enfrentado momentos dolorosos que marcaron profundamente su vida personal. Retirado de los escenarios desde 2018, el fundador del Festival de Cine de Sundance es recordado por su extraordinaria trayectoria, aunque también por las tragedias familiares que atravesó.
Nacido el 18 de agosto de 1936 en Santa Mónica, California, Redford mostró desde pequeño un interés especial por el arte. Su pasión por la pintura lo acompañó en sus primeros años, aunque su relación con la escuela no fue sencilla. Él mismo confesó que su atención solía estar puesta en los dibujos que hacía bajo el escritorio más que en las clases. A los 11 años contrajo poliomielitis, enfermedad que lo obligó a guardar reposo. Tras recuperarse, su madre lo premió llevándolo al Parque Nacional Yosemite, donde nació su amor por la naturaleza, un vínculo que lo acompañaría para siempre.
La infancia de Redford también estuvo marcada por pérdidas tempranas. Su tío David, a quien veía como una figura paterna debido a la distancia emocional con su padre, murió en la Segunda Guerra Mundial cuando el actor tenía apenas 9 años. Poco después, la familia enfrentó otro golpe: su madre perdió a dos bebés durante el parto y, tiempo más tarde, falleció cuando Robert tenía solo 18 años. Estos acontecimientos dejaron en el joven una huella emocional que lo acompañaría de por vida.
Con el deseo de formarse como artista, viajó a París y Florencia, donde descubrió no solo que su talento como pintor no era tan sobresaliente como creía, sino también un interés por la política y una visión crítica sobre su propio país. A su regreso, a los 22 años, conoció a Lola Van Wagenen, una joven de la comunidad mormona con quien se casó y compartió casi tres décadas de vida. Fue ella quien lo ayudó a dejar los excesos y lo impulsó a estudiar actuación en Nueva York.
La vida familiar de Redford estuvo atravesada por grandes alegrías, pero también por pérdidas irreparables. Su primer hijo, Scott, murió a los cinco meses debido a un problema de salud repentino. Décadas más tarde, su tercer hijo, James, cineasta y documentalista, falleció a los 58 años tras una larga lucha contra el cáncer de hígado. Sus hijas, en cambio, siguieron caminos vinculados al arte: Shauna se convirtió en artista plástica, mientras que Amy encontró su vocación en la actuación y la dirección.
En lo profesional, Redford vivió una carrera brillante. Comenzó en obras de teatro y series televisivas, hasta que su éxito en Broadway con Un domingo en Nueva York lo llevó al cine. Su consagración llegó con títulos como Descalzos en el parque, junto a Jane Fonda, y la inolvidable Butch Cassidy and the Sundance Kid, donde compartió pantalla con su gran amigo Paul Newman. Aunque nunca obtuvo un Oscar como actor, sí fue reconocido con la estatuilla dorada en 1980 como Mejor Director por Gente como uno.
El compromiso de Redford con el cine independiente se materializó en 1981 con la creación del Instituto Sundance en Utah, al que luego se sumó el Festival de Cine de Sundance, espacio que se convirtió en cuna de jóvenes talentos y en una referencia mundial para producciones alternativas.
En el terreno sentimental, tras su separación de Lola Van Wagenen, el actor mantuvo una relación con la actriz brasileña Sonia Braga, que fue muy comentada en Hollywood. Sin embargo, su gran compañera en la madurez ha sido Sibylle Szaggars, pintora alemana con quien se casó en 2009 y con la que comparte su amor por el arte y la naturaleza.
Hoy, a sus más de 80 años, Robert Redford es recordado no solo como un galán eterno de Hollywood, sino también como un hombre que supo transformar el dolor en inspiración y que dejó una huella imborrable tanto en el cine comercial como en el independiente. Su legado trasciende las pantallas, consolidándose como un referente cultural y un ejemplo de resiliencia en medio de la adversidad.


