Las teorías más extrañas de Stephen Hawking (y algunas que resultaron ser ciertas)
Stephen Hawking fue uno de los físicos teóricos más brillantes del siglo XX y principios del XXI. Su legado trasciende el mundo académico, convirtiéndose en una figura reconocida tanto por sus descubrimientos como por su capacidad para acercar la ciencia al público general. A pesar de enfrentarse desde muy joven a una enfermedad neurodegenerativa, nunca dejó de investigar, cuestionar y proponer nuevas ideas sobre el universo. Muchas de sus teorías generaron controversia, algunas parecían demasiado extrañas para ser ciertas, pero con el paso del tiempo, más de una ha recibido respaldo empírico o teórico.
Desde los agujeros negros hasta el multiverso, pasando por los viajes en el tiempo o la posible destrucción del universo, estas son algunas de las ideas más llamativas que dejó Stephen Hawking, un científico que nunca temió cruzar los límites de lo conocido.
La radiación de Hawking: cuando los agujeros negros no lo son todo
Una de sus teorías más revolucionarias y ampliamente reconocidas es la que hoy se conoce como “radiación de Hawking”. Hasta antes de su trabajo, los agujeros negros eran entendidos como regiones del espacio con una gravedad tan intensa que nada podía escapar de ellos, ni siquiera la luz. Pero Hawking propuso una visión distinta y sorprendente: los agujeros negros no eran completamente “negros”.
Según sus cálculos, debían emitir una forma de radiación debido a los efectos cuánticos cerca del horizonte de sucesos. Esta radiación, aunque extremadamente débil, implicaba que los agujeros negros podrían perder masa con el tiempo y, eventualmente, desaparecer. Esta idea transformó por completo el modo en que la física entendía estos objetos extremos.
Aunque la radiación de Hawking aún no ha sido observada directamente en el espacio, en 2020 un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico Technion-Israel logró recrear experimentalmente un modelo acústico de un agujero negro. Utilizando sonido en lugar de luz, detectaron un fenómeno equivalente a la radiación predicha por Hawking, lo que ofreció un importante respaldo experimental a su teoría.
El multiverso: más allá de un solo universo
Hacia el final de su vida, Hawking se involucró en debates más filosóficos y especulativos sobre la naturaleza del cosmos. Uno de sus últimos trabajos abordó la idea del multiverso, una hipótesis que plantea la existencia de múltiples universos coexistentes con el nuestro.
Aunque esta idea ha sido abordada por otros físicos, como Andrei Linde o Leonard Susskind, Hawking aportó su propio enfoque. En su último artículo científico publicado en 2018, poco antes de su muerte, trató de limitar el alcance del multiverso, lo que él mismo describió como un intento de “domesticar el multiverso”. En lugar de una variedad infinita de universos con toda clase de realidades paralelas, propuso un modelo finito, más controlado.
Hasta ahora, esta teoría sigue siendo altamente especulativa, ya que no se ha encontrado una forma concreta de probar o refutar su existencia. No obstante, forma parte del legado de Hawking en su búsqueda por comprender los orígenes y los límites del universo.
La conjetura de protección de la cronología: ¿se puede viajar en el tiempo?
Stephen Hawking también abordó una cuestión fascinante que ha alimentado la ciencia ficción durante décadas: los viajes en el tiempo. En este terreno, entró en conflicto con algunas implicancias de la teoría de la relatividad general de Einstein, la cual permite la existencia de curvas cerradas de tipo temporal, que en teoría podrían permitir regresar al pasado.
Hawking consideraba que los viajes al pasado resultaban ilógicos, principalmente por las paradojas que generarían, como el famoso dilema del “abuelo” (si viajas al pasado y matas a tu abuelo antes de que tu padre nazca, ¿cómo llegaste tú allí?). Por eso propuso lo que llamó la “conjetura de protección de la cronología”, que sugiere la existencia de alguna ley física aún desconocida que impediría de forma natural estas paradojas, bloqueando cualquier posibilidad real de viajar al pasado.
Aunque esta conjetura aún no se ha demostrado, muchos físicos comparten su intuición de que debe haber algún mecanismo que impida estas contradicciones temporales.
El Big Bang como origen del universo: la tesis que lo cambió todo
En los años 60, cuando Hawking aún era estudiante de doctorado, existía un debate abierto en la cosmología: ¿el universo tuvo un comienzo, o ha existido siempre? La teoría del Estado Estacionario afirmaba que el universo estaba en constante expansión, pero que esa expansión no tenía principio ni fin. En cambio, la teoría del Big Bang proponía que todo comenzó en un punto extremadamente denso y caliente.
Hawking, en colaboración con Roger Penrose, desarrolló una serie de teoremas que demostraban que la teoría del Estado Estacionario era matemáticamente insostenible. Su trabajo apoyó firmemente la idea de que el universo tuvo un comienzo, lo que consolidó al Big Bang como la explicación más aceptada sobre el origen del cosmos. Hoy, la mayoría de los científicos coinciden en que el universo comenzó en un estado extremadamente compacto, hace unos 13.800 millones de años.
¿Y antes del Big Bang? Nada, según Hawking
Una de las preguntas más comunes cuando se habla del origen del universo es: ¿qué había antes del Big Bang? Para Hawking, la respuesta era clara y rotunda: nada. Según su razonamiento, el tiempo y el espacio comenzaron con el Big Bang. No tiene sentido, en su marco teórico, hablar de un “antes”, ya que el concepto de tiempo mismo nace con el universo.
En una entrevista con la revista LiveScience, Hawking afirmó: “Para mí, esto significa que no hay posibilidad de un creador, porque no hay tiempo para que un creador haya existido”. Esta posición generó y sigue generando fuertes debates, especialmente entre científicos con creencias religiosas o inclinaciones filosóficas distintas.
Los agujeros negros son reales
Si hay un tema con el que el nombre de Stephen Hawking está íntimamente ligado, ese es el de los agujeros negros. Su trabajo no solo ayudó a describir sus propiedades, sino que también contribuyó a que estos objetos, que alguna vez fueron meras soluciones matemáticas, fueran considerados reales.
Durante años, la existencia de agujeros negros fue una hipótesis teórica. Pero en 2019, el proyecto Event Horizon Telescope logró capturar la primera imagen real de un agujero negro, ubicado en el centro de la galaxia M87. Esta histórica fotografía supuso una validación simbólica del trabajo de Hawking y de toda una generación de físicos que apostaron por la existencia de estos fenómenos extremos.
Las profecías de Hawking: IA, alienígenas y el fin del universo
En sus últimos años, Hawking también se permitió especular sobre el futuro de la humanidad y los riesgos que enfrentamos como civilización. Estas advertencias, que algunos calificaron como profecías, iban desde escenarios extremos provocados por la inteligencia artificial, hasta posibles invasiones alienígenas.
También mostró preocupación por el bosón de Higgs, al que llamó “la partícula de Dios”. Hawking sugirió que, en ciertas condiciones, esta partícula podría causar una inestabilidad cuántica que generara una “burbuja de vacío” capaz de destruir el universo. Aunque estas ideas aún se encuentran en el terreno de lo hipotético, muestran su disposición a pensar en posibilidades que muchos preferirían evitar.
Stephen Hawking no solo dejó un legado científico profundo, sino también una serie de teorías que invitan a repensar todo lo que creemos saber sobre el universo. Algunas ya se han confirmado; otras esperan nuevas herramientas para ser demostradas. Lo cierto es que su audacia intelectual sigue inspirando a generaciones de científicos y pensadores que se atreven a cuestionar los límites del conocimiento humano.



