Madre viaja en secreto a Suiza para someterse a muerte asistida y familia exige respuestas
Una familia irlandesa vive momentos de profunda conmoción tras descubrir que Maureen Slough, de 58 años, viajó en secreto a Suiza para someterse a un procedimiento de muerte médica asistida, sin informar previamente a sus seres queridos. El hallazgo se produjo cuando su hija, Megan Royal, recibió un inesperado mensaje de WhatsApp en el que le comunicaban que pronto recibiría las cenizas de su madre por correo, acompañado de una carta escrita a mano.
Maureen, originaria del Condado Cavan, había dicho a su familia que se marchaba el 8 de julio a Lituania para unas vacaciones con un amigo. Sin embargo, en realidad su destino era Basilea, sede de la Asociación Pegasos, una organización suiza sin fines de lucro fundada en 2019 que ofrece asistencia para una muerte considerada “pacífica y digna” a adultos en pleno uso de sus facultades mentales, independientemente de su nacionalidad.
Previo a su viaje, la familia había mostrado preocupación, ya que Maureen había atravesado un difícil periodo tras la pérdida de dos hermanos el año anterior. Mick Lynch, su pareja, recordó en declaraciones a Irish Independent que hablaron poco antes del procedimiento y ella se mostró animada, asegurándole que regresaría a casa.
La sorpresa llegó cuando la clínica informó que Maureen presentó una carta supuestamente firmada por Megan, en la que reconocía conocer sus intenciones y aceptarlas, aunque no las compartiera. Megan niega rotundamente haber escrito ese documento, sospechando que su madre podría haberlo redactado y respondido correos electrónicos en su nombre.
El hermano de Maureen, Philip Slough, abogado de profesión, solicitó una investigación formal a la Oficina de Asuntos Exteriores del Reino Unido y a las autoridades suizas, alegando que Pegasos no habría cumplido con sus propios protocolos de comunicación familiar. Según su denuncia, la clínica aceptó cartas y documentación médica que podrían describir dolencias falsas como parte de la solicitud.
Pegasos, por su parte, defendió su actuación asegurando que Maureen pasó por un proceso de evaluación exhaustivo, que incluyó una revisión psiquiátrica independiente y la presentación de informes médicos que acreditaban un dolor crónico que le resultaba insoportable. La clínica sostuvo que ella estaba en pleno uso de sus capacidades y que la decisión fue plenamente consciente.
Este caso se suma a otros episodios polémicos que han salpicado a la organización. La BBC reportó en 2025 que la clínica no habría cumplido su promesa de notificar a familiares en un caso similar en Gales, y en 2023 se registró otro suceso con un ciudadano británico sin comunicación adecuada a sus allegados.
Para Megan, el dolor no solo radica en la pérdida, sino en la forma en que ocurrió: “No debieron dejar que tomara esa decisión sola. Yo era su familiar más cercano y no me contactaron. Después me dijeron que falleció escuchando una canción de Elvis Presley”.
Amigos de Maureen, como Stephanie Daly, también criticaron el método de repatriación de restos: “Por correo se reciben cartas, no personas”. Las cenizas ya están en Irlanda y la familia prepara una despedida en medio de un clima de tristeza y cuestionamientos sobre los procedimientos de las clínicas de muerte asistida y la necesidad de protocolos más estrictos para proteger a las familias en estos casos.
