Mejores destinos del mundo para amantes de los gatos.
A la hora de elegir un destino de viaje solemos pensar en el clima, la cultura o la gastronomía. Sin embargo, para quienes sienten una devoción especial por los gatos, existe un criterio adicional que puede marcar la diferencia: viajar a lugares donde los felinos son protagonistas. Desde ciudades históricas con colonias protegidas hasta islas enteras habitadas por gatos, el mundo ofrece rincones únicos donde estos animales forman parte del paisaje cotidiano y de la identidad local. A continuación, un recorrido por algunos de los mejores destinos para viajeros que no conciben unas vacaciones sin la compañía, directa o simbólica, de sus amigos de cuatro patas.
Largo di Torre Argentina, Roma
Roma es una ciudad que rebosa historia en cada esquina. Monumentos como el Coliseo o la Fontana di Trevi atraen a millones de turistas cada año, pero existe un lugar especial que combina ruinas antiguas y amor por los gatos. Largo di Torre Argentina es hoy un santuario felino ubicado en un conjunto de restos arqueológicos donde, según la tradición, fue asesinado Julio César. Entre columnas y muros milenarios viven más de cien gatos, cuidados por voluntarios que se encargan de alimentarlos, brindarles atención veterinaria y gestionar adopciones. Para los visitantes, es una parada diferente que muestra el costado más cotidiano y tierno de la ciudad eterna.
Syros, Grecia
En las islas Cícladas, los gatos son parte inseparable del paisaje. Se los ve descansando sobre escaleras blancas, muros encalados y pequeñas plazas. Entre todas las islas, Syros destaca por albergar un reconocido refugio con vistas al mar que ganó popularidad internacional por sus programas de voluntariado. Además de ofrecer cuidado a gatos rescatados, el lugar abre durante el verano un café donde los visitantes pueden compartir tiempo con ellos en un entorno relajado. La combinación de mar Egeo, pueblos pintorescos y felinos sociables convierte a Syros en un destino ideal para amantes de los gatos.
La casa y museo de Hemingway, Florida
Estados Unidos cuenta con millones de gatos, pero pocos sitios son tan singulares como la antigua casa de Ernest Hemingway en Key West. Este museo es hogar de cerca de sesenta gatos polidáctilos, es decir, con seis dedos, descendientes de una mascota que perteneció al escritor. Los gatos deambulan libremente por la casa y los jardines, convirtiéndose en parte fundamental de la experiencia. Recorrer las habitaciones mientras los felinos duermen al sol o se cruzan en el camino es una forma original de acercarse tanto a la literatura como al amor por los animales.
Houtong Cat Village, Taiwán
En Taiwán, los gatos son considerados símbolos de protección y buena fortuna. Houtong Cat Village es un claro ejemplo de ello. Este antiguo pueblo minero se transformó con el tiempo en un verdadero santuario urbano para gatos. Actualmente alberga a más de doscientos felinos, además de tiendas temáticas, cafés, murales y pasarelas decoradas con motivos gatunos. El pueblo es fácilmente accesible en tren desde Taipéi y se ha convertido en una atracción turística que revitalizó la economía local gracias al cariño que despiertan sus habitantes felinos.
Cat park, Cali
Cali, conocida por su música, su clima cálido y su vida cultural, también ofrece un espacio dedicado al arte y a los gatos. A orillas del río se encuentra el parque del Gato, donde destaca una gran escultura de bronce que representa a un gato y que se ha convertido en símbolo de la ciudad. Con el tiempo, otros artistas locales sumaron esculturas intervenidas, creando un recorrido colorido y original. Es un paseo tranquilo, ideal para combinar naturaleza, arte urbano y la figura del gato como inspiración cultural.
Estambul, Turquía
Estambul es famosa por su historia, su arquitectura y su mezcla de culturas, pero también por su relación especial con los gatos. Los felinos callejeros circulan libremente por la ciudad y son respetados y cuidados por los vecinos. Es habitual verlos entrar a mezquitas, dormir en escaparates o descansar en parques públicos. Esta convivencia se explica en parte por una tradición cultural que promueve el cuidado de los animales. Para quienes no puedan viajar, la vida de estos gatos quedó retratada en un documental que muestra su rol silencioso pero constante en la ciudad.
Kuching, Malasia
El nombre de esta ciudad significa literalmente “gato” en el idioma malayo, y lejos de ser una casualidad, se ha convertido en su principal seña de identidad. Kuching está repleta de estatuas de gatos distribuidas por plazas y rotondas, y cuenta incluso con un museo dedicado exclusivamente a ellos. En este espacio se pueden encontrar objetos históricos, fotografías antiguas y referencias a gatos famosos de la cultura popular. La ciudad ha sabido abrazar su nombre y transformar al gato en un símbolo turístico y cultural.
Tokio, Japón
Tokio es una de las ciudades más fascinadas por la cultura felina. Allí se encuentra un templo considerado el origen del maneki-neko, el famoso gato de la suerte que saluda con la pata. Además, la ciudad ofrece numerosos cafés temáticos donde se puede interactuar con gatos en ambientes controlados, así como parques de entretenimiento dedicados a personajes icónicos como Hello Kitty. Japón incluso cuenta con islas donde los gatos superan en número a los humanos, reflejando la profunda conexión cultural con estos animales.
Tashirojima, Japón
Conocida como una de las “islas de los gatos”, Tashirojima alberga a más de cien felinos que conviven con una población humana muy reducida. Originalmente, los gatos fueron llevados para controlar plagas que afectaban a la industria de la seda, pero con el tiempo se convirtieron en los verdaderos protagonistas. Hoy son cuidados por los habitantes y atraen a visitantes de todo el mundo. La isla cuenta además con alojamientos temáticos con forma de gato, lo que refuerza su identidad única.
Isla de Lanai, Hawái
Hawái suele asociarse con playas y paisajes paradisíacos, pero la isla de Lanai es también un refugio destacado para gatos. Allí funciona un santuario que comenzó como una iniciativa pequeña y hoy alberga a cientos de felinos. El espacio ofrece un entorno natural donde los gatos viven protegidos y los visitantes pueden recorrer el lugar, disfrutar de un picnic y compartir tiempo con ellos. Es un ejemplo de cómo el turismo y el bienestar animal pueden convivir en armonía.





