Metrópolis, el influyente filme futurista que fue censurado y se conservó en la Argentina

La película Metrópolis, dirigida por Fritz Lang, es una de las obras más influyentes de la historia del cine. Estrenada el 10 de enero de 1927, esta ambiciosa producción del expresionismo alemán sorprendió al público por su visión futurista, su monumental despliegue técnico y su audaz reflexión sobre la sociedad industrial. A pesar de haber sido censurada, mutilada y considerada durante décadas una obra incompleta, el destino de la película dio un giro inesperado cuando una copia casi íntegra fue hallada en Argentina, permitiendo recuperar gran parte de la visión original de su creador.

El estreno tuvo lugar en el imponente UFA-Palast am Zoo, en Berlín, uno de los cines más grandes y modernos de Europa en aquel momento. Desde su primera proyección, el filme llamó la atención por su escala sin precedentes y por la complejidad de su narrativa. Con una duración inicial de 153 minutos, la obra fue considerada una de las producciones más ambiciosas del cine mudo.

Con el paso del tiempo, la importancia cultural de la película fue ampliamente reconocida. Incluso fue incluida en el registro Memoria del Mundo de la UNESCO, un programa que preserva documentos considerados fundamentales para la historia de la humanidad.

Una visión futurista adelantada a su tiempo

La idea de la película surgió en 1924, cuando Fritz Lang realizó un viaje a Estados Unidos. Mientras el barco en el que viajaba se acercaba al puerto de Nueva York, el director quedó impactado por el perfil de los rascacielos iluminados durante la noche. Aquella imagen le inspiró la idea de una gigantesca ciudad del futuro.

A partir de esa impresión visual comenzó a imaginar una metrópolis dominada por enormes edificios, tecnología avanzada y una sociedad profundamente dividida. De regreso en Alemania, desarrolló el proyecto junto con la escritora y guionista Thea von Harbou, quien también escribió una novela basada en la historia.

La trama se sitúa en el año 2026 y describe una ciudad futurista donde la sociedad está dividida en dos mundos opuestos. En la superficie viven los dirigentes y pensadores que controlan la ciudad, mientras que en el subsuelo trabajan miles de obreros encargados de mantener en funcionamiento las enormes máquinas que sostienen la vida urbana.

El relato sigue a Freder, el hijo del poderoso dirigente de la ciudad, quien descubre la dura realidad de los trabajadores y se involucra en un conflicto social que amenaza con desatar una rebelión. En medio de esta tensión aparece María, una figura espiritual que intenta mediar entre ambos mundos.

Esta historia reflejaba preocupaciones muy presentes en la Europa de la década de 1920, marcada por tensiones sociales, crisis económicas y el recuerdo reciente de la guerra.

Una superproducción sin precedentes

La realización de Metrópolis fue una empresa gigantesca para la industria cinematográfica de la época. La producción estuvo a cargo de la compañía Universum Film AG, conocida como UFA, uno de los estudios más importantes de Alemania.

El presupuesto alcanzó aproximadamente 5,1 millones de reichsmarks, una cifra extraordinaria para el cine mudo. En valores actuales, equivaldría a decenas de millones de dólares, lo que convirtió a la película en una de las producciones más costosas de su tiempo.

Para filmarla se emplearon más de 37.000 extras y se utilizaron alrededor de 620.000 metros de película. El rodaje se extendió durante más de 300 días y 60 noches, un esfuerzo logístico gigantesco para una industria que aún estaba consolidándose.

Uno de los elementos más innovadores fue el uso del llamado proceso Schüfftan, una técnica que combinaba espejos y maquetas para crear la ilusión de enormes edificios y paisajes urbanos. Este recurso permitió construir una ciudad futurista convincente sin necesidad de escenarios reales de gran escala.

Además, el director utilizó técnicas de cámara poco habituales para la época, lo que contribuyó a dotar a la película de un estilo visual espectacular.

Censura y múltiples versiones

A pesar de su ambición artística, Metrópolis tuvo una recepción complicada desde el principio. Poco después de su estreno comenzaron los recortes y modificaciones que alterarían profundamente la obra.

Cuando la película fue preparada para su distribución en Estados Unidos por parte de Paramount Pictures, los responsables consideraron que la historia era demasiado compleja para el público. Por esa razón decidieron reducir considerablemente su duración.

La nueva versión eliminó varias escenas importantes que ayudaban a comprender el desarrollo de los personajes. También se suprimieron momentos clave del clímax de la historia y algunas secuencias consideradas provocativas para la moral de la época.

El resultado fue una versión de unos 115 minutos que se estrenó en Nueva York en marzo de 1927. Esta edición modificó significativamente el ritmo narrativo y la coherencia del relato.

Meses después, en Alemania también se realizaron nuevos recortes. Las presiones económicas y la necesidad de adaptar la película a distintos mercados llevaron a que el estudio UFA redujera nuevamente el metraje.

A lo largo de los años siguientes continuaron apareciendo versiones cada vez más breves. Algunas ediciones llegaron a durar apenas 90 minutos.

La destrucción de los negativos originales

La situación de la película se volvió aún más complicada con el paso del tiempo. Durante las décadas siguientes, gran parte del material original se perdió.

Las copias completas dejaron de circular y los negativos originales terminaron destruyéndose. Como consecuencia, durante muchos años la única versión disponible fue una copia muy reducida que se conservaba en el archivo del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Esa versión tenía alrededor de 80 minutos y carecía de numerosas escenas fundamentales para comprender la historia.

Desde la década de 1970, distintos historiadores y restauradores comenzaron a buscar fragmentos perdidos de la película en archivos y colecciones privadas de todo el mundo. Sin embargo, durante mucho tiempo parecía imposible reconstruir la obra tal como había sido concebida originalmente.

El inesperado hallazgo  en Buenos Aires

La historia cambió de manera inesperada en 2008, cuando se descubrió una copia casi completa en Argentina. El hallazgo se produjo en el archivo del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, en Buenos Aires.

El responsable de identificar el material fue el historiador y coleccionista Fernando Martín Peña, quien durante años había sospechado que en el país podía existir una versión más extensa de la película.

La copia había llegado a Argentina poco después del estreno original. En 1928 fue exhibida en Buenos Aires por el distribuidor Adolfo Z. Wilson. Con el tiempo, el material pasó a formar parte de la colección privada del crítico y productor Manuel Peña Rodríguez.

Décadas más tarde, ese archivo fue donado al Estado y terminó almacenado en el Museo del Cine. Sin embargo, durante años el material permaneció sin catalogar, por lo que nadie había advertido su importancia.

Cuando finalmente fue revisado, se descubrió que la copia contenía aproximadamente 25 minutos adicionales de metraje que se consideraban perdidos para siempre.

Estas escenas permitían comprender mejor la historia, desarrollar personajes secundarios y reconstruir partes esenciales del argumento.

La restauración internacional

Tras el descubrimiento, comenzó un complejo proceso de restauración. El trabajo fue coordinado por la Fundación Friedrich Wilhelm Murnau, institución alemana dedicada a preservar el patrimonio cinematográfico.

Al principio hubo dudas sobre la autenticidad del material encontrado en Buenos Aires. Sin embargo, después de analizarlo cuidadosamente se confirmó que correspondía a la versión original de la película.

Las escenas recuperadas fueron integradas a una nueva restauración que buscó reconstruir la obra de la manera más fiel posible.

Aunque el material argentino presentaba daños visibles debido al paso del tiempo, su valor histórico era incalculable. Gracias a esas imágenes fue posible recuperar una parte fundamental del relato que había permanecido perdida durante más de 80 años.

El regreso triunfal de la película

La nueva versión restaurada de Metrópolis se presentó en 2010 durante el Festival Internacional de Cine de Berlín, uno de los eventos cinematográficos más importantes del mundo.

La proyección fue considerada un acontecimiento histórico. Por primera vez en décadas el público pudo ver la película con gran parte de las escenas recuperadas.

Aunque algunas secuencias mostraban una calidad inferior debido al deterioro del material, su inclusión permitió comprender la estructura narrativa original concebida por Fritz Lang.

Desde entonces, la versión restaurada ha sido proyectada en numerosos festivales y cinematecas de todo el mundo, consolidando el lugar de Metrópolis como una de las obras más influyentes del cine.

Su estética futurista, sus innovaciones visuales y su reflexión sobre la relación entre tecnología, poder y desigualdad social continúan inspirando a cineastas, artistas y espectadores casi un siglo después de su estreno.

Lo que estuvo a punto de perderse para siempre terminó sobreviviendo gracias a un hallazgo inesperado en Buenos Aires, demostrando que la historia del cine todavía puede guardar sorpresas incluso décadas después de que se apagan las cámaras.