Netflix: quién es Simon Leviev, el protagonista de El estafador de Tinder

Entre las producciones de Netflix que lograron captar la atención internacional se encuentra “El estafador de Tinder”, un documental que reconstruye una historia de engaños, relaciones personales y presuntas estafas que comenzó en una de las aplicaciones de citas más conocidas del mundo. La producción sigue los testimonios de varias mujeres que aseguran haber sido engañadas por un hombre que utilizaba una identidad cuidadosamente construida para generar confianza y proyectar una vida de lujo.

El documental, cuyo título original es The Tinder Swindler, centra su relato en Simon Leviev, conocido anteriormente como Shimon Yehuda Hayut. A través de testimonios, mensajes, fotografías, videos y otros materiales relacionados con el caso, la producción muestra cómo distintas mujeres aseguran haber quedado atrapadas en una historia que comenzó con encuentros aparentemente románticos y terminó teniendo importantes consecuencias económicas.

La película documental tiene una duración aproximada de una hora y cincuenta minutos y pone el foco especialmente en las experiencias de Cecilie Fjellhøy, Pernilla Sjoholm y Ayleen Charlotte, tres mujeres de distintos países europeos que decidieron contar públicamente sus experiencias. Sus testimonios constituyen el eje de una producción que busca reconstruir cómo se desarrollaron sus vínculos con Leviev y qué ocurrió después.

La historia que presenta Netflix está basada en una investigación periodística publicada por el diario noruego VG en 2019. Aquel trabajo recopiló los testimonios de mujeres que aseguraban haber sido víctimas de un esquema de engaño atribuido a Leviev y permitió que el caso adquiriera una repercusión mucho mayor en distintos países europeos.

Uno de los elementos que diferencia al documental es la cantidad de material utilizado para reconstruir los acontecimientos. La producción incorpora conversaciones de WhatsApp, fotografías, videos y registros personales que permiten seguir la evolución de las relaciones y comprender cómo las protagonistas fueron tomando determinadas decisiones a medida que avanzaba la historia.

Según los testimonios presentados en el documental, Leviev habría construido una imagen vinculada con el mundo de los diamantes y con una supuesta familia extremadamente adinerada. En Tinder se presentaba como el hijo de un importante empresario relacionado con ese sector y proyectaba una existencia caracterizada por viajes, hoteles exclusivos, vehículos de lujo y vuelos en aviones privados.

La directora Felicity Morris explicó en una entrevista con The Guardian que la puesta en escena utilizada por Leviev podía parecerse a una película debido a la forma en que mostraba determinados aspectos de su vida.

“Lo que ocurrió después fue casi como entrar en la película ‘El show de Truman’, donde él muestra que tiene un guardaespaldas y que en realidad vuela en un jet privado”

Esa imagen de éxito y poder económico habría desempeñado un papel fundamental en la manera en que, según las protagonistas, se desarrollaban las relaciones. De acuerdo con sus relatos, después de establecer contacto y generar confianza, Leviev comenzaba a explicar que atravesaba problemas relacionados con su seguridad y necesitaba ayuda económica.

Las mujeres que aparecen en la producción cuentan que, ante esas situaciones, llegaron a prestarle importantes cantidades de dinero bajo la promesa de que serían devueltas posteriormente. Una de ellas aseguró haber entregado alrededor de US$200.000, aunque el documental también muestra que las consecuencias económicas variaron según cada caso.

La producción de Netflix no se limita a mostrar las acusaciones, sino que también presenta la respuesta del propio Leviev. El protagonista ha negado haber robado dinero a las mujeres y sostiene una versión completamente diferente de los acontecimientos.

Para comprender cómo llegó a convertirse en una figura internacional, el documental también repasa algunos antecedentes de su vida. De acuerdo con medios como VG y The Times of Israel, Leviev nació en Tel Aviv en 1990 con el nombre de Shimon Yehuda Hayut y pertenecía a una familia judía ultraortodoxa.

Sus primeros problemas judiciales se remontan a 2011, cuando fue acusado de fraude relacionado con cheques. Posteriormente abandonó Israel y se trasladó a Europa utilizando documentación falsa, mientras afrontaba una condena dictada en ausencia.

Años después, en 2015, fue detenido en Finlandia después de denuncias presentadas por tres mujeres. Allí recibió una condena de tres años de prisión. Posteriormente regresó a Israel y, en 2017, cambió legalmente su nombre a Simon Leviev, identidad con la que posteriormente sería conocido en numerosos países.

Después de regresar a Europa, comenzó la etapa que ocupa buena parte de la historia reconstruida por “El estafador de Tinder”. Según los testimonios de las protagonistas, utilizaba la aplicación para conocer mujeres y construir vínculos que posteriormente podían desembocar en solicitudes de dinero.

El documental muestra cómo una situación inicialmente presentada como una emergencia personal podía convertirse en una serie de pedidos económicos. Las protagonistas aseguran que confiaban en que el dinero sería recuperado, pero posteriormente enfrentaban dificultades para recuperar las sumas entregadas.

El caso adquirió todavía mayor repercusión cuando Cecilie Fjellhøy decidió contar públicamente lo que había ocurrido. La publicación del reportaje de VG permitió que otras mujeres identificaran patrones similares y que la historia alcanzara una dimensión internacional.

La situación judicial de Leviev continuó desarrollándose después de la publicación de la investigación periodística. En 2019, intentó viajar a Grecia utilizando un pasaporte falso, pero fue detenido en Atenas y posteriormente extraditado a Israel. Allí recibió una condena de 15 meses de prisión y una multa cercana a los US$50.000.

Sin embargo, Leviev continuó rechazando las acusaciones de las mujeres que aparecen en el documental. En una entrevista concedida al canal 12 israelí, expresó su propia versión sobre las relaciones que había mantenido.

“Tal vez no les gustó estar en una relación conmigo, o no les gusta la forma en que actúo. Tal vez rompí sus corazones durante el proceso”

También afirmó:

“Nunca les saqué un dólar; estas mujeres se divirtieron en mi compañía, viajaron y vieron el mundo con mi dinero”

El documental de Netflix presenta estas declaraciones dentro de una historia en la que existen versiones contrapuestas y distintos procesos judiciales. La producción permite que las protagonistas expliquen sus experiencias y, al mismo tiempo, incorpora la posición expresada públicamente por Leviev.

Tras la repercusión internacional que alcanzó la película, Tinder canceló la cuenta que Leviev mantenía en la plataforma. El caso también generó una conversación más amplia sobre los riesgos relacionados con la identidad digital, la confianza en las aplicaciones de citas y la información que una persona puede construir sobre sí misma en internet.

La repercusión del documental también tuvo consecuencias en las redes sociales de Leviev. Después del estreno, cerró su cuenta de Instagram, aunque antes publicó un mensaje en el que anunció que tenía intención de presentar públicamente su propia versión de los acontecimientos.

“Compartiré mi versión de la historia en los próximos días cuando haya resuelto cuál es la mejor y más respetuosa manera de contarla, tanto para las partes involucradas como para mí”.

Más allá del caso particular, “El estafador de Tinder” utiliza esta historia para explorar un fenómeno cada vez más relevante en la era digital: la facilidad con la que una identidad cuidadosamente construida puede influir en la percepción que otras personas tienen de alguien.

Con testimonios personales, material de archivo y una reconstrucción centrada en las mujeres que decidieron hablar públicamente, la producción de Netflix se convirtió en un documental que va más allá de una historia ocurrida en una aplicación de citas. Su propuesta muestra cómo la confianza, las apariencias y las relaciones construidas en internet pueden adquirir consecuencias que se extienden mucho más allá de una pantalla.