Plantas de interior que necesitan poca luz
En los últimos años, las plantas se han convertido en protagonistas indiscutibles de la decoración interior. Más allá de su aporte estético, son aliadas valiosas para mejorar la calidad de vida dentro del hogar. Tener plantas no solo embellece los espacios, sino que también aporta beneficios significativos: purifican el aire, mejoran el estado de ánimo, reducen el estrés y aportan una sensación de bienestar general. Incluso hay estudios que asocian su presencia con una disminución de los síntomas de ansiedad y depresión. En otras palabras, tener plantas cerca puede ser un pequeño acto de autocuidado.
Uno de los grandes temores que suelen tener quienes se inician en el mundo de las plantas es no saber cuidarlas adecuadamente. Aunque muchas especies requieren atenciones específicas, existen otras que son bastante resistentes y que no exigen grandes esfuerzos ni conocimientos avanzados. El primer paso para tener éxito es conocer las condiciones del hogar, especialmente en lo que respecta a la luz natural.
La luz es un factor fundamental para el desarrollo de las plantas, ya que a través de ella realizan la fotosíntesis, el proceso mediante el cual convierten la energía solar en alimento. No obstante, hay plantas que, por sus características naturales, están adaptadas a ambientes con poca luz, como sucede en el sotobosque de las selvas tropicales. Esto significa que, aunque vivas en un piso con orientación norte o en una casa donde la luz no entra con fuerza, puedes tener un espacio verde lleno de vida. Solo necesitas saber elegir las especies adecuadas.
A continuación, te presentamos una selección de plantas de interior que no necesitan mucha luz para crecer saludables y que son perfectas para quienes quieren comenzar a introducir el verde en casa sin preocuparse por una iluminación abundante.
Espatifilo o “planta de la paz”
El espatifilo (Spathiphyllum), también conocido como “la planta de la paz”, es una opción muy popular gracias a su elegancia y su bajo mantenimiento. Procedente de las selvas tropicales de América del Sur —en concreto de países como Colombia y Venezuela—, esta planta está acostumbrada a vivir en ambientes con sombra y alta humedad, lo que la convierte en una candidata ideal para pisos poco luminosos.
Sus hojas grandes y verdes, junto a sus inconfundibles flores blancas, la convierten en un elemento decorativo muy atractivo. Para cuidarla adecuadamente, basta con colocarla en una habitación con buena claridad pero donde no reciba luz solar directa, ya que esto podría quemar sus hojas. El riego debe realizarse una vez cada semana o cada diez días, incrementando la frecuencia en los meses calurosos de verano, cuando se recomienda regarla dos veces por semana. Además, se aconseja pulverizar sus hojas de vez en cuando para mantener una humedad ambiental óptima.
Sansevieria trifasciata o “lengua de tigre”
Otra planta muy apreciada por su resistencia y estética particular es la Sansevieria trifasciata, comúnmente conocida como “lengua de tigre” o “lengua de suegra”. Esta planta originaria del África tropical se caracteriza por sus hojas alargadas, firmes y gruesas, con bordes amarillos y un diseño rayado que aporta un toque moderno a cualquier espacio.
Una de las grandes ventajas de esta especie es su capacidad para tolerar ambientes con poca luz. De hecho, puede sobrevivir incluso en rincones sombríos, donde muchas otras plantas fracasarían. Además, tiene una gran capacidad para purificar el aire, eliminando toxinas comunes como el formaldehído y el benceno.
En cuanto a sus cuidados, la sansevieria necesita muy poco riego. En otoño e invierno es suficiente con regarla una vez al mes, mientras que en primavera y verano puede recibir agua cada quince días. Es importante evitar el exceso de riego, ya que sus raíces son propensas a pudrirse si se acumula demasiada humedad en la maceta.
Calathea
Si buscas una planta que destaque por su belleza exótica y que, al mismo tiempo, se adapte bien a espacios interiores con poca luz, la Calathea es una excelente opción. Sus hojas, con patrones y colores que parecen pintados a mano, aportan un toque artístico a cualquier rincón. La parte superior suele ser verde con distintos dibujos, mientras que el envés es de un tono violáceo intenso que la hace aún más llamativa.
Procedente de las selvas tropicales de América, la calathea prefiere ambientes con luz indirecta o moderada. La exposición directa al sol puede deteriorar sus hojas y hacer que pierdan su colorido. Lo ideal es colocarla en una zona de sombra parcial o en una habitación bien iluminada pero sin luz directa.
Esta planta requiere algo más de humedad que otras variedades, por lo que se recomienda regarla una o dos veces por semana en los meses fríos y aumentar la frecuencia a cada dos o tres días durante el verano. Además, es aconsejable pulverizar sus hojas regularmente para imitar las condiciones de humedad de su hábitat natural.
Aloe vera
El Aloe vera es una planta suculenta ampliamente conocida por sus múltiples beneficios, tanto en el ámbito de la salud como en el cuidado de la piel. Su gel interno se usa para tratar quemaduras, hidratar la piel o incluso como ingrediente en jugos y suplementos. Pero más allá de sus propiedades curativas, el aloe también es una excelente planta de interior que requiere muy pocos cuidados.
Originaria del noroeste de África, el aloe está acostumbrado a climas cálidos y secos. Aunque se desarrolla mejor en lugares con buena iluminación, también puede crecer en espacios con luz tenue, siempre que tenga algo de claridad indirecta. Su gran resistencia la convierte en una planta ideal para personas con poca experiencia en jardinería o que no disponen de mucho tiempo.
El riego del aloe debe ser muy moderado. Bastará con regarlo cada quince días, asegurándose siempre de que la tierra esté completamente seca antes de volver a hidratarla. Un buen truco es colocar la maceta cerca de una ventana para que reciba algo de sol indirecto, lo cual ayudará a que sus hojas se mantengan firmes y saludables.
Tener plantas en casa ya no es un privilegio exclusivo de quienes cuentan con balcones soleados o grandes ventanales. Gracias a la increíble adaptabilidad de ciertas especies, es perfectamente posible disfrutar de un hogar verde y lleno de vida incluso en espacios con poca luz natural. Lo importante es conocer las necesidades específicas de cada planta, elegir la más adecuada para cada rincón y observar cómo responde al ambiente.
Además de embellecer el hogar, estas plantas aportan calma, frescura y bienestar. Convertir una esquina sombría en un pequeño oasis verde puede marcar una gran diferencia en la atmósfera general de la vivienda. Basta con un poco de atención y elegir bien para disfrutar de todos los beneficios que la naturaleza nos ofrece, incluso bajo techo.



