Reabren la histórica casa de un pionero como museo y sede de una marca internacional

Enclavada a orillas del majestuoso lago Nahuel Huapi, Casa Frey, conocida también como “Los Cipreses”, es una joya arquitectónica que lleva brillando desde 1916. Este lugar no solo es una referencia del desarrollo inicial de San Carlos de Bariloche, sino que ahora también ha renacido como un espacio multifuncional que combina su rica historia con una visión contemporánea. El 16 de noviembre, tras décadas cerrada, esta casa reabrió sus puertas conservando intacta su esencia original, mientras se presenta como el nuevo hogar de la reconocida marca internacional Patagonia.

El legado de Emilio Frey

Casa Frey fue originalmente el hogar de Emilio Frey, un ingeniero, naturalista y pionero profundamente admirado en la región. Este hombre fue el primer intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi y trabajó codo a codo con el célebre perito Francisco Moreno en la consolidación de las áreas protegidas de la Patagonia. A lo largo de su vida, Emilio demostró un compromiso incansable con la preservación de la naturaleza, el desarrollo de Bariloche y el montañismo, siendo también cofundador del Club Andino Bariloche en 1931.

Emilio Frey y su esposa Rosa Schumacher, una amante apasionada de las flores, construyeron esta residencia en un terreno de 18.000 metros cuadrados. La casa, construida con madera de ciprés y asentada sobre cimientos de piedra, representa un ejemplo único de la arquitectura regional de principios del siglo XX.

La vida en Casa Frey era tan especial como su entorno. Rosa Schumacher, conocida como “la rosa del Nahuel Huapi”, dedicó gran parte de su tiempo a cultivar y perfeccionar su rosedal, mientras Emilio encontraba satisfacción en el cultivo de frutos durante el verano. Ambos compartían una conexión profunda con la naturaleza y un espíritu aventurero, que transmitieron a sus hijas Hedy y Dolly. La casa fue también un punto de encuentro para amigos y colegas, un lugar donde el amor por la naturaleza y el respeto por el medio ambiente se vivían día a día.

La restauración: un homenaje al pasado

La renovación de Casa Frey fue un proyecto ambicioso que respetó al máximo cada detalle del diseño original. Bajo la dirección de Lucía Coronel, líder del proyecto, y con el respaldo de María Noguera, gerente de marketing de Patagonia, los trabajos de restauración se enfocaron en recuperar la esencia histórica del lugar.

El equipo de artesanos que participó en la obra reparó los pisos utilizando la madera original, mientras que la carpintería se mantuvo fiel a los diseños de la época. Solo los baños, que habían sido modificados en los años 80, fueron completamente reemplazados para armonizar con el resto de la casa.

Dentro de la residencia, los espacios fueron reorganizados para que funcionen como un museo, showroom y tienda, donde los visitantes pueden disfrutar de muebles y objetos históricos, así como de elementos contemporáneos de la marca Patagonia. Las imágenes y documentos históricos que ahora decoran el lugar fueron recopilados por el fotógrafo Florian von Der Fecht y el cronista Juan Pablo Baliña, en colaboración con la familia Frey, quienes donaron parte de su archivo personal.

Un jardín que cuenta historias

El exterior de la propiedad no fue menospreciado en este proceso de revitalización. Los jardines, antaño cuidados con esmero por Rosa Schumacher, han recuperado su esplendor gracias al trabajo de una jardinera paisajista. El rosedal, que Rosa comenzó a cultivar con especies antiguas traídas de sus viajes, ha sido objeto de un meticuloso inventario. Algunas de estas variedades se han adaptado tanto al entorno que ahora son consideradas “especies barilochenses”.

Además, el jardín incluye otras plantas nativas como arrayanes, coihues y radales, creando un entorno que honra tanto la biodiversidad local como el legado familiar. La siguiente etapa del proyecto prevé la restauración del cipresal de 13.000 metros cuadrados, lo que permitirá a los visitantes disfrutar de caminatas al aire libre entre árboles centenarios.

El presente: un nuevo propósito para Casa Frey

Con su reapertura, Casa Frey no solo se ha convertido en un museo viviente, sino también en un espacio funcional que conecta la historia con el presente. En el predio se instaló el taller Worn Wear, donde se reparan gratuitamente prendas de la marca Patagonia, extendiendo su vida útil y promoviendo la sustentabilidad. Este taller, el primero en Argentina, incluye un área dedicada a los waders, esenciales para quienes practican pesca con mosca, con tecnología especializada traída desde Japón.

El compromiso de Patagonia de preservar el espíritu original de la casa fue clave para que los herederos de Emilio Frey aceptaran la venta. Este acuerdo asegura que el legado de la familia Frey-Schumacher perdure y que su historia siga siendo parte integral de la identidad de Bariloche.

Un viaje al pasado

Los visitantes que recorran Casa Frey pueden apreciar no solo su arquitectura, sino también detalles únicos de su diseño interior, como la escalera de madera con rieles y las paredes empapeladas con mapas antiguos de la National Geographic. En la planta baja se encuentra un amplio living comedor que conserva una antigua salamandra de hierro fundido, mientras que el piso superior alberga habitaciones decoradas con elementos que evocan los días de antaño.

Casa Frey, ubicada en el kilómetro 1,5 de la Avenida Bustillo en San Carlos de Bariloche, abre sus puertas de lunes a domingo, de 10 a 21 horas. Los interesados pueden seguir las novedades en su cuenta de Instagram @patagonia.casafrey o comunicarse al teléfono 114325-3067 para más información.