Un viaje a la Provenza para redescubrir al “padre de todos los pintores”

La Provenza, con su luz dorada, sus campos de lavanda en flor y sus paisajes ondulantes de viñedos y colinas, ha sido musa de poetas, pintores y viajeros durante siglos. Pero en este 2025, más allá de su belleza natural, esta región del sur de Francia se convierte también en epicentro cultural. Se conmemoran los 120 años de la muerte de Paul Cézanne, una de las figuras más influyentes de la historia del arte moderno. Reconocido por Picasso como “el padre de todos nosotros”, Cézanne dejó una huella indeleble en la pintura del siglo XX.

Su ciudad natal, Aix-en-Provence, le rinde homenaje con un programa cultural sin precedentes bajo el lema Cézanne chez lui (“Cézanne en su casa”), que propone una inmersión profunda en el universo creativo del artista. Esta es una invitación para los amantes del arte, pero también para quienes desean entender mejor cómo un entorno puede moldear una mirada. Aquí te contamos cómo aprovechar al máximo esta experiencia única.

El taller de Les Lauves, donde todo tomó forma

En la colina de Les Lauves, a las afueras de Aix-en-Provence, Cézanne encontró el lugar perfecto para trabajar en soledad. Allí construyó su último taller, diseñado por él mismo para adaptarse a sus necesidades como artista. Inaugurado en 1901, el estudio, de 50 metros cuadrados, posee una gran ventana que deja entrar la mágica luz del sur de Francia, elemento clave en su obra.

Fue allí, rodeado de olivos y con vistas a la imponente montaña Sainte-Victoire, donde creó algunas de sus pinturas más reconocidas. Hoy convertido en museo, el taller conserva objetos personales, bocetos, cartas, muebles originales y la atmósfera tranquila que lo acompañó hasta su muerte en 1906. Recientemente se han abierto al público nuevas salas, como la cocina, el salón y el comedor, lo que permite adentrarse aún más en la intimidad del artista.

Dirección: 13, Avenue Paul Cézanne
Horario: De 10:00 a 18:00 (cerrado los martes)

Una exposición magistral en el Musée Granet

Uno de los eventos centrales del año es la exposición Cézanne en Jas de Bouffan, que estará abierta del 28 de junio al 12 de octubre en el Musée Granet. Esta muestra reúne más de 130 obras del pintor, entre ellas pinturas, dibujos y acuarelas prestadas por instituciones como el Musée d’Orsay, la National Gallery de Praga y el Museo de Arte de Hiroshima.

La exposición se centra en los 40 años que Cézanne pasó en la bastida familiar de Jas de Bouffan, donde creó buena parte de su obra. Se exploran sus temas recurrentes: los bodegones, los bañistas, los retratos y paisajes, mostrando cómo su visión evolucionó a lo largo de las décadas. El recorrido permite comprender mejor su lenguaje visual, tan revolucionario como profundamente ligado a la tierra que lo vio nacer.

Dirección: Place Saint-Jean de Malte
Fechas: 28 de junio al 12 de octubre
Imperdible: La boutique del museo, con ediciones especiales, objetos inspirados en Cézanne y souvenirs de diseño.

Jas de Bouffan, la residencia del artista

Tras visitar la exposición, vale la pena conocer el lugar donde Cézanne vivió y pintó durante cuatro décadas. La bastida de Jas de Bouffan, ubicada al oeste de Aix-en-Provence, fue restaurada con motivo del aniversario y hoy puede recorrerse en detalle.

Aquí nació su vocación artística. En el Gran Salón realizó sus primeros ensayos pictóricos y desde sus jardines trazó paisajes que marcarían el inicio de su camino hacia una pintura más estructural y sensorial. El recorrido permite visitar estancias emblemáticas como su primer estudio, la cocina provenzal, el dormitorio de Madame Cézanne y los jardines que se extienden por cinco hectáreas. Es una inmersión en su universo más personal.

Dirección: 4, rue de Valcros
Abierto: Todos los días hasta el 2 de noviembre

Excursión a la Montaña Sainte-Victoire

Inseparable del imaginario de Cézanne es la Montagne Sainte-Victoire. Esta montaña de piedra caliza de más de mil metros de altitud fue retratada por el pintor más de 80 veces y es símbolo de su búsqueda de forma, luz y color. Situada a unos 25 kilómetros de Aix, es un lugar de peregrinación tanto para amantes del senderismo como para quienes desean caminar por los escenarios que inspiraron al artista.

Existen rutas señalizadas de distinta dificultad:

  • Para principiantes: El sendero del Plateau de Bibémus (6 km), ideal para caminar entre pinares y llegar al lugar donde Cézanne alquiló una cabaña y creó varias de sus obras maestras.
  • Ruta clásica: Desde el embalse de Bimont hasta la Croix de Provence. Esta caminata de 3 a 4 horas ofrece vistas imponentes y atraviesa bosques y zonas rocosas.
  • Desafío para expertos: Una ruta más exigente de unas 4 horas con 650 metros de desnivel, también culmina en la cruz monumental y regala panorámicas inolvidables de la región.

Siguiendo los pasos de Cézanne en la ciudad

En el centro de Aix-en-Provence, un recorrido urbano con 32 puntos señalizados en el suelo con placas de bronce en forma de “C” permite seguir los lugares que marcaron la vida del pintor. El trayecto comienza en la Rotonda, donde se encuentra su estatua, y pasa por sitios claves como el colegio donde estudió junto a Émile Zola, la catedral de Saint-Sauveur —donde fue velado— y el ayuntamiento, donde se casó.

La experiencia se complementa con una app gratuita, Sur les pas de Cézanne, que guía al visitante utilizando geolocalización y realidad aumentada.

Más exposiciones para sumergirse en su legado

  • La petite galerie Cézanne, hasta el 21 de diciembre en la Galerie de la Manufacture
  • Cézanne visto desde Aix, hasta el 5 de enero de 2026 en el museo del Viejo Aix
  • Las exposiciones Cézanne de 1956 y 1961, del 19 de junio al 2 de noviembre en el Pavillon de Vendôme

Sabores y atmósferas que completan el viaje

Aunque está en restauración, el histórico café Les Deux Garçons sigue siendo punto de referencia. Fue frecuentado por Cézanne, Zola y otros intelectuales desde su fundación en 1792. Su terraza en el Cours Mirabeau es ideal para tomar un café o probar platos de la cocina provenzal bajo los árboles.

También puedes explorar el mercado local en la plaza des Prêcheurs, donde se venden quesos regionales, tapenade y otros productos típicos.

Y para una experiencia sensorial completa, nada como visitar el viñedo Château Gassier, en Puyloubier, al pie de la Sainte-Victoire. Allí se organizan catas de vino rosado con vistas a la montaña que obsesionó al pintor.

Finalmente, el Hôtel de Caumont, un refinado palacete del siglo XVIII transformado en centro de arte, ofrece exposiciones temporales en un entorno que combina lujo, historia y arte. Sus jardines franceses y sus salones al estilo rococó son el broche perfecto para una estancia dedicada a redescubrir al maestro.

Cómo llegar a Aix-en-Provence

La ciudad está ubicada a solo 25 km del aeropuerto de Marsella-Provenza, desde donde parten autobuses cada media hora al centro. También se puede llegar en tren de alta velocidad (TGV), con conexiones desde París, Lyon y Marsella. La estación TGV se encuentra a 15 km y cuenta con un servicio regular de lanzaderas hacia el centro.