Un viaje al corazón del tiempo en el Parque Provincial Ischigualasto
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, el Parque Provincial Ischigualasto, popularmente conocido como el Valle de la Luna, es una visita imprescindible para quienes recorren la provincia de San Juan. Este sitio único en el mundo cautiva desde el primer momento por sus paisajes irreales, que parecen sacados de otro planeta y que, fieles a su nombre, recuerdan a la superficie lunar. Caminar —o mejor dicho, recorrer en vehículo— por este parque es mucho más que una excursión turística: es una verdadera experiencia de viaje en el tiempo.
El Parque Provincial Ischigualasto se encuentra ubicado al noreste de la provincia de San Juan, en el límite con La Rioja, y cuenta con una extensión cercana a las 63.000 hectáreas. Su altitud varía entre los 1.200 y los 1.800 metros sobre el nivel del mar, alcanzando las mayores alturas en las cumbres que rodean el valle. Esta amplitud territorial y geográfica es clave para comprender la diversidad de paisajes, colores y formaciones que sorprenden a cada paso.
Hace aproximadamente 228 millones de años, Ischigualasto presentaba un aspecto muy diferente al actual. En aquel entonces, era una extensa sabana atravesada por ríos y pantanos, marcada por una fuerte alternancia entre estaciones húmedas y secas. Durante los períodos de lluvias, el agua formaba cauces que en ocasiones se desbordaban, mientras que en la estación seca el paisaje comenzaba a asemejarse más al que hoy conocemos. Estos cambios climáticos y ambientales quedaron registrados en las capas de sedimentos que hoy se observan en el parque.
La importancia de Ischigualasto radica en que es el único lugar del mundo que conserva la secuencia completa de sedimentos continentales correspondientes al período Triásico, un lapso que se extendió durante aproximadamente 50 millones de años. Para explicar esta singularidad, los guías del parque suelen utilizar un ejemplo muy gráfico: imaginan un mazo de cartas que cae al suelo, donde cada carta representa una etapa distinta de ese período geológico. Al recorrer el parque y realizar las diferentes paradas, se puede observar cómo cada estación se diferencia claramente de la anterior por sus geoformas y por el contraste de colores. Esta diversidad responde precisamente a que cada sector corresponde a un momento distinto del Triásico.
Por este motivo, Ischigualasto se destaca por dos aspectos fundamentales: el paisajístico y el científico. Desde el punto de vista visual, el atractivo del parque se debe principalmente a la acción constante del viento, que durante millones de años ha erosionado grandes bloques de arenisca compactada, dando origen a formas caprichosas conocidas como geoformas. Estas figuras, muchas de ellas bautizadas por su parecido con objetos o animales, conforman un escenario natural impactante y difícil de olvidar.
Sin embargo, el valor científico del parque es aún más relevante. En este lugar se encuentran sedimentos continentales del período Triásico de la Era Mesozoica, formados hace más de 200 millones de años, que contienen una enorme cantidad de restos fósiles. Gracias a estos hallazgos, Ischigualasto es considerada una de las cuencas fosilíferas más ricas del planeta y ha sido clave para el estudio de los primeros dinosaurios y de la evolución de los vertebrados terrestres.
Ischigualasto en la actualidad
Visitar el Valle de la Luna en San Juan ofrece la posibilidad de viajar millones de años hacia el pasado y asomarse a los orígenes de la vida tal como la conocemos. Hoy en día, el parque es uno de los principales atractivos turísticos de la provincia y alberga algunos de los paisajes más fotografiados de la región. A pesar de su aspecto agreste, Ischigualasto está preparado para recibir visitantes y brindar una experiencia cómoda y organizada.
El área cuenta con servicios como restaurante, sanitarios, zona de acampe y una feria donde es posible adquirir souvenirs. Además, dispone de un interesante Centro de Interpretación, ideal para complementar la visita y profundizar en el conocimiento geológico y paleontológico del lugar. Allí también se pueden comprar recuerdos y material informativo.
¿Cómo visitar el Valle de la Luna en San Juan?
El Parque Provincial Ischigualasto ofrece diferentes modalidades de visita, siendo el Circuito Tradicional la opción más elegida. El recorrido se realiza en vehículo propio o en el transporte de una excursión organizada. Tras adquirir la entrada, los vehículos se ordenan en una fila para iniciar el circuito en caravana.
Cada hora hay ingresos al circuito, y es obligatorio hacerlo acompañado por un guía oficial del parque. El guía se ubica en el primer vehículo y, en cada una de las paradas establecidas, indica dónde estacionar y cuándo descender. Las explicaciones se realizan en las pasarelas habilitadas, donde se detalla qué se está observando, la importancia científica del sitio y se responden las preguntas de los visitantes.
El circuito se complementa con la visita al Centro de Interpretación de la Universidad de San Juan, un espacio muy didáctico que explica la vida de los dinosaurios, los fósiles encontrados en la zona y las distintas especies que habitaron la región. Se recomienda visitarlo antes o después del recorrido para enriquecer la experiencia.
¿Qué ver en el Parque Provincial Ischigualasto?
El Circuito Clásico incluye cinco paradas principales, en las que se obtienen las postales más emblemáticas del Valle de la Luna:
Valle Pintado: Es la primera parada y ofrece una vista panorámica del valle, donde se pueden apreciar claramente las distintas capas correspondientes al período Triásico. Es un excelente punto para comenzar a comprender la magnitud y la historia del lugar.
Cancha de Bochas: Una de las áreas más curiosas del parque. Las esferas casi perfectas que se observan aquí no fueron colocadas por el hombre, sino que son el resultado de la erosión producida por el viento a lo largo de miles de años. En el camino, también se pueden distinguir otras formaciones llamativas, como una figura que recuerda a una esfinge.
El Submarino: Otra de las postales clásicas de Ischigualasto. Su forma alargada y erosionada explica claramente el origen de su nombre y lo convierte en uno de los puntos más fotografiados del recorrido.
Museo de Sitio Dr. William Sill: Este museo rinde homenaje al paleontólogo estadounidense que dio proyección internacional al parque. Allí se suelen brindar charlas explicativas a cargo de profesionales y cuenta con baños y un pequeño restaurante.
El Hongo: La última parada del circuito y una de las más famosas. Esta singular formación es ideal para la foto obligada del viaje. Detrás, como telón de fondo, se alzan las impresionantes Barrancas Coloradas, enormes paredones de tonos intensos que anticipan la cercanía del Cañón de Talampaya. El recorrido final junto a estos murallones naturales pone un broche de oro a una visita inolvidable.




