Un viaje diferente a través de la Toscana más desconocida.
Si estás planeando un viaje a la icónica región de la Toscana, con sus colinas ondulantes, viñedos interminables y encantadores pueblos medievales, pero querés alejarte de los circuitos más transitados, te proponemos un recorrido diferente. Más allá de Florencia, Siena y Pisa, existen rincones menos explorados que conservan toda la esencia de la Toscana. Aquí te presentamos algunos de ellos para que armes tu propia hoja de ruta y descubras una Toscana distinta, llena de historia, arte y paisajes sorprendentes.
Pontremoli y sus seis puentes medievales
Pontremoli es considerada por los italianos como la puerta de entrada a la Toscana, al ser la ciudad más septentrional de la región. Se puede acceder desde los aeropuertos de Génova o Florencia en una hora y media de coche, o desde Pisa en solo una hora. Ubicada en un valle rodeado de colinas y montañas en la frontera con Liguria y Emilia-Romaña, esta ciudad es un verdadero tesoro arquitectónico y cultural.
El casco antiguo está lleno de encanto, con calles estrechas y puentes medievales, como el Puente de la Crësa, que permiten viajar en el tiempo. Pontremoli forma parte de la región de Lunigiana, cuyo nombre proviene de la antigua ciudad romana de Luni, un puerto que facilitaba el transporte del famoso mármol blanco de Carrara. La ciudad alcanzó su esplendor en la Edad Media, primero como ciudad libre hasta el siglo XIII y luego como parte del Gran Ducado de Toscana en 1778.
Uno de sus mayores atractivos es el castillo de Piagnaro, que forma parte de la histórica Vía Francígena. En su interior alberga desde 1975 el Museo de las Estatuas Estelas, una colección fascinante de figuras antropomorfas de piedra arenisca con cabezas alargadas y rostros en forma de U, cuyo origen y significado siguen siendo un misterio. Otra joya es la Catedral de Santa María Assunta, que custodia una antigua estatua de madera de la Virgen con el Niño, del siglo XIII, conocida como la Virgen del Pueblo.
Después de recorrer la ciudad, una parada obligatoria es el Café La Cortina, donde podés probar el ‘amor’, el dulce de crema típico de Pontremoli. Para degustar la gastronomía local, visitá la Cooperativa La Guinadese en Guinadi, a solo 15 minutos en coche, donde se prepara el testarolo, una especie de pan plano cocido en ollas de hierro fundido llamadas “testi”.
Si te gustan las aventuras al aire libre, el Parque Nacional de los Apeninos Tosco-Emilianos, declarado reserva de la Biosfera por la UNESCO, ofrece senderos impresionantes, grutas y cascadas. Uno de los lugares más impresionantes es el Cañón de los Stretti di Giaredo, rodeado de formaciones rocosas milenarias con aguas cristalinas aptas para el baño.
Carrara y el oro blanco
A unos 50 minutos de Pontremoli se encuentra Carrara, mundialmente famosa por sus canteras de mármol blanco, que han sido explotadas desde tiempos romanos. Estas canteras, protegidas por la UNESCO, se extienden en los Alpes Apuanos y han sido la fuente de material para obras icónicas como la catedral de Pisa y el David de Miguel Ángel.
En el centro de la ciudad, podés visitar el Duomo de San Andrés, la estatua del Gigante y la casa donde se hospedaba Miguel Ángel mientras seleccionaba personalmente el mármol para sus esculturas. Para conocer más sobre esta piedra, visitá el Museo Cívico del Mármol, donde se exhiben objetos históricos y restos arqueológicos.
Desde el casco antiguo podés aventurarte en una excursión en jeep por las canteras. Una de las paradas obligadas es la cantera romana de Fossacava, abierta al público en 2021, que fue utilizada para embellecer monumentos de la antigua Roma, como la Columna de Trajano y el Panteón. También podés recorrer los puentes de Vara, construidos en 1880, y explorar las impresionantes galerías excavadas en la roca, que aparecen en la escena inicial de la película Quantum of Solace de James Bond.
Después de la visita a las canteras, no podés irte sin probar el famoso lardo di Colonnata, un embutido de tocino con denominación de origen, que se deja macerar en tinas de mármol durante meses para potenciar su sabor. Actualmente, hay 14 productores en este pequeño pueblo que siguen esta tradición centenaria.
La Certosa di Pisa, un monasterio en las montañas
Siguiendo rumbo al sur, en la ladera del Monte Pisano, se encuentra la Certosa di Pisa, un monasterio cartujo fundado en 1366. En su época de esplendor, a mediados del siglo XIX, 15 monjes y 34 hermanos vivían aquí en completo aislamiento, dedicados a la meditación y la oración. Pasaban la mayor parte del tiempo en sus celdas individuales, con pocas horas dedicadas al trabajo manual y sin consumir carne.
El monasterio cerró definitivamente en 1972, pero hoy se puede visitar junto con el Museo de Historia Natural, ubicado en las antiguas bodegas y almacenes del complejo.
Vicopisano, el fuerte de Brunelleschi
A solo 10 kilómetros de la Certosa di Pisa, se encuentra Vicopisano, un pueblo medieval fortificado por Filippo Brunelleschi, el arquitecto de la cúpula de la catedral de Florencia. En 1428, diseñó un complejo defensivo con torres, puentes levadizos y pasarelas que aún se conservan, rodeados de un paisaje de viñedos y olivares.
En la granja orgánica Frantoio di Vicopisano, podés degustar aceite de oliva, vinos y embutidos locales, así como probar la sopa toscana, en una experiencia gastronómica completa.
San Miniato y la trufa blanca
El viaje por la Toscana finaliza en San Miniato, un encantador pueblo medieval en lo alto de una colina, famoso por su tartufo bianco, la trufa blanca. Este preciado hongo se recolecta entre septiembre y diciembre, y en 1954 se encontró aquí la trufa más grande de la historia, que fue regalada al presidente de EE.UU., Dwight Eisenhower.
Actualmente, hay alrededor de 1.700 cazadores autorizados que buscan trufas en los bosques de la zona. Si querés vivir esta experiencia, podés unirte a una excursión con Mattia Gazzarrini, un experto local que organiza degustaciones y recorridos guiados con perros entrenados para encontrar estos tesoros gastronómicos.
En 2021, la UNESCO declaró la trufa blanca toscana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, consolidando su importancia cultural y culinaria.
Descubrí la Toscana más auténtica
La Toscana es mucho más que sus destinos turísticos más conocidos. Estos rincones menos explorados ofrecen una combinación perfecta de historia, arte, gastronomía y paisajes impresionantes. Ya sea recorriendo castillos medievales, explorando antiguas canteras de mármol o degustando trufas en bosques centenarios, cada parada en este viaje te permitirá descubrir una faceta diferente y más auténtica de esta región mágica de Italia.



