10 trenes panorámicos de Europa que merecen un viaje por sus paisajes espectaculares
Viajar en tren por Europa es una de las formas más atractivas de descubrir sus paisajes, ciudades y pueblos con encanto. Desde los glaciares de los Alpes suizos hasta los fiordos de Noruega, pasando por los viñedos de Portugal y los bosques de Escocia, el continente cuenta con rutas ferroviarias que convierten el trayecto en una experiencia inolvidable. Algunos trenes destacan por sus grandes ventanales y vistas panorámicas; otros conservan el encanto de las locomotoras de vapor o recuperan el lujo de los viajes de principios del siglo XX. Si buscas una forma diferente de recorrer Europa, estas diez rutas de tren panorámico combinan naturaleza, historia, arquitectura e ingeniería ferroviaria.
1. Bernina Express: de los Alpes suizos al norte de Italia
El Bernina Express es uno de los trenes panorámicos más famosos de Europa. Sus característicos vagones rojos recorren los Alpes y conectan Chur, en Suiza, con Tirano, en Italia, a través de un paisaje de glaciares, lagos de montaña, bosques y pueblos alpinos.
A lo largo de aproximadamente 156 kilómetros, el tren atraviesa 55 túneles y cruza 196 puentes. Entre los puntos más impresionantes destacan el viaducto de Landwasser, que parece surgir directamente de la montaña, y el viaducto helicoidal de Brusio, una obra de ingeniería que permite superar el desnivel mediante una curva circular.
La línea ferroviaria de Albula y Bernina, por la que circula el tren, forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. Sus grandes ventanales permiten disfrutar de las vistas durante todo el trayecto, convirtiéndolo en una experiencia imprescindible para quienes desean descubrir los paisajes alpinos.
2. Tren de Flåm: montañas y cascadas en Noruega
El pequeño pueblo de Flåm, situado junto al fiordo de Aurland, es el punto de partida de una de las rutas ferroviarias más espectaculares de Escandinavia. El tren de Flåm recorre unos 20 kilómetros hasta Myrdal, donde conecta con la línea ferroviaria entre Bergen y Oslo.
Durante aproximadamente una hora, el recorrido atraviesa profundos valles, montañas escarpadas, túneles excavados en la roca y cascadas que descienden por las laderas. El desnivel que supera el tren es de unos 866 metros, una característica que convierte esta línea en una destacada obra de ingeniería.
El trayecto permite contemplar algunos de los paisajes más representativos de los fiordos noruegos. Es una opción especialmente atractiva para quienes desean combinar una visita a Flåm con otras excursiones por la naturaleza y los pueblos de la región.
3. Linha do Douro: viñedos y pueblos junto al río en Portugal
La Linha do Douro ofrece una forma diferente de descubrir el norte de Portugal siguiendo el curso del río Duero. El recorrido parte de Oporto y atraviesa un paisaje de viñedos en terrazas, pequeñas localidades y laderas que descienden hacia el agua.
La histórica estación de São Bento, conocida por sus paneles de azulejos, es uno de los lugares más emblemáticos de Oporto. Desde allí, el viaje permite adentrarse progresivamente en el valle del Duero, una región reconocida internacionalmente por sus vinos y su patrimonio cultural.
Uno de los tramos más atractivos se encuentra entre Peso da Régua y Pocinho, dentro del Alto Duero Vinhateiro, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. La combinación de viñedos, curvas del río y pueblos tradicionales hace de esta ruta una excelente elección para quienes buscan paisajes rurales y gastronomía portuguesa.
4. The Jacobite: el tren de Harry Potter en Escocia
The Jacobite es una de las experiencias ferroviarias más conocidas del Reino Unido, especialmente entre los aficionados a las películas de Harry Potter. Esta histórica locomotora de vapor conecta Fort William con Mallaig, atravesando algunos de los paisajes más impresionantes de las Highlands escocesas.
El trayecto de ida y vuelta suma aproximadamente 135 kilómetros y ofrece vistas de lagos, montañas y extensos paisajes verdes. Uno de sus momentos más esperados es el paso por el viaducto de Glenfinnan, una construcción de arcos de hormigón que se ha convertido en un icono cinematográfico.
Durante el recorrido también pueden contemplarse el lago Eilt y el entorno del lago Shiel, además de las montañas cercanas a Fort William. La combinación de vapor, historia ferroviaria y escenarios naturales convierte este viaje en una propuesta ideal para explorar las Tierras Altas de Escocia.
5. Belmond British Pullman: lujo ferroviario en Inglaterra
Para quienes prefieren una experiencia vinculada con la elegancia y la historia, el Belmond British Pullman recupera el ambiente de los grandes trenes de lujo de principios del siglo XX. Sus vagones restaurados, muchos de ellos con elementos decorativos de las décadas de 1920 y 1930, evocan una época en la que viajar en tren era una experiencia sofisticada.
Las excursiones suelen partir de la estación London Victoria y ofrecen diferentes itinerarios por el sur de Inglaterra. Según la programación, es posible visitar destinos históricos y culturales como Bath, Canterbury, Cambridge o el entorno del castillo de Highclere.
A bordo, la experiencia combina interiores clásicos, servicio gastronómico y vistas de la campiña inglesa. Más que una ruta panorámica convencional, es una propuesta para disfrutar del viaje como parte esencial de la experiencia.
6. Glacier Express: el tren más lento de los Alpes suizos
Conocido como el tren rápido más lento del mundo, el Glacier Express conecta Zermatt con St. Moritz en un recorrido que dura aproximadamente ocho horas. Sus vagones panorámicos permiten contemplar algunos de los paisajes más espectaculares de Suiza.
La ruta atraviesa valles profundos, pueblos de montaña, bosques alpinos y gargantas rocosas. Entre sus grandes atractivos se encuentran el puerto de Oberalp, el punto más elevado del trayecto, y la garganta del Rin, conocida como el Gran Cañón Suizo.
Durante el viaje, el tren cruza 291 puentes y atraviesa 91 túneles. También ofrece vistas del entorno alpino próximo al Matterhorn, una de las montañas más reconocibles del continente. Es una alternativa ideal para quienes desean descubrir Suiza sin prisas y disfrutar del paisaje desde la comodidad del tren.
7. Semmeringbahn: una joya de la ingeniería en Austria
Inaugurada en 1854, la Semmeringbahn es una de las líneas ferroviarias históricas más importantes de Europa. Conecta Gloggnitz y Mürzzuschlag, atravesando una región montañosa de Austria mediante túneles, puentes y viaductos construidos para superar importantes desniveles.
El recorrido pasa por 15 túneles y 16 viaductos, además de numerosos puentes de piedra. Su trazado serpentea entre bosques, laderas y pequeños pueblos alpinos, ofreciendo panorámicas que cambian a medida que el tren avanza.
La línea de Semmering fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco debido a su relevancia histórica y técnica. Además de ser una opción interesante para los amantes de los trenes, permite conocer una región menos concurrida que otros destinos alpinos más famosos.
8. Transcantábrico: un viaje de lujo por el norte de España
El Transcantábrico Gran Lujo propone descubrir la cornisa cantábrica a bordo de un tren turístico que combina paisajes costeros, gastronomía regional y visitas culturales. Su itinerario habitual conecta Santiago de Compostela con San Sebastián, o realiza el recorrido inverso, a lo largo de ocho días y siete noches.
Durante el viaje, los pasajeros pueden conocer ciudades históricas, pueblos marineros y paisajes verdes característicos de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Las excursiones permiten acercarse al patrimonio arquitectónico y cultural del norte peninsular, mientras que la experiencia a bordo incorpora salones elegantes y suites diseñadas para ofrecer comodidad.
Es una propuesta especialmente atractiva para quienes desean realizar un viaje organizado y descubrir varios destinos sin tener que cambiar constantemente de alojamiento.
9. Welsh Highland Railway: un tren histórico entre montañas galesas
El Welsh Highland Railway recorre aproximadamente 40 kilómetros entre Caernarfon y Porthmadog, en Gales, a bordo de trenes históricos que atraviesan el Parque Nacional de Eryri, conocido también como Snowdonia.
El paisaje combina bosques, lagos, valles y montañas, entre ellas Yr Wyddfa, el pico más alto de Gales. La ruta permite conocer una región donde la naturaleza y la tradición ferroviaria mantienen una relación estrecha.
Una de sus ventajas es la posibilidad de enlazar con el Ffestiniog Railway, otra línea histórica de vía estrecha reconocida por su importancia en la historia del ferrocarril británico. Ambas rutas ofrecen una manera pausada de explorar el paisaje galés.
10. Inlandsbanan: atravesar la naturaleza salvaje de Suecia
La Inlandsbanan, cuyo nombre significa línea del interior, recorre el corazón de Suecia y permite descubrir regiones alejadas de los circuitos turísticos más habituales. Su trazado supera los 1.200 kilómetros y conecta Mora con Gällivare, atravesando bosques, lagos, ríos y pequeñas localidades.
Durante la temporada de verano, los trenes turísticos ofrecen una forma relajada de explorar el interior sueco. El recorrido permite observar paisajes naturales de gran extensión y, en determinadas zonas, avistar renos y otros animales salvajes.
Las paradas y el ritmo del viaje facilitan el contacto con la naturaleza y las comunidades locales. Es una alternativa interesante para quienes buscan una experiencia ferroviaria diferente, lejos de las grandes ciudades y rodeados de los paisajes del norte de Europa.
Una forma diferente de descubrir Europa sobre raíles
Desde los Alpes hasta los fiordos noruegos, estas diez rutas demuestran que viajar en tren puede ser mucho más que trasladarse de un destino a otro. Cada recorrido ofrece una combinación particular de naturaleza, historia, cultura e ingeniería, con paisajes que invitan a disfrutar del trayecto sin prisas. Elegir uno de estos trenes panorámicos es una oportunidad para descubrir otra perspectiva de Europa y convertir el propio viaje en uno de los recuerdos más especiales de las vacaciones.




