¿Cómo puede ayudar a proteger el corazón el jengibre?
Durante siglos, el jengibre ha sido un ingrediente fundamental en la medicina tradicional, utilizado para tratar desde náuseas hasta dolores digestivos. Su aroma intenso y sabor picante lo convierten también en un favorito de la cocina asiática y ayurvédica. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que esta raíz va mucho más allá de sus efectos digestivos: podría tener un impacto significativo en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Una revisión científica publicada en marzo de 2025 en la revista Cureus, bajo el título “Jengibre: un suplemento nutracéutico para la protección contra diversas enfermedades cardiovasculares en ensayos clínicos”, analizó múltiples estudios clínicos y observacionales. Los autores concluyeron que el jengibre tiene potencial para mejorar varios factores de riesgo asociados a las enfermedades del corazón. A continuación, te explicamos cinco maneras en las que el jengibre puede actuar como aliado de la salud cardiovascular.
1. Ayuda a reducir la presión arterial sistólica
Uno de los hallazgos más consistentes de la revisión es la capacidad del jengibre para reducir la presión arterial sistólica, el valor superior en las lecturas de presión. Esta medida indica la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes arteriales cuando el corazón se contrae. Cuando es elevada, aumenta el riesgo de desarrollar problemas graves como infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia cardíaca.
Algunos estudios apuntan a que ciertos compuestos activos del jengibre actúan de forma similar a los medicamentos conocidos como bloqueadores de los canales de calcio, que se recetan para tratar la hipertensión. Estos fármacos relajan las arterias, facilitando el flujo de sangre y reduciendo la carga sobre el corazón. En el caso del jengibre, sus efectos naturales podrían contribuir a una reducción moderada pero significativa de la presión arterial, especialmente cuando se incorpora regularmente como suplemento o alimento.
2. Mejora el perfil lipídico: menos colesterol y triglicéridos
Otro aspecto relevante es el impacto del jengibre sobre el colesterol LDL (conocido como colesterol “malo”) y los triglicéridos, dos indicadores clave en la salud cardiovascular. La acumulación de estas grasas en el torrente sanguíneo favorece la formación de placas en las arterias, un proceso llamado aterosclerosis que puede derivar en complicaciones como angina de pecho, infartos o derrames cerebrales.
Según los estudios incluidos en la revisión, personas con obesidad o diabetes tipo 2 que consumieron jengibre (en dosis de hasta 1,8 gramos diarios) mostraron reducciones significativas en los niveles de colesterol total, colesterol LDL y triglicéridos. Este efecto se atribuye a varias acciones biológicas: el jengibre puede inhibir la síntesis hepática de colesterol, estimular la excreción de ácidos biliares y favorecer la actividad de enzimas que descomponen lípidos.
Además, el jengibre es rico en fitoquímicos como polifenoles y flavonoides, compuestos con propiedades antioxidantes que también previenen la oxidación del colesterol LDL, uno de los primeros pasos en la formación de placa arterial.
3. Reduce la inflamación crónica, una causa silenciosa de enfermedad
La inflamación crónica es un enemigo silencioso del cuerpo. A diferencia de la inflamación aguda que ayuda a combatir infecciones, la inflamación persistente está relacionada con numerosas patologías crónicas, incluyendo la enfermedad coronaria. El jengibre contiene varios compuestos fenólicos –entre ellos los gingeroles, shogaoles y paradoles– que han demostrado tener efectos antiinflamatorios notables.
Ensayos clínicos han revelado que una ingesta diaria de 2 gramos de jengibre durante tres meses puede reducir marcadores inflamatorios en personas con riesgo cardiovascular. Esta acción antiinflamatoria se complementa con otros beneficios: los fitoquímicos del jengibre también pueden fortalecer el sistema inmunitario y neutralizar los radicales libres, que son moléculas inestables capaces de dañar las células y acelerar el envejecimiento.
La inflamación sistémica es considerada un factor crucial en la progresión de la aterosclerosis. Al combatir esta inflamación desde una raíz natural como el jengibre, se podría contribuir a la prevención de complicaciones cardiovasculares a largo plazo.
4. Protege contra la aterosclerosis mediante su poder antioxidante
La aterosclerosis, es decir, el endurecimiento y estrechamiento de las arterias debido a la acumulación de placas de grasa y colesterol, es una de las principales causas de eventos cardíacos. El jengibre se ha mostrado eficaz en este terreno gracias a sus propiedades antioxidantes, que ayudan a prevenir el daño oxidativo provocado por los radicales libres.
Estos compuestos destructivos pueden dañar el endotelio (la capa interna de las arterias), facilitando la adhesión de lípidos y células inflamatorias. El jengibre, al neutralizar estos radicales libres, protege las células del corazón y de los vasos sanguíneos, lo que podría ralentizar o incluso impedir el desarrollo de la enfermedad arterial.
Además de sus efectos preventivos, algunos estudios sugieren que el jengibre también podría contribuir a reducir el tamaño de las placas existentes, aunque se necesita más investigación para confirmar este efecto en humanos.
5. Mejora el control del azúcar en sangre, clave para la salud del corazón
No podemos hablar de enfermedades cardiovasculares sin mencionar la diabetes tipo 2, una condición metabólica estrechamente relacionada con el riesgo cardíaco. El jengibre ha demostrado ser un aliado natural en el control de la glucemia, especialmente gracias a un compuesto activo llamado 6-gingerol.
Este fitonutriente estimula la absorción de glucosa en las células musculares, reduciendo así la cantidad de azúcar que circula en la sangre. Además, mejora la sensibilidad a la insulina, lo cual es fundamental en personas con resistencia insulínica.
En uno de los ensayos revisados, pacientes diabéticos que consumieron 1.600 mg de jengibre al día durante tres meses mostraron reducciones notables en los niveles de glucosa en ayunas, insulina circulante y hemoglobina glucosilada (HbA1c), un indicador del control de la glucemia a largo plazo. Estos resultados son especialmente prometedores porque el control del azúcar es un factor crucial para prevenir complicaciones cardíacas en personas con diabetes.
Consideraciones antes de incorporar jengibre a la dieta
Aunque estos resultados son alentadores, los propios autores de la revisión señalan algunas precauciones. La mayoría de los estudios analizados varían en cuanto a la dosis utilizada, la duración del tratamiento, el tipo de población y la forma de presentación del jengibre (fresco, en polvo, cápsulas, extractos, etc.). Por eso, no existe aún una dosis estándar universalmente recomendada.
También es importante tener en cuenta que, si bien el jengibre puede actuar como un excelente complemento, no sustituye los tratamientos médicos convencionales. Debe incorporarse dentro de un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular, buen descanso y control del estrés.
Quienes tomen medicación para la presión arterial, anticoagulantes, o medicamentos para la diabetes deben consultar con un profesional de la salud antes de empezar a tomar suplementos de jengibre, ya que podría haber interacciones no deseadas.
En cambio, incorporarlo como ingrediente fresco o seco en infusiones, jugos, sopas o comidas es una forma segura y sabrosa de empezar a disfrutar de sus beneficios.
El jengibre no solo añade sabor y calidez a nuestros platos, sino que también puede desempeñar un papel importante en la prevención de enfermedades cardíacas. Sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antihipertensivas, hipolipemiantes y antidiabéticas lo convierten en un verdadero aliado del corazón. Como siempre, la clave está en la moderación, la constancia y el acompañamiento profesional.



