¿Cómo preparar espinacas con bechamel?

Las espinacas son una de esas verduras que rara vez pasan desapercibidas. Hay quienes las disfrutan desde la infancia y quienes prefieren evitarlas por su sabor intenso o su textura. Sin embargo, esta receta tiene la capacidad de reconciliar incluso a los más escépticos con este ingrediente tan nutritivo. La combinación de espinacas con salsa bechamel crea un plato suave, cremoso y lleno de sabor, perfecto tanto para una comida cotidiana como para acompañar carnes, pescados o huevos.

La clave de esta preparación está en el equilibrio. La intensidad natural de las espinacas se suaviza gracias a la cremosidad de la bechamel, mientras que el toque final de queso gratinado aporta una capa dorada y sabrosa que convierte el conjunto en una auténtica delicia. El resultado es una receta reconfortante, fácil de hacer y con una textura muy agradable.

Aunque pueda parecer un plato elaborado, lo cierto es que su preparación es bastante sencilla y no requiere técnicas complicadas. Básicamente, se elaboran dos preparaciones por separado: por un lado las espinacas salteadas y, por otro, una bechamel clásica. Después se mezclan ambas y se termina el plato en el horno para conseguir ese gratinado irresistible que tanto gusta.

Si decides utilizar espinacas frescas, es normal sorprenderse por el enorme volumen que ocupan al principio. Sin embargo, no hay motivo para preocuparse, ya que durante la cocción reducen muchísimo su tamaño debido al agua que contienen. Lo que parece una gran cantidad termina convirtiéndose en una porción bastante razonable una vez cocinada. También se pueden usar espinacas congeladas para ahorrar tiempo, obteniendo igualmente un resultado muy bueno.

La bechamel es otro de los elementos fundamentales de la receta. Prepararla correctamente marcará la diferencia entre una salsa ligera y cremosa o una demasiado espesa y pesada. El truco principal consiste en añadir la leche fría a la mezcla caliente de mantequilla y harina. Este contraste de temperatura ayuda a evitar los temidos grumos y facilita conseguir una textura uniforme y sedosa. Además, condimentarla con nuez moscada realza muchísimo el sabor final.

Otro aspecto interesante de esta receta es su versatilidad. Puede servirse como plato principal en una cena ligera o utilizarse como guarnición en un menú más completo. Incluso se puede preparar con antelación y gratinar justo antes de servir. Además, admite pequeñas variaciones, como añadir jamón cocido, bacon crujiente o diferentes tipos de queso para darle un toque personal.

El gratinado final merece una mención especial. Unos minutos bajo el grill son suficientes para que el queso se funda y adquiera un color dorado apetecible. Ese contraste entre la superficie ligeramente crujiente y el interior cremoso convierte cada cucharada en una experiencia muy reconfortante.

¿Cómo preparar espinacas con bechamel?

Ingredientes:

  • 1 cebolla
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 800 g de espinacas frescas (400 g si son congeladas)
  • 4 dientes de ajo
  • Pimienta negra recién molida
  • Sal
  • 75 g de mantequilla
  • 75 g de harina de trigo de todo uso
  • 750 ml de leche entera fría de la nevera
  • Nuez moscada
  • 50 g de queso rallado para gratinar

Preparación:

  1. Pelar y cortar la cebolla en juliana. Calentar las dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén amplia y profunda a fuego medio. Cuando el aceite esté caliente, incorporar la cebolla y cocinar durante unos 6 o 7 minutos hasta que quede tierna y ligeramente transparente. Remover con frecuencia para evitar que se queme.
  2. Si se utilizan espinacas frescas, lavarlas bien y escurrirlas antes de incorporarlas a la sartén. Cocinarlas junto con la cebolla hasta que pierdan gran parte de su volumen y se evapore el exceso de agua. Como al principio ocupan mucho espacio, se pueden añadir poco a poco a medida que se van reduciendo.
  3. En caso de utilizar espinacas congeladas, prepararlas siguiendo las indicaciones del fabricante. Mientras se cocinan, pelar y picar finamente los dientes de ajo. Cuando las espinacas estén listas y sin exceso de líquido, añadir el ajo picado, salpimentar al gusto y mezclar bien. Reservar.
  4. Para preparar la bechamel, derretir la mantequilla en un cazo a fuego medio. Una vez líquida, agregar la harina y remover constantemente durante un par de minutos para cocinarla y eliminar el sabor a crudo.
  5. Retirar el cazo del fuego e incorporar toda la leche fría de una sola vez. Mezclar bien hasta disolver completamente la harina. Volver a colocar el cazo al fuego y cocinar removiendo con frecuencia. Cuando empiece a hervir, mantener la cocción unos 10 minutos hasta obtener una salsa cremosa y homogénea.
  6. Condimentar la bechamel con sal, pimienta negra y una cantidad generosa de nuez moscada. Mezclar la salsa con las espinacas y repartir la preparación en una fuente apta para horno o en recipientes individuales.
  7. Precalentar el horno a 180 ºC con la función grill. Espolvorear el queso rallado sobre la superficie y gratinar durante unos minutos, hasta que el queso se funda y quede dorado al gusto.