Jesús de Miguel: revelan cómo reaccionó su padre al ver el accidente por televisión

La muerte de Jesús de Miguel Alameda, el futbolista del Tenerife que falleció a los 30 años después de sufrir un grave incidente durante un partido frente al FC Andorra, provocó una profunda conmoción en el ámbito deportivo y en su localidad natal. En medio del dolor por la pérdida, comenzaron a conocerse algunos detalles sobre cómo recibió la noticia su entorno familiar, especialmente su padre, quien habría presenciado por televisión el momento del choque con el arquero Jesús Owono.

El encuentro entre el Tenerife y el Andorra terminó marcado por una situación que generó preocupación inmediata entre los jugadores, el cuerpo técnico y los espectadores. Durante una acción del partido, Owono impactó con su rodilla contra el pecho de De Miguel, quien necesitó asistencia médica y fue trasladado de urgencia a un hospital. Pese a los esfuerzos del equipo sanitario, el delantero falleció horas después, una noticia que dejó en segundo plano cualquier aspecto deportivo de la competencia.

Mientras la familia del futbolista pidió mantener la privacidad durante este difícil momento, algunas personas cercanas comenzaron a compartir recuerdos y detalles sobre las circunstancias en las que se enteraron de lo sucedido. Uno de los testimonios que más repercusión generó fue el de Alejandro, un vecino de Navahermosa, localidad de Toledo de la que era oriundo De Miguel.

El hombre, que además es propietario de un hotel restaurante frecuentado por el padre del jugador, habló sobre lo ocurrido durante una entrevista con el programa ‘Y Ahora Sonsoles’, emitido por Antena 3. Aunque aclaró que no se encontraba en el establecimiento cuando sucedieron los hechos, explicó que fueron sus familiares quienes posteriormente le contaron cómo había reaccionado el padre del futbolista.

Según relató, el hombre acostumbraba a acercarse al lugar para seguir los partidos de su hijo a través de la televisión. Por esa razón, aquel encuentro también lo estaba viendo desde el restaurante, a pesar de encontrarse a cientos de kilómetros de Tenerife. La noticia de lo ocurrido lo tomó por sorpresa y, de acuerdo con el testimonio, su reacción estuvo marcada por una profunda preocupación.

“Yo no me encontraba aquí en el momento porque estaba afuera de viaje y cuando vine me lo contó un poco mi familia, De Jesús es de aquí del pueblo y el padre cuando andaba por aquí le gustaba subir aquí a ver los partidos de futbol”, explicó Alejandro durante la conversación televisiva.

El testigo señaló que, al observar la gravedad de la acción y advertir que su hijo necesitaba asistencia médica, el padre comenzó a angustiarse. La preocupación fue inmediata y, según contó, no tardó en pensar en cómo llegar hasta Tenerife para acompañarlo. Su primera reacción habría sido organizar el traslado, buscar un vuelo y reunirse con su esposa para viajar cuanto antes.

“Sí que es cierto que cuando estaba y vio la entrada, el hombre en seguida empezó a llorar y a sentirse mal por su hijo por la entrada que había visto y viendo la gravedad enseguida se puso en pensamiento de buscar un vuelo, recoger a su mujer y marcharse para Tenerife, lógicamente como haríamos cualquier padre o madre”, destacó el vecino.

El relato permite conocer una parte de lo que vivió la familia mientras seguía las imágenes del encuentro desde la distancia. La incertidumbre sobre el estado de salud del delantero y las primeras noticias sobre su traslado en ambulancia hicieron que los allegados permanecieran pendientes de cada actualización. En ese momento, todavía existía la esperanza de que pudiera recuperarse.

Alejandro también recordó que la gravedad de la acción había generado preocupación entre quienes seguían el partido. Según su percepción, el impacto fue evidente incluso para los espectadores que no conocían personalmente al jugador. La situación provocó una reacción de inquietud generalizada, mientras se aguardaban novedades sobre su evolución médica.

“Lo valoró (la gravedad) como todos los que lo estábamos viendo o vieron el partido, es una entrada durísima, que bueno en el futbol a veces por desgracia suceden; nos ha tocado a nosotros aquí”.

Además de contar cómo reaccionó el padre de De Miguel, el vecino quiso recordar al futbolista desde una perspectiva más personal. Para quienes viven en Navahermosa, Jesús no era solamente un deportista que había llegado a competir en el fútbol profesional: era alguien conocido desde pequeño, perteneciente a una familia arraigada en la localidad y que mantenía el vínculo con sus raíces.

Aunque desarrollaba su carrera deportiva en Tenerife, el delantero solía regresar a su pueblo durante los veranos y en algunos períodos de descanso. Esas visitas le permitían reencontrarse con personas conocidas y compartir tiempo en el lugar donde había crecido. Su presencia era recordada con cariño por los vecinos, que seguían también su trayectoria dentro del deporte.

“Era un chaval muy conocido aquí en Navahermosa, padre y madre de aquí y él por sus veranos, sus ratos libres solía pasar por Navahermosa aunque él estaba en Tenerife jugando”, contó Alejandro.

Su hija Carla tiene un año y cuatro meses de edad.

El propietario del establecimiento insistió en que De Miguel era una persona apreciada por la comunidad y destacó su manera de relacionarse con los demás. “Es de aquí, la gente pues le queríamos mucho, una persona muy agradable, simpática y con muchas ganas de vivir”.

Las declaraciones reflejan el impacto que tuvo la noticia en una localidad donde el futbolista conservaba sus vínculos familiares y personales. La pérdida no solo afectó a quienes compartían con él el ámbito deportivo, sino también a vecinos y conocidos que seguían su carrera y celebraban sus regresos al pueblo.

Mientras tanto, el recuerdo de Jesús de Miguel permanece presente entre sus familiares, compañeros y seguidores. Su fallecimiento transformó un encuentro de fútbol en una jornada de profundo dolor y dejó a una comunidad entera pendiente de acompañar a sus seres queridos. Las palabras de Alejandro permitieron conocer, además, la angustia que atravesó su padre al enterarse de lo ocurrido mientras veía el partido desde la distancia.