5 mujeres que han cambiado al mundo con sus invenciones.
Cuando hablamos de inventores célebres, nombres como Thomas Edison, Graham Bell, Juan de la Cierva y los hermanos Wright suelen venir a la mente con facilidad. Estos hombres son conocidos por sus invenciones que transformaron la historia, y su legado ha sido ampliamente reconocido. Sin embargo, la historia está llena de mujeres inventoras que también hicieron aportes significativos, pero cuyas contribuciones no siempre han recibido la misma atención. Mientras que figuras como Marie Curie son ampliamente conocidas, muchas otras mujeres inventoras han quedado en la sombra, a pesar de que sus creaciones impactan nuestra vida diaria.
Para resaltar el trabajo de estas mujeres en ciencia y tecnología, nació el blog “Mujeres con Ciencia”, una iniciativa de la Cátedra de Cultura Científica del País Vasco (UPV/EHV). Este proyecto busca dar visibilidad a las mujeres que han hecho aportes cruciales en estos campos. Inspirados por esta iniciativa, exploraremos a continuación las historias de cinco inventoras cuyas ideas revolucionarias han dejado una huella imborrable en el mundo.
1. Rachel Zimmerman:
Pionera en la comunicación para personas con discapacidades.
En 1984, una niña canadiense de solo 12 años, Rachel Zimmerman, hizo una contribución significativa al campo de la tecnología asistiva al inventar la impresora Blissymbol. Este software fue diseñado para ayudar a personas con discapacidades y dificultades de comunicación a expresarse de manera efectiva. El sistema permitía a los usuarios señalar símbolos en una pantalla táctil, los cuales eran traducidos en lenguaje escrito por medio de un programa de computadora.
La innovación de Rachel comenzó como un proyecto para una feria de ciencias en su escuela, donde transformó una tableta Atari en un panel táctil Blissymbolics, conectado a una impresora. Su invención no solo ganó reconocimiento en su escuela, sino que también compitió en la Exposición Mundial de Logros de Jóvenes Inventores, donde obtuvo una medalla de plata a nivel nacional en Canadá.
Zimmerman continuó su carrera en la ciencia, estudiando física y obteniendo un máster en ciencias espaciales. Actualmente, trabaja en el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, donde se especializa en la educación sobre tecnología y divulgación científica. Su sueño es utilizar las últimas tecnologías espaciales desarrolladas por la NASA para ayudar a personas con discapacidad.
2. Marie Harel:
La madre del queso camembert.
Marie Harel, una quesera de la región de Normandía en Francia, es la mujer a quien se le atribuye la creación del queso Camembert en 1791. Según la leyenda, Marie perfeccionó una receta que había recibido del abad Charles-Jean Bonvoust, quien se había refugiado en la granja de Marie durante la Revolución Francesa. Bonvoust le enseñó a Marie el secreto de la fabricación del queso brie, y ella, con ingenio, lo adaptó y mejoró, creando así el primer queso Camembert.
El queso creado por Marie Harel se popularizó rápidamente y, en 1855, cuando se inauguró la línea ferroviaria París-Granville, comenzó a ganar reconocimiento. La hija de Marie, Marie Paynel, entregó una porción de este queso al emperador Napoleón III, quien quedó tan impresionado que ordenó recibir el queso de manera regular. En 1880, se comenzó a envasar el Camembert en pequeñas cajas de madera, lo que facilitó su transporte y contribuyó a su difusión global.
3. Julia Montoussé Frages:
La verdadera inventora de la fregona.
Aunque la invención de la fregona se ha atribuido comúnmente a Manuel Jalón en 1958, la realidad es que dos mujeres, Julia Montoussé Frages y su hija Julia Rodríguez-Maribona, ya habían registrado una patente similar en 1953. Estas avilesinas crearon una disposición de cubo, palo y trapo que facilitaba el lavado, fregado y secado de pisos sin necesidad de arrodillarse, un avance significativo en un tiempo en que las mujeres eran las principales responsables de las tareas del hogar.
El modelo de utilidad que registraron con el número 34.262 describía un dispositivo adaptable a diferentes recipientes, como cubos y baldes, lo que permitía su uso en una amplia variedad de superficies. Este invento fue un hito en la historia de los utensilios domésticos, liberando a las mujeres de la postura incómoda y dolorosa que implicaba limpiar los suelos de rodillas.
4. Patricia Billings:
La escultora que reinventó los materiales de construcción.
Patricia Billings, una escultora con una mente curiosa y determinada, se embarcó en una misión para crear un material que fuera prácticamente indestructible e incombustible. La idea surgió después de que una de sus esculturas de yeso se rompiera tras meses de trabajo. Conocedora de que muchos escultores del Renacimiento usaban un aditivo de cemento para mejorar la durabilidad de sus obras, Patricia comenzó a experimentar con diferentes mezclas en su laboratorio casero.
Después de ocho años de pruebas, Patricia desarrolló un aditivo lechoso que actuaba como un catalizador en una mezcla de yeso y hormigón, creando un material resistente tanto al calor como al impacto. Este material, al que llamó Geobond®, no solo es incombustible, sino también no tóxico, lo que lo convierte en una alternativa viable al amianto. Su versatilidad y resistencia lo hacen ideal para su uso en una amplia gama de aplicaciones, desde la construcción de edificios y puentes hasta la fabricación de aviones.
5. Josephine Cochrane:
La inventora del lavavajillas moderno.
Josephine Cochrane, una dama de la alta sociedad, decidió enfrentarse a un problema cotidiano que la afectaba personalmente: los numerosos platos que se rompían durante el proceso de lavado en sus cenas. Aunque no era ella quien lavaba los platos, la frustración por las pérdidas de su lujosa vajilla la llevó a diseñar una máquina que pudiera hacer el trabajo de manera más eficiente.
Cochrane creó un prototipo en el que una rueda dentro de una caldera contenía compartimentos diseñados para sostener platos y utensilios. La rueda se movía mediante un motor, mientras que el agua con jabón entraba y salía por diferentes conductos, lavando los platos automáticamente. Su invento, conocido como el “Lavavajillas Cochrane”, fue presentado en la Exposición de Chicago de 1893, donde ganó el premio al mejor invento. Posteriormente, Josephine fundó la Compañía Garis-Cochran, precursora de la empresa Whirpool, que aún hoy es sinónimo de innovación en electrodomésticos.




