¿Cómo hacer crema de puerros?

La crema de puerros es una receta sencilla, reconfortante y llena de sabor, ideal para disfrutar de una comida ligera en cualquier época del año. Esta versión es más ligera que la tradicional vichyssoise, ya que no lleva crema ni papa. Para prepararla, utilizaremos puerros frescos, cebolla, aceite de oliva, caldo de verduras y un poco de leche, que aportará una textura cremosa sin resultar pesada.

El secreto de esta receta está en cocinar lentamente las verduras para que se ablanden y liberen todo su sabor antes de triturarlas. De esta manera, conseguiremos una crema de puerros suave, homogénea y delicada, perfecta para servir como primer plato en una comida cotidiana o como entrada en una ocasión especial.

Además, se trata de una preparación económica que requiere pocos ingredientes y apenas unos minutos de trabajo. Puedes servirla caliente durante los días fríos o tibia cuando te apetezca un plato más ligero. Acompañada de unos crutones crujientes o de unas tiras finas de puerro, se convierte en una propuesta deliciosa y muy versátil.

¿Cómo hacer crema de puerros?

Ingredientes:

  • 2 puerros grandes, utilizando únicamente la parte blanca.
  • 1 cebolla.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva.
  • Sal a gusto.
  • 400 ml de caldo de verduras.
  • 100 ml de leche.
  • Pimienta negra molida a gusto.

Estos ingredientes permiten obtener una crema de verduras de sabor suave y equilibrado. El puerro es el protagonista de la receta, mientras que la cebolla aporta un toque ligeramente dulce. Por su parte, el caldo de verduras ayuda a cocinar los ingredientes y la leche proporciona una textura más cremosa sin necesidad de añadir crema.

Si buscas una receta de crema de puerros sin crema y sin papa, esta alternativa es perfecta para disfrutar de un plato sencillo, con ingredientes habituales y una preparación al alcance de cualquier persona.

Preparación:

1. Preparar y cortar las verduras

Lavamos bien los puerros para eliminar cualquier resto de tierra que pueda quedar entre sus capas. Retiramos la parte verde más dura y utilizamos únicamente la parte blanca. Los secamos y los picamos en trozos pequeños.

A continuación, pelamos la cebolla y la cortamos finamente. Dejar las verduras en trozos de tamaño similar ayudará a que se cocinen de manera uniforme y facilitará el triturado posterior.

2. Sofreír la cebolla

Ponemos una olla a fuego medio y añadimos las dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente, incorporamos la cebolla picada y una pizca de sal.

Rehogamos durante un par de minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que la cebolla se pegue. No es necesario dorarla demasiado; basta con que empiece a ablandarse y desprenda su aroma.

3. Incorporar los puerros

Añadimos el puerro picado a la olla y mezclamos bien con la cebolla sofrita. Agregamos otra pizca de sal y cocinamos durante unos tres minutos a fuego medio, removiendo ocasionalmente.

Este paso permite que las verduras comiencen a ablandarse y que sus sabores se integren. Conviene mantener un fuego moderado para que se cocinen suavemente, sin llegar a quemarse.

4. Cocinar con el caldo de verduras

Vertemos los 400 ml de caldo de verduras en la olla y mezclamos para integrar todos los ingredientes. Tapamos y dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante unos 15 minutos, hasta que el puerro y la cebolla estén tiernos.

Durante este tiempo, las verduras terminarán de cocinarse y el caldo recogerá parte de su sabor. Antes de continuar, podemos comprobar que el puerro se deshace fácilmente al presionarlo con una cuchara.

5. Triturar hasta conseguir una crema suave

Retiramos la olla del fuego y trituramos el contenido con una batidora hasta obtener una mezcla homogénea, sin trozos de verdura ni grumos.

Si preferimos una textura especialmente fina y delicada, podemos pasar la crema por un colador chino. Este paso es opcional, pero resulta útil si queremos presentar el plato como entrada en una comida especial.

6. Añadir la leche y terminar la receta

Incorporamos los 100 ml de leche y añadimos pimienta negra molida a gusto. Mezclamos bien con unas varillas hasta integrar todos los ingredientes y conseguir una textura uniforme.

Probamos la crema y rectificamos de sal si fuera necesario. Si queremos servirla caliente, podemos calentarla suavemente durante unos instantes, evitando que hierva intensamente. Después, la repartimos en cuencos o platos hondos y la llevamos a la mesa.

¿Cómo servir la crema de puerros?

Esta crema de puerros ligera admite diferentes acompañamientos según la ocasión. Para una comida sencilla, podemos añadir unos crutones de pan tostado que aporten un contraste crujiente con la suavidad de la crema.

Si queremos una presentación más elegante, podemos decorar cada plato con unas tiras finas de puerro cortadas en juliana. También podemos añadir unas gotas de aceite de oliva justo antes de servir.

La crema combina muy bien con una ensalada fresca, unas verduras al horno o una tostada de pan integral. De este modo, podemos completar el menú sin restar protagonismo al delicado sabor del puerro.


Preparar crema de puerros casera es una forma fácil de incorporar verduras al menú con una receta económica, versátil y agradable. Con pocos ingredientes y una elaboración sencilla, obtendrás un plato suave y cremoso, perfecto tanto para las comidas diarias como para ocasiones especiales. ¡Anímate a prepararla y disfruta de todo el sabor del puerro en cada cucharada!