¿Cómo preparar tortilla tailandesa?
Si buscas una receta fácil, económica y diferente para resolver una comida o una cena, esta tortilla tailandesa puede convertirse en una de esas preparaciones que conviene tener siempre a mano. Con apenas un par de huevos, algunas verduras y unas salsas que aportan mucho sabor, es posible transformar ingredientes cotidianos en un plato con un marcado toque asiático.
La receta es sencilla y se prepara en pocos minutos, por lo que resulta perfecta para una cena rápida, un brunch improvisado o esos días en los que abres la nevera y no sabes qué hacer con los huevos que tienes disponibles. Además, admite pequeñas variaciones según los ingredientes que tengas en casa.
En Tailandia, las tortillas forman parte de la cocina cotidiana y también pueden encontrarse en puestos de comida callejera, donde se preparan al momento y se sirven bien calientes. Una de las versiones más conocidas es el khai jiao, una tortilla de huevo que destaca por su superficie dorada, sus bordes crujientes y su interior ligero y jugoso.
¿Qué es el khai jiao, la tortilla tailandesa?
El khai jiao es una preparación tradicional tailandesa basada principalmente en huevos batidos y cocinados en una cantidad generosa de aceite a temperatura alta. A diferencia de la tortilla francesa a la que estamos acostumbrados, la versión tailandesa busca conseguir una textura más aireada y una superficie especialmente dorada y crujiente.
Una de las claves está precisamente en batir muy bien los huevos antes de llevarlos a la sartén. Al incorporar aire a la mezcla, la tortilla puede quedar más inflada durante la cocción. También es importante que el aceite esté suficientemente caliente cuando se vierte el huevo, ya que esto ayuda a conseguir el característico exterior dorado.
El sabor también cambia gracias a ingredientes habituales de la cocina del sudeste asiático, como la salsa de pescado o nam pla y la salsa de ostras. Son productos muy concentrados, por lo que una pequeña cantidad resulta suficiente para aportar intensidad y un marcado sabor umami.
Esta receta casera incorpora además tomate Cherry, cebolla, cebollino y cilantro. El resultado es una tortilla sencilla, aromática y muy sabrosa que puede servirse sola o acompañada de arroz blanco.
Receta casera de tortilla tailandesa
Ingredientes
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2 huevos tamaño XL
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2 tomates Cherry
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1/4 de cebolla
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Un poco de cebollino y cilantro
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½ cucharadita de salsa de pescado Nám pla o salsa de soja
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½ cucharadita de salsa de ostras
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Aceite vegetal
Preparación
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Lava bien los tomates Cherry y córtalos en trozos pequeños. Si tienen demasiada agua, puedes retirar parte de las semillas para evitar que aporten un exceso de líquido a la mezcla. Pela la cebolla y pícala finamente, procurando que conserve algo de textura.
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Corta el cebollino y el cilantro en trozos muy pequeños. La cantidad puede ajustarse al gusto. El cilantro aporta un aroma característico, por lo que, si no estás acostumbrado a su sabor, es preferible utilizarlo con moderación.
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Casca los huevos en un bol amplio y bátelos enérgicamente con un tenedor o unas varillas. Dedica unos segundos a este paso hasta conseguir una mezcla homogénea y ligeramente espumosa. Batirlos bien ayudará a obtener una tortilla más ligera y aireada.
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Añade al bol los tomates, la cebolla, el cebollino y el cilantro. Mezcla con cuidado hasta repartir las verduras por todo el huevo. Incorpora después la salsa de pescado o la salsa de soja y la salsa de ostras. Puedes añadir una pizca de sal, pero ten en cuenta que ambas salsas ya aportan bastante sabor.

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Pon una sartén al fuego medio-alto y añade una cantidad generosa de aceite vegetal. Espera hasta que esté bien caliente, pero evita que llegue a humear. Este punto es importante para conseguir el exterior dorado y ligeramente crujiente característico de la tortilla tailandesa.
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Vierte toda la mezcla de huevo de una vez sobre el aceite caliente. Deja que la tortilla comience a cuajar sin moverla durante unos segundos. Cuando los bordes estén dorados y la base haya adquirido consistencia, baja ligeramente el fuego.

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Con ayuda de una espátula, gira la tortilla con cuidado para que no se rompa. Cocina aproximadamente un minuto por el otro lado, hasta que también esté dorado. Retírala cuando el exterior esté bien hecho y el interior conserve una textura jugosa.
¿Con qué acompañar la tortilla tailandesa?
Una forma sencilla de servir esta receta tailandesa fácil es acompañarla con arroz blanco. El arroz ayuda a equilibrar la intensidad de las salsas y convierte la tortilla en un plato más completo.
También puedes servirla sola, recién hecha, o acompañarla con una ensalada ligera. Si quieres darle un toque todavía más fresco, unas hierbas aromáticas por encima pueden reforzar sus aromas.
En apenas diez minutos puedes transformar unos huevos en un plato dorado, crujiente por fuera, jugoso por dentro y lleno de sabor. Una receta económica, rápida y fácil de adaptar que demuestra que, con unos pocos ingredientes, una cena improvisada puede convertirse en algo mucho más especial.

