¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una persona atrapada tras un terremoto? Lo que explican los expertos

Cada vez que un terremoto provoca el colapso de edificios, comienza una carrera contrarreloj para los equipos de rescate. Mientras familiares esperan noticias y cientos de socorristas trabajan entre los restos de las construcciones afectadas, surge una pregunta que genera esperanza y preocupación al mismo tiempo: ¿cuánto tiempo puede permanecer con vida una persona atrapada bajo los escombros?

Esta duda volvió a cobrar relevancia luego de los fuertes sismos registrados recientemente en Venezuela, donde brigadas de emergencia continúan buscando sobrevivientes en distintas zonas afectadas, especialmente en el estado de La Guaira, uno de los más golpeados por el desastre. Según los reportes oficiales, cientos de edificaciones sufrieron daños de distinta consideración y las tareas de búsqueda continuaron incluso varios días después del evento principal.

Rescue workers search through the rubble of a building that collapsed when earthquakes struck La Guaira, Venezuela, Sunday, June 28, 2026. (AP Photo/Matias Delacroix)

Los especialistas en emergencias coinciden en que no existe una respuesta única. La posibilidad de sobrevivir depende de numerosos factores, entre ellos el tipo de lesiones sufridas, la disponibilidad de aire, el acceso al agua, las condiciones climáticas y el espacio en el que haya quedado atrapada la persona.

De acuerdo con expertos en respuesta a desastres, cuando las lesiones no comprometen órganos vitales y el afectado dispone de un ambiente con suficiente oxígeno, las probabilidades de mantenerse con vida pueden extenderse durante varios días. Incluso, en determinadas circunstancias, algunas personas han logrado sobrevivir una semana o más hasta ser rescatadas.

Sin embargo, los especialistas también aclaran que las primeras 24 horas posteriores a un terremoto suelen ser las más importantes para encontrar sobrevivientes. Durante ese período se registra la mayor cantidad de rescates exitosos, ya que con el paso del tiempo las condiciones suelen volverse cada vez más complejas tanto para quienes permanecen atrapados como para quienes trabajan en las labores de búsqueda.

Franklin Rodriguez searches for missing relatives in the rubble of his apartment building, which collapsed in the back-to-back earthquakes that struck La Guaira, Venezuela, Monday, June 29, 2026. (AP Photo/Fernando Vergara)

Uno de los elementos que más influye en la supervivencia es la existencia de un llamado “espacio vacío sobrevivible”, una zona que queda protegida entre los escombros y evita que el cuerpo reciba el peso total de la estructura derrumbada. Según explicó el geofísico Victor Tsai, de la Universidad Brown, estos pequeños espacios pueden marcar una diferencia fundamental, ya que permiten conservar una mínima movilidad y facilitan la respiración mientras llegan los rescatistas.

No obstante, cada situación presenta características diferentes. Si durante el derrumbe se generan incendios, humo, fugas de sustancias peligrosas o materiales que dificultan la respiración, las posibilidades de resistir disminuyen considerablemente. El doctor Joseph Barbera, especialista en preparación y respuesta ante emergencias de la Universidad George Washington, sostiene que estos factores pueden agravar rápidamente el estado de quienes permanecen atrapados.

Otro aspecto determinante es la disponibilidad de agua. Los expertos recuerdan que el organismo humano puede soportar varios días sin alimentos, pero la falta de hidratación reduce mucho más rápidamente las probabilidades de supervivencia. Por esa razón, las personas que logran acceder a alguna fuente de agua suelen contar con mayores posibilidades de resistir hasta ser encontradas.

Las temperaturas también juegan un papel importante. Ambientes extremadamente calurosos favorecen la deshidratación, mientras que el frío intenso incrementa el riesgo de hipotermia. Ambas situaciones representan un desafío adicional para los sobrevivientes y también complican el trabajo de los rescatistas, que deben operar bajo condiciones muchas veces peligrosas.

En el caso de Venezuela, miles de integrantes de equipos especializados provenientes de distintos lugares colaboran con las tareas de búsqueda utilizando perros entrenados, maquinaria pesada, sensores de movimiento y otros recursos tecnológicos destinados a localizar personas bajo las estructuras colapsadas. Las autoridades continúan coordinando los operativos mientras avanzan las evaluaciones de daños provocados por los terremotos.

Residents watch rescuers’ efforts to reach survivors beneath the rubble of a building that collapsed in the earthquakes in La Guaira, Venezuela, early Monday, June 29, 2026. (AP Photo/Matias Delacroix)

Los profesionales de la salud también advierten sobre un riesgo poco conocido que puede presentarse durante el rescate. Cuando una persona permanece durante muchas horas con parte de su cuerpo comprimido por grandes bloques de escombros, puede desarrollarse un cuadro conocido como síndrome de aplastamiento. Por este motivo, en muchos casos resulta fundamental que los equipos médicos estabilicen al paciente antes de retirarlo completamente del lugar, reduciendo así posibles complicaciones posteriores.

A lo largo de la historia se registraron casos que sorprendieron incluso a los especialistas. Tras el terremoto y tsunami ocurrido en Japón en 2011, una persona mayor y un adolescente fueron encontrados con vida nueve días después del desastre. Un año antes, luego del devastador terremoto que afectó a Haití, una joven logró ser rescatada tras permanecer atrapada durante quince días. Estos episodios demuestran que, aunque las probabilidades disminuyen con el paso del tiempo, aún pueden existir oportunidades de encontrar sobrevivientes.

Por esa razón, los organismos de protección civil insisten en mantener las tareas de búsqueda mientras existan indicios razonables de que pueda haber personas con vida. Cada rescate exitoso representa el resultado del esfuerzo coordinado entre especialistas, voluntarios y equipos de emergencia que trabajan sin descanso frente a una de las situaciones más desafiantes que puede generar un desastre natural.