Murió a los 80 años: el legado de la estrella de Kate & Allie

El mundo del espectáculo despide a Susan Saint James, la reconocida actriz estadounidense que alcanzó gran popularidad gracias a sus participaciones en series como Kate & Allie y McMillan & Wife. La intérprete falleció el 26 de octubre de 2026, a los 80 años, luego de haber sido diagnosticada con cáncer de páncreas, según confirmó su representante a la revista People.

La noticia generó numerosas muestras de afecto hacia la artista, cuya trayectoria televisiva estuvo acompañada por una vida dedicada a su familia y a distintas iniciativas solidarias. Sus seres queridos también compartieron un emotivo recuerdo sobre su personalidad y la manera en que se relacionaba con las personas que encontraba a lo largo de su camino.

En un mensaje difundido tras su fallecimiento, la familia destacó especialmente su generosidad y su disposición permanente para ayudar a los demás. La describieron como alguien «generosa con su tiempo y energía, que valoraba más que el dinero, y que se sentía instintivamente atraída por quien necesitaba un impulso. Enseñó a sus hijos a detenerse, ser amables y cuidar de los demás».

Sus familiares también recordaron que tenía una facilidad especial para establecer vínculos con personas de distintos ámbitos. «Nunca conoció a un extraño. Cada persona que conocía se convertía en la más importante de la sala en ese momento, desde un compañero de junta directiva hasta el dependiente de la zapatería, que solía marcharse conociendo toda su historia de vida. Su acto más definitorio: semanas después de perder a su hijo menor, Teddy, en el accidente aéreo del 28 de noviembre de 2004, pronunció su elogio fúnebre como una nota para cada uno de sus otros hijos y su esposo, dándoles palabras para sanar.»

El comunicado familiar también hizo referencia a la fortaleza que mostró durante uno de los períodos más difíciles de su vida. «Incluso en el dolor más profundo de su vida, puso a todos los demás primero. Días después del accidente, se sentó con Tim Russert para agradecer a las personas que se habían comunicado y decirles que la familia estaba bien», expresaron.

Nacida en Los Ángeles en 1946, bajo el nombre de Susan Jane Miller, la actriz pasó buena parte de su infancia y adolescencia en Rockford, Illinois. Antes de convertirse en una figura conocida de la televisión, comenzó su recorrido profesional como modelo. Cuando tenía alrededor de 20 años decidió trasladarse a Hollywood para buscar nuevas oportunidades en el mundo del entretenimiento.

Su carrera comenzó a tomar impulso con su participación en la serie The Name of the Game. Su interpretación recibió un importante reconocimiento y le permitió conseguir un premio Emmy en 1969, un logro que marcó uno de los primeros grandes momentos de su trayectoria.

Posteriormente, llegó otro de sus trabajos más recordados: McMillan & Wife, donde compartió pantalla con Rock Hudson. Allí interpretó a Sally McMillan durante cinco temporadas, consolidando su presencia en la televisión estadounidense y ampliando su popularidad entre el público.

Sin embargo, uno de los papeles que terminó definiendo su carrera fue el de Kate McArdle en Kate & Allie. La comedia seguía las experiencias de dos mujeres divorciadas que decidían compartir una vivienda para criar juntas a sus hijos. La producción se emitió entre 1984 y 1989, con cinco temporadas que la convirtieron en una de las ficciones más recordadas de aquella época.

Después de finalizar ese proyecto, Saint James comenzó a reducir progresivamente sus apariciones en televisión. Su prioridad pasó a ser la vida familiar y el acompañamiento de sus hijos durante su crecimiento. En una entrevista concedida en 1993 al Baltimore Sun, explicó los motivos de aquella decisión con una frase que reflejaba claramente sus prioridades: «La mayor parte de mi retiro del cine y la televisión se debe a que mis hijos están en esa edad en la que necesitan ser las estrellas de nuestra familia».

En el plano personal, uno de los momentos más importantes de su vida llegó en 1981, cuando conoció a Dick Ebersol, productor ejecutivo de Saturday Night Live. El encuentro ocurrió cuando ella fue invitada a conducir el programa. La relación avanzó rápidamente y ambos decidieron casarse apenas 42 días después de conocerse.

Juntos formaron una familia con tres hijos: Charles, William y Edward, conocido como Teddy. La actriz también era madre de Sunshine y Harmony, nacidos de su matrimonio anterior con Tom Lucas. A lo largo de los años, Saint James mantuvo un perfil familiar y procuró equilibrar su vida personal con sus actividades profesionales y solidarias.

En noviembre de 2004, la familia atravesó una experiencia especialmente dolorosa. Un avión privado en el que viajaban Dick Ebersol y sus hijos Charles y Teddy sufrió un accidente durante el despegue en Colorado. Teddy, que tenía apenas 14 años, falleció, mientras que su padre y su hermano sobrevivieron, aunque necesitaron atención médica por las lesiones sufridas.

Con el paso de los días, Susan encontró la manera de acompañar a sus hijos y a su esposo durante el proceso de duelo. Según el relato familiar, les transmitió un mensaje sobre la importancia de permitirse estar tristes sin quedar atrapados en el enojo: «Pueden estar tristes, pero no pueden estar enojados y tristes. Dios no hace que los aviones se caigan, y los pilotos no querían morir. Estar enojados les robará la tristeza, y esto es muy triste.»

Durante el funeral de Teddy, la actriz pronunció unas palabras especialmente dirigidas a sus seres queridos. También recibió miles de mensajes de personas que quisieron acompañarla en aquel momento. De acuerdo con la información difundida, respondió personalmente a unas 15.000 cartas, mediante notas escritas a mano.

Su compromiso con las causas sociales fue otra faceta importante de su vida. Saint James se vinculó con Special Olympics (Olimpiadas Especiales) hacia finales de la década de 1960 y llegó a integrar la junta directiva internacional de la organización. Además, colaboró en la organización de actividades benéficas y participó en distintos proyectos alejados de la industria del entretenimiento.

Entre sus iniciativas personales también figuraron la dirección de una estación de radio y la creación de un emprendimiento dedicado a productos y libros para bebés. Estas actividades reflejaron una etapa en la que buscó desarrollar intereses diferentes a los que habían marcado sus años de mayor exposición pública.

En agosto de 2026, Susan celebró su cumpleaños número 80 acompañada por sus hijos, nietos y amigos cercanos. Según contó su familia a People, la actriz consideró aquella celebración como «uno de los dos mejores días de toda su vida». Fue una ocasión especial que le permitió reunirse con las personas más importantes de su entorno.

Tras su fallecimiento, deja a su esposo, Dick Ebersol, a sus cuatro hijos sobrevivientes, siete nietos y su hermana, Mary Mercedes Dewey. Su legado permanecerá ligado a sus recordados personajes televisivos, pero también a una historia personal marcada por el compromiso familiar, la solidaridad y la cercanía con los demás.