Padre Patricio Sánchez: las últimas palabras que pronunció durante una misa antes del accidente
La muerte del padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari conmocionó a la comunidad católica de Guayaquil, Ecuador, luego de que el sacerdote falleciera durante la celebración de una misa en la parroquia del Perpetuo Socorro. El religioso se encontraba pronunciando la homilía cuando una cruz de gran tamaño, instalada detrás de él, se desprendió de la pared y provocó el fatal desenlace. El episodio generó consternación entre los presentes y dio lugar a una investigación para determinar qué ocurrió.
En las horas posteriores al hecho, una de las cuestiones que más llamó la atención fue el contenido de la reflexión que el sacerdote había compartido con los fieles poco antes del accidente. Durante su mensaje, el párroco había hablado sobre la muerte, el valor del tiempo y la importancia de dedicar momentos significativos a la fe, a Dios y a los seres queridos. Sus palabras adquirieron una especial relevancia después de conocerse la noticia de su fallecimiento.
La frase que más se difundió fue: “Un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir”. La reflexión formaba parte de una homilía en la que Sánchez Molinari invitaba a los asistentes a pensar en la manera en que utilizan su tiempo y en las prioridades que orientan sus vidas.
Según la información difundida sobre el episodio, el sacerdote había realizado estos comentarios aproximadamente tres minutos antes del accidente. También había destacado la importancia de aprovechar el tiempo en actividades que contribuyan al bienestar espiritual y al fortalecimiento de los vínculos personales. En ese sentido, expresó: “A veces el tiempo que hemos utilizado en otras cosas no tiene tanto sentido como el tiempo que utilizamos en Dios”.
El mensaje continuó con una reflexión sobre el valor de acompañar a otras personas y compartir momentos con quienes forman parte de la vida cotidiana. Entre sus palabras también quedó registrada la siguiente frase: “Ese tiempo de calidad que damos a Dios, a nuestros hermanos, a la familia, es el tiempo mejor gastado”.
*Su última frase antes de morir: “Un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir”*
El padre Patricio Sánchez Molinari daba su homilía en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Guayaquil, la noche del sábado 17 de octubre. https://t.co/pL9QWDQygp
— N1 (@josereales24) October 19, 2026
La coincidencia entre el contenido de aquella homilía y las circunstancias posteriores hizo que las declaraciones fueran ampliamente compartidas en redes sociales. Sin embargo, el significado del mensaje estaba relacionado con una reflexión religiosa habitual sobre la fugacidad de la vida y la necesidad de valorar el presente, no con una predicción sobre lo que sucedería minutos después.
El accidente ocurrió mientras se desarrollaba la celebración eucarística en la parroquia del Perpetuo Socorro. De acuerdo con los reportes difundidos, una feligresa se encontraba hablando durante la ceremonia cuando la cruz ubicada detrás del sacerdote se desprendió de su soporte. El objeto cayó sobre el religioso, que en ese momento permanecía frente a los asistentes.
La situación sorprendió a quienes participaban de la misa, que se vieron enfrentados a un episodio completamente inesperado dentro de un espacio destinado a la oración y al encuentro comunitario. La noticia se extendió rápidamente y provocó numerosas expresiones de pesar entre personas vinculadas con la parroquia y otros integrantes de la comunidad católica.
La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el fallecimiento mediante un comunicado institucional. En el mensaje, la organización religiosa expresó su pesar por la pérdida del sacerdote, quien se desempeñaba como párroco de la iglesia del Perpetuo Socorro, ubicada en la Vicaría Centro.
El comunicado señaló: “Nuestro querido P. Patricio Alfredo Sánchez Molinari, CSsR., quien se desempeñaba como párroco de la iglesia Perpetuo Socorro en la Vicaría Centro, ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria”.
La institución también destacó el vínculo del religioso con la comunidad a la que acompañaba desde su labor pastoral. Para los feligreses, la pérdida representó la ausencia de una figura que formaba parte de la vida espiritual de la parroquia y que participaba regularmente en las celebraciones y actividades religiosas.
Mientras tanto, las autoridades iniciaron las actuaciones correspondientes para esclarecer las circunstancias del accidente. Uno de los principales objetivos de la investigación es establecer por qué se desprendió la cruz y si existía algún problema relacionado con su instalación o con las condiciones de la estructura que la sostenía.
Mało kto zwraca uwagę na to, że chwilę wcześniej ksiądz powiedział “Un día todos los que estamos aquí también vamos a morir”, co znaczy “Pewnego dnia wszyscy my, którzy tu jesteśmy, również umrzemy”. https://t.co/qxRNIDmtyT
— Bart Krakowski ✝️ (@ArtKrakoski) October 18, 2026
Entre las cuestiones que deben analizarse se encuentran el estado de la pared, las características de los elementos de fijación y el procedimiento utilizado para colocar la pieza. Por el momento, esas posibilidades deben considerarse líneas de investigación y no conclusiones definitivas sobre las causas del hecho.
La revisión técnica de este tipo de instalaciones resulta importante, especialmente en edificios que reciben a numerosas personas durante celebraciones y encuentros comunitarios. Los elementos decorativos o religiosos de gran tamaño requieren sistemas de sujeción adecuados y controles periódicos para reducir posibles riesgos.
El caso también generó reflexiones sobre la seguridad en los espacios religiosos, donde habitualmente se reúnen personas de distintas edades. Aunque las iglesias son lugares destinados a la oración y la convivencia, sus instalaciones necesitan mantenimiento y evaluaciones que permitan detectar posibles deterioros o fallas antes de que ocasionen incidentes.
En cuanto al mensaje del padre Patricio Sánchez, sus palabras continúan siendo recordadas por quienes conocieron el contenido de la homilía. Su reflexión sobre la importancia del tiempo, la fe y los vínculos familiares adquirió una dimensión especial tras la noticia, y muchas personas encontraron en ella una invitación a valorar más los momentos compartidos.
La muerte del sacerdote dejó una profunda impresión en la comunidad de Guayaquil. Mientras las autoridades avanzan en la investigación para determinar las causas del accidente, su última reflexión permanece asociada a un mensaje centrado en la espiritualidad, la cercanía con los demás y la importancia de dedicar tiempo a aquello que cada persona considera verdaderamente valioso.
