Qué significa “farmear aura” y qué es el “six seven”: las tendencias que definen a la Generación Z

Para muchas personas mayores de 30 años, ingresar a los comentarios de TikTok, Instagram o X puede convertirse en una experiencia difícil de interpretar. Expresiones como “farmear aura”, “six seven”, batallas de aura, concursos de clones o el fenómeno Therian aparecen con frecuencia en las redes sociales y, fuera de su contexto, pueden parecer términos sin relación entre sí. Sin embargo, forman parte de una cultura digital que cambia a gran velocidad y que refleja nuevas formas de comunicación entre los jóvenes.

La Generación Z ha construido buena parte de sus códigos sociales alrededor de internet, los videojuegos, los memes y las plataformas de videos cortos. En este entorno, una palabra puede surgir de una publicación, transformarse en una broma colectiva y convertirse en una tendencia internacional en cuestión de días. Su significado, además, puede modificarse rápidamente a medida que los usuarios comienzan a utilizarla en nuevos contextos.

Una de las expresiones que ganó popularidad es “farmear aura”. La palabra “farmear” tiene su origen en los videojuegos y deriva del término inglés farming, utilizado para describir la repetición de determinadas acciones con el objetivo de conseguir recursos, experiencia o recompensas. En el lenguaje cotidiano de las redes, el concepto fue adaptado para hablar de una persona que consigue “puntos de aura” mediante determinadas actitudes.

En este contexto, el aura funciona como una especie de medida imaginaria del carisma, la seguridad o la capacidad de causar una buena impresión. Alguien que mantiene la calma ante una situación inesperada, responde con ingenio o realiza una acción que genera admiración puede decirse que está “farmeando aura”. Por el contrario, una situación incómoda, un intento fallido de llamar la atención o una conducta considerada poco elegante puede interpretarse, siempre dentro de la lógica humorística del fenómeno, como una pérdida de esos supuestos puntos.

Lo llamativo es que esta expresión no quedó limitada al mundo virtual. La tendencia comenzó a trasladarse a espacios físicos mediante las denominadas “Batallas de Aura”, encuentros en los que los participantes compiten de manera informal utilizando gestos, poses, vestimenta y actitudes destinadas a proyectar seguridad o personalidad. En diferentes ciudades de Argentina, Brasil y Perú, las redes sociales difundieron imágenes de reuniones relacionadas con esta tendencia, convirtiendo una expresión originalmente digital en una actividad presencial.

Incluso algunos espacios públicos fueron utilizados para organizar actividades vinculadas con el concepto. En Lima, por ejemplo, se realizaron convocatorias que despertaron la curiosidad de quienes observaban a grupos de jóvenes participar en eventos relacionados con el fenómeno. Las canciones también forman parte de este universo, ya que determinadas pistas musicales se repiten en videos relacionados con la tendencia, reforzando la identidad visual y sonora de este tipo de publicaciones.

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Otra expresión que refleja esta transformación de los fenómenos digitales son los llamados “concursos de clones” o concursos de parecidos. La idea consiste en reunir personas que tengan cierto parecido físico con una celebridad y convertir el encuentro en una especie de espectáculo colectivo.

Uno de los antecedentes más conocidos surgió en Nueva York, cuando una convocatoria para encontrar al doble del actor Timothée Chalamet se volvió viral. El formato fue posteriormente replicado en otras ciudades y aplicado a diferentes figuras públicas. Más allá de determinar quién es realmente el participante más parecido, estos encuentros funcionan como espacios de convivencia y, sobre todo, como una manera de convertir un meme de internet en una experiencia presencial.

En algunos casos, las convocatorias incluso buscan parecidos con personajes públicos que no pertenecen necesariamente al mundo del entretenimiento. El objetivo no siempre es lograr una semejanza perfecta, sino participar de una situación absurda que pueda convertirse posteriormente en contenido para redes sociales.

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Dentro de este panorama también aparece el fenómeno Therian, una subcultura que ha despertado interés debido a la manera particular en que algunos jóvenes expresan su relación con determinados animales. Las personas que se identifican como therians describen una conexión profunda de carácter personal, espiritual o psicológico con animales no humanos.

En las redes sociales, especialmente en TikTok, algunos participantes comparten contenidos en los que utilizan máscaras, accesorios y otros elementos relacionados con animales. También aparecen videos de quadrobics, una actividad física que consiste en desplazarse utilizando las cuatro extremidades e imitar determinados movimientos asociados con animales.

Para quienes participan de esta subcultura, estas prácticas pueden estar vinculadas con la expresión personal, la creatividad y el sentido de pertenencia. Aunque desde fuera puedan resultar llamativas, forman parte de la diversidad de comunidades que encontraron en internet un espacio para compartir intereses y construir vínculos con personas que tienen experiencias similares.

Y entre las expresiones más desconcertantes para quienes no están familiarizados con la cultura digital aparece “six seven”. La frase se popularizó como una expresión rítmica y repetitiva utilizada principalmente con fines humorísticos. Una de sus características es precisamente la ausencia de un significado concreto y universal: su gracia reside en la repetición, el contexto y el reconocimiento compartido entre quienes conocen el fenómeno.

Este tipo de expresiones demuestra una característica fundamental de la comunicación de la Generación Z: muchas veces, el significado no se encuentra en la palabra en sí misma, sino en el hecho de que un grupo de personas entiende la referencia. El chiste puede resultar incomprensible para alguien que observa el contenido por primera vez, mientras que para quienes siguen la tendencia funciona como una señal de pertenencia.

La expansión de estas expresiones también ha llamado la atención de instituciones, marcas y medios de comunicación. La rapidez con la que determinados términos pasan de una comunidad pequeña a convertirse en fenómenos internacionales obliga incluso a organismos tradicionales a prestar atención a los cambios del lenguaje digital.

Sin embargo, intentar comprender a la Generación Z únicamente mediante un listado de palabras puede resultar insuficiente. Las tendencias cambian con tanta rapidez que una expresión puede alcanzar enorme popularidad y desaparecer poco después. Lo verdaderamente importante es entender el mecanismo cultural que existe detrás de ellas.

El humor absurdo, la ironía, los memes y las comunidades digitales permiten a los jóvenes crear códigos compartidos en un contexto marcado por la sobreinformación y la constante exposición a contenidos. Una tendencia puede funcionar como entretenimiento, pero también como una manera de encontrar personas con intereses similares y construir una identidad colectiva.

Por eso, expresiones como “farmear aura”, “six seven”, los concursos de clones y el fenómeno Therian no deben interpretarse necesariamente como simples palabras sin sentido. Son ejemplos de una cultura digital en permanente transformación, donde el lenguaje se reinventa a una velocidad desconocida para generaciones anteriores.

Para quienes tienen más de 30 años, quizá el desafío no consista en aprender cada nueva expresión antes de que sea reemplazada por otra. Más bien, se trata de comprender que las nuevas generaciones utilizan internet como un espacio social, creativo y cultural en el que una broma puede convertirse en tradición, una palabra puede transformarse en identidad y un fenómeno nacido en una pantalla puede terminar ocupando una plaza, un museo o cualquier otro espacio de la vida cotidiana.